La declinación de Argentina, según la saga “Presente y Pasado”
La saga, se conforma por 59 escritos publicados semanalmente por ALFIL DIARIO y que son parte del Blog. Miradas Políticas y Otros enfoques: se define por el estudio de los distintos gobiernos que transitan su vida institucional desde el centenario de la revolución de mayo hasta el período del presidente Eduardo Duhalde.
El presente: tiene la finalidad de seguir reflexionando sobre el significado de la misma para la vida política de Argentina. Responde a una interpretación integral de las sucesivas crisis de Estado
La tesis central
La saga no pretende demostrar simplemente que la Argentina “se equivoca” en sus políticas económicas, ni atribuir la declinación a un determinado gobierno, partido o ideología. Su tesis pretende ir más allá de los hechos que reflejan los distinto gobiernos.
De mis estudios, interpreto, que la declinación argentina es el resultado histórico de una crisis de hegemonía que impide construir un Estado con capacidad de formular y sostener, en el tiempo, un proyecto nacional compartido. J.C. Portantiero y Adan Przeworski (politicólogo polaco norteamericano) nos aportan su visión sobre la importancia de un discurso hegemónico.
Dentro del planteo desarrollado, los lectores atentos, tomarán nota que la economía aparece como “una consecuencia” y, a la vez, un mecanismo de reproducción de la crisis, pero no como su causa última.
Para entender el sistema de causalidades, utilizo un método de estudio: que consiste en observar, simultáneamente, cómo las distintas etapas y gobiernos afectan el desarrollo de la democracia capitalista argentina y cómo sus políticas afectan el desarrollo económico. Vale decir: una lectura sistémica de la relación entre política, instituciones, economía y sociedad. Para este cometido, definí mi concepto de lo que significa un Estado Democrático Capitalista.
Que se infiere desde mi perspectiva del desarrollo, que inicio desde el centenario de la revolución de mayo hasta principios del siglo 21
1. Que la crisis argentina es surge desde la propia conformación del Estado Moderno.
El recorrido desde el régimen conservador, el Centenario y el modelo agroexportador hasta las crisis contemporáneas busca mostrar que las dificultades no nacen con el peronismo, ni con el radicalismo, ni con el neoliberalismo, ni con el kirchnerismo.
Hay patrones que reaparecen bajo formas históricas diferentes: concentración del poder, débil institucionalización, enfrentamientos irreconciliables, personalismo, crisis económicas y ausencia de acuerdos inter temporales.
2. Que Argentina tiene Estado, pero no consigue consolidar plenamente un Estado hegemónico. Este punto es central para comprender el significado del recorrido histórico.
Desde mi mirada, siguiendo la interpretación de Antonio Gramsci, es esencial distinguir la diferencia ente los conceptos de dominación y hegemonía. Explico: puede existir una clase o grupo dominante con capacidad económica y política sin que ello signifique que haya construido un consenso social suficientemente amplio para conducir el conjunto de la sociedad. En varios de mis escritos, y no solo en “Presente y Pasado” identifico a Argentina, como un Estado a la deriva. La inexistencia de acuerdos inter temporales, pone de manifiesto, uno de sus problemas medulares.
De lo anterior la historia argentina puede leerse como una sucesión de “proyectos que se imponen, se confrontan, son desplazados y vuelven a ser sustituidos”, sin conseguir constituirse en un orden legítimo y duradero.
¡Por ese hecho!
3. La fractura entre institucionalidad y poder constituye un mecanismo permanente de la declinación.
La saga revela una contradicción persistente: “las normas formales del Estado dicen una cosa y las prácticas reales del poder muchas veces funcionan de otra manera”.
Esto permite comprender fenómenos tan diferentes como el predominio oligárquico, los golpes militares, los liderazgos personalistas, la debilidad de los acuerdos políticos y las dificultades para consolidar políticas de Estado. Dado su persistencia en el tiempo, a este comportamiento lo describimos como anomia del Estado.
En consecuencia, la cuestión institucional no es un problema jurídico secundario: “es una variable decisiva del desarrollo económico”.
4. Que la Argentina fracasa repetidamente en construir una coalición dirigente capaz de sostener el desarrollo.
De los escritos surge una dimensión que creo particularmente importante.
No alcanza con tener recursos naturales, empresarios, trabajadores, intelectuales, universidades o dirigentes brillantes. Hace falta “una articulación política y social capaz de transformar esos recursos en un proyecto histórico”.
La experiencia industrial constituye un ejemplo particularmente claro: rescatando a Portantiero, planteamos que el desarrollismo representa un intento decisivo de modernizar el capitalismo argentino, pero queda estructuralmente incompleto porque no logra constituir una alianza social y un bloque dirigente capaces de darle hegemonía.
De ello, surge una pregunta fundamental que sustituye a la clásica ¿qué modelo económico es mejor? Esta es: ¿quién tiene capacidad para construir y sostener un modelo económico y político legítimo durante varias décadas?
*Dr en Ciencia Política (UNC-CEA)