El PJ Capital, algo más que una entrega de certificados
El PJ Capital continúa con el ritual de la entrega de certificados a los jefes políticos de la seccionales y de los subcircuitos, una escena que busca dar respaldo al aparato partidario y subirle la autoestima para las elecciones del año que viene, que el peronismo admite serán complicadas tanto para el turno provincial como para el propio gobierno municipal. El intendente Daniel Passerini se guardó para sí el protagonismo frente a los referentes territoriales al no delegar la jefatura del partido en su presidente alterno, Raúl La Cava, como era tradición.
La seguidilla de certificaciones luego de la renovación por lista única comenzó el viernes pasado en la seccional 5ta. Anoche, en la sede del gremio de Alecyt, fue el turno de las seccionales 1era, 2da y 3era, tres seccionales indivisas y de circuito único. Las autoridades, respectivamente, son: Silvina Villaroel, presidenta de la 1era y Florencia Mana, uninominal; Jorge Tuschi presidente de la 2da y Paulo Messori, uninominal. Gabriel Valfre, presidente de la 3era y Carolina Aphesteguy, uninominal.
La ronda seguirá esta semana en la Seccional 11 y posiblemente otra más.
Las presencias en cada caso son de alto volumen: además del intendente y del hoy concejal y ex secretario de Políticas Sociales La Cava, participan el representante uninominal del PJ en Capital, Paulo Cassinerio, y el ministro de Vinculación Comunitaria, Miguel Siciliano como integrante del Consejo Provincial a cargo de la secretaría política de Capital.
Anoche se especulaba con la presencia de Alejandra Vigo en la reunión de Alecyt, algo que no sucedió. La senadora, referente clave del distrito, tiene previsto participar de otras instancias o con seccionales más voluminosas, deslizaron algunos de los organizadores. Lo concreto es que Vigo acaba de revalidar su incidencia dentro del PJ todo (y, no solo capitalino, donde su impronta aparece en la mayoría de las seccionales), al forzar la renuncia del legislador Ramón “Cañito” Flores, el ahora exdepartamental de Río Seco que quedó envuelto en una causa judicial de extrema gravedad con uno de sus asesores territoriales detenido por abuso sexual de menores, y otros asesores salpicados por delitos de distinta índole. La dimisión de Flores no estaba en los planes del oficialismo provincial, que en la Legislatura había impulsado la licencia por 180 días, pero el repudio público de la senadora modificó las cosas. En este caso, la dirigenta se ubicó en línea con la lógica de Passerini, que promovió la renuncia del concejal Ricardo Moreno, quien había hecho ingresar a la Municipalidad al femicida Barrelier, y con su propia trayectoria en políticas de género, y se desacopló de la estrategia llaryorista de la licencia del caudillo. Dicen que antes de dar la entrevista a radio Cadena3, Vigo le adelantó al Panal que iba a hablar sobre el tema Flores.
Al menos dos precandidatos a intendentes de la ciudad capitalizan la profusa actividad partidaria de estos días: Siciliano por un lado, y el secretario de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes, Héctor “Pichi” Campana, por otro. En los corrillos PJ admiten que, necesariamente, por no pertenecer al partido, queda afuera de la ceremonia otro de los precandidatos, el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros. El comentario no es inocente porque uno de los grandes interrogantes a la hora de la decisión sobre la candidatura para el Palacio 6 de Julio, que estará en manos de Llaryora, es si la estructura del PJ Capital militaría la campaña a un extrapartidario. El tema se habla en off, y la respuesta depende del sector peronista que la dé. En on, el único objetivo declarado es poner la Capital en modo reelección de Llaryora.