“En una época obsesionada con la velocidad, la abogacía es la reserva de la prudencia”
Córdoba, 28 de agosto de 2026.
Una medalla por medio siglo de ejercicio profesional y una credencial recién entregada convivieron este viernes en un mismo escenario. En el Centro Cultural UNC – Córdoba de la Nueva Andalucía, el Colegio de Abogados de Córdoba celebró sus 101 años reuniendo a quienes construyeron buena parte de la historia de la profesión con quienes comienzan hoy a transitarla.
Durante la ceremonia, realizada en el marco del Día de la Abogacía, fueron distinguidos abogados y abogadas por sus 50 años de ejercicio profesional, mientras que el presidente del Colegio, Eduardo Bittar, tomó juramento a 139 nuevos matriculados que se incorporaron a la institución.
Ese encuentro entre generaciones tendrá continuidad a partir de una iniciativa concreta: Bittar anunció la puesta en marcha de un programa de padrinazgo profesional, mediante el cual colegas de extensa trayectoria podrán acompañar voluntariamente, durante su primer año de ejercicio, a quienes recién comienzan.
La propuesta busca transmitir aquello que excede los conocimientos técnicos: experiencia, criterio, responsabilidad y formas de afrontar las decisiones propias del ejercicio profesional.
“El criterio no se descarga con un click: el criterio se hereda”, sintetizó Bittar.
“Las técnicas caducan. Los valores no”
Al dirigirse a quienes cumplen medio siglo de profesión, Bittar repasó las transformaciones que atravesó la abogacía: desde las máquinas de escribir y el papel carbónico hasta las computadoras, el expediente digital, las audiencias virtuales y la inteligencia artificial.
Las herramientas cambiaron; la experiencia y los principios, sostuvo, permanecen. “Las técnicas caducan. Los valores no”, afirmó, y ubicó en el centro del oficio tres valores: la palabra, la independencia y el compromiso.
El presidente también recuperó el origen del Colegio, fundado el 28 de agosto de 1925, bajo una definición que atraviesa más de un siglo de historia institucional: “Por los clientes, algunas veces; por las leyes y la República, siempre”.
“Una institución no se mide por lo que hace cuando el momento le conviene, sino cuando el resultado la incomoda”, señaló al recordar el compromiso asumido por el Colegio frente a distintos momentos de la historia argentina.
La responsabilidad frente a la inteligencia artificial
La inteligencia artificial ocupó otro de los ejes del discurso, especialmente por el impacto que tendrá sobre el ejercicio profesional y el sistema de Justicia.
Bittar reivindicó, frente a la aceleración tecnológica, el valor de los procedimientos, las garantías y las instancias de revisión propias del Derecho. “El derecho no es lento por defecto. El derecho es lento a propósito”, sostuvo.
Y dejó una de las definiciones centrales de la jornada: “En una época obsesionada con la velocidad, la abogacía y la Justicia son la reserva de prudencia. Y eso no es un defecto que tengamos que disculpar: es exactamente lo que el mundo va a necesitar en el futuro”.
En ese contexto, el Colegio continuará avanzando en capacitaciones, estándares para el uso responsable de herramientas de inteligencia artificial y una mesa técnica de trabajo junto al Poder Judicial y otros actores de la sociedad.
Sobre el final, Bittar volvió a unir simbólicamente a las dos generaciones protagonistas del encuentro: “Esa medalla y esa credencial nueva son el mismo objeto en dos momentos distintos de la misma historia”.
Y cerró con una mirada hacia adelante: “Tenemos una obligación más grande: seguir siendo mejores y darle nuestro aporte a la sociedad”.