Con más de 30 intendentes en la recorrida, la Casa del Estudiante deja una lectura que excede la obra
“La educación es una de las herramientas más transformadoras que tiene una sociedad”, planteó el intendente Eduardo Accastello ante más de 30 colegas de la región, y esa frase terminó funcionando como la clave de lectura de toda la jornada.
Más que la obra edilicia de calle Buenos Aires 1184 (donde en septiembre abrirá la Casa del Estudiante), lo que se puso en escena fue un respaldo político explícito a la idea de que Villa María funcione como ciudad-región. No una localidad que compite por estudiantes con sus vecinos, sino el lugar donde esos vecinos deciden mandarlos a estudiar.
El sostén regional del proyecto
La Casa del Estudiante es una iniciativa conjunta entre la Municipalidad de Villa María y el Ente Regional de Desarrollo (ENRED), que agrupa a 64 municipios y comunas de la provincia. Ese formato asociativo es la clave de lectura: la ciudad no gestiona el proyecto en soledad, y buena parte de su legitimidad depende de que otros gobiernos locales lo adopten como propio.
El presidente de ENRED, Enrique Méndez Paz, dio cuenta de esa lógica. “En agosto seguimos trabajando entre la Municipalidad de Villa María, el ENRED y sus municipios asociados para ampliar las oportunidades de nuestros jóvenes. Pensamos el desarrollo educativo en cada localidad de la región, para que los chicos puedan concluir sus estudios terciarios y universitarios”, señaló. Y precisó el nivel de adhesión concreto: “Ya tenemos la preinscripción de 26 localidades, algunas de ellas no socias del ente pero sí adherentes”.
La legisladora provincial Verónica Navarro Alegre fue quien le puso mapa político al proyecto. Habló de un trabajo articulado “entre todos los municipios del Departamento General San Martín, Unión, Marcos Juárez y mucho más allá”, y ubicó la Casa del Estudiante como respuesta a un problema concreto que atraviesa a esas localidades: cada vez más familias del interior no pueden mantener a sus hijos estudiando en Córdoba capital, que en muchos casos seguiría siendo la opción ideal si el bolsillo alcanzara.
Para Navarro Alegre, esa dificultad es también una oportunidad para Villa María, que además ensancha su oferta académica: este año se sumó la carrera de kinesiología de la Universidad de Gran Rosario, y el año próximo el Campus Siglo XXI habilita el cursado presencial de nuevas propuestas. “Villa María es hoy una ciudad más cercana, más amigable, más chica y más económica, que les da a los jóvenes del interior toda la posibilidad de estudiar y progresar”, resumió.
Y sumó que la residencia no llega sola: “Esto complementa otras políticas que vienen llevando adelante los municipios y la provincia, como el Boleto Educativo Gratuito y las becas universitarias y terciarias”.
La legisladora fue, además, quien puso en palabras la contracara del beneficio: la exigencia. “Va a requerir una responsabilidad y un compromiso en cuanto al rendimiento académico de nuestros jóvenes, porque lo que nosotros les estamos dando son herramientas y oportunidades para que puedan estudiar y volver a sus pueblos a trabajar, a prestar sus servicios y, en definitiva, a hacer que todas y cada una de nuestras comunidades y Córdoba progresen”.
De 15 mil a 25 mil estudiantes
Méndez Paz fue quien puso un número a la ambición del proyecto: “Tenemos un norte claro: pasar de los 15.000 a los 25.000 estudiantes universitarios en los próximos años. Queremos ser protagonistas y aliados de esta ciudad-región, que es un faro para quienes integramos este ente”. Es una meta que ubica a Villa María disputándole terreno, aunque sea de manera indirecta, a Córdoba capital como destino educativo del interior.
La promesa del retorno
Los discursos del acto insistieron en una misma idea, que Navarro Alegre y Accastello compartieron casi con las mismas palabras: la ciudad forma, pero los estudiantes están llamados a volver a sus pueblos de origen. Accastello volvió sobre eso con un tono más personal, apelando a su propia biografía. “Algunos de nosotros pudimos venir a los pueblos a estudiar, pero muchos se quedaron en el camino. Que ustedes lo estén haciendo posible habla de la transformación humana que tiene este ente”, sostuvo ante el resto de los intendentes.
Lo que queda de la recorrida
La Casa del Estudiante tendrá tres pisos y 30 habitaciones, con capacidad para entre 60 y 90 estudiantes, y abrirá en septiembre. Pero el dato que va a quedar de esta semana no es edilicio: es la foto de más de 30 intendentes avalando, con su presencia, el lugar que Villa María busca ocupar en el mapa educativo de Córdoba. Mientras la centralidad histórica de la capital provincial empieza a pesarle a las economías familiares del interior, Villa María corre con una ventaja concreta: la tiene planificada hace rato, y ahora la tiene, además, acompañada por buena parte de los municipios de los que van a salir sus próximos estudiantes.