Cosquín apuesta fuerte: la cultura como motor de un proyecto político y económico
La estrategia quedó nuevamente a la vista esta semana, cuando el intendente encabezó una conferencia de prensa junto al reconocido productor José Palazzo —uno de los fundadores del Cosquín Rock y referente indiscutido de la producción de espectáculos a nivel nacional— para confirmar que La Renga se presentará el próximo 17 de octubre en la Plaza Próspero Molina. La banda liderada por Gustavo "Chizzo" Nápoli regresa así a un escenario que ya forma parte de su historia, y lo hace en el marco de una gira que también la llevará a Corrientes y Mendoza, reafirmando el peso de Cosquín entre las plazas fuertes del rock nacional.
El anuncio no es un hecho aislado. Se espera la llegada de más de 15 mil personas provenientes de distintos puntos del país, un movimiento que impacta de lleno en la hotelería, la gastronomía y el comercio local. "La plaza estará colmada y habrá muchísima gente. La hotelería y la gastronomía trabajarán intensamente, y con el festival solo no alcanza: hay que generar eventos culturales y deportivos durante todo el año", sintetizó Cardinali, marcando con claridad el eje de la gestión.
Una matriz productiva basada en la cultura
Lo que se consolida en Cosquín es una lectura de la cultura como política de Estado con impacto económico directo. Cada recital multitudinario —sea La Renga, sea Cosquín Cuarteto, sea cualquiera de las citas que pueblan el calendario anual de la ciudad— cumple una doble función: por un lado, sostiene y proyecta la identidad cultural de Cosquín como Capital Nacional del Folklore; por otro, activa una cadena de valor que involucra a decenas de rubros económicos locales y regionales, generando trabajo genuino y dinamizando la actividad durante todo el año, no solo en la ventana tradicional de enero.
Esa diversificación del calendario —eventos de rock, de cuarteto, culturales y deportivos distribuidos a lo largo de los doce meses— responde a una decisión deliberada de gestión: evitar que la economía local dependa exclusivamente de las dos semanas del Festival Nacional de Folklore y construir, en cambio, un flujo constante de visitantes que sostenga a la ciudad de manera estable.
Precisamente durante el Festival, esa lógica se profundiza y se proyecta también hacia el plano internacional, con la llegada de delegaciones extranjeras que convierten a Cosquín en punto de encuentro de turismo foráneo y en fuente de ingreso de divisas para la región.
Una apuesta que se sostiene en el tiempo
La confirmación de La Renga, de la mano de un productor del peso de José Palazzo, refuerza una tendencia que el municipio viene consolidando: Cosquín ya no compite solo por su festival de enero, sino por instalarse como plaza habitual de los grandes espectáculos nacionales e internacionales. Es una apuesta que combina identidad cultural, planificación económica y proyección política, y que convierte a cada anuncio de cartel en una pieza más de un proyecto que excede lo artístico para instalarse como verdadera política de Estado municipal.