Fassi y Talleres, obligados a recalcular
¿Y ahora Talleres? ¿Qué vamos a hacer Fassi? Bueno, el presente de Talleres no goza de la mejor salud y futuro, ni hablar, más que nada por la incertidumbre y por los pasos a seguir, luego de que varias decisiones desacertadas desde lo deportivo, dejaron una vez más a la conducción en el centro de las críticas. Y eso que el año pasado nomás, el oficialismo en barrio Jardín ganó las elecciones con el 80,60 % ciento de los votos escrutados, siendo esta la mayor participación societaria en la historia del club.
¿Qué pasó entonces para que en menos de 12 meses la imagen pública de la gestión tenga márgenes impensados? Y bueno, está claro que la razón del hincha o socio se pierde por los resultados deportivos, no obstante hay señales de una conducción que no parece tener calibrada la brújula.
En ese sentido, la oposición aprovecha para salir a la palestra con las críticas, sin embargo, en el seno interno de la comisión son conscientes de que hay errores que cuestan caro. Mucho.
Por lo pronto, crónica de un final anunciado para el poco aprobado ciclo de Jorge Sampaoli, desatando un diagnóstico que nadie quería ver, fingiendo demencia, por barrio Jardín: Talleres hoy debe pensar más en la permanencia en Primera División que en los sueños de copas internacionales. Igual que el año pasado.
De Felippe, para cambiar de página
Lo de Sampaoli era obvio. ¿Cuál era la necesidad de querer marcar agenda imponiendo un DT fuera de la órbita, anti sistema? No conocía el futbol argentino y en su primera y única experiencia tuvo a Talleres de conejillo de India, apenas ganando un partido de siete disputados, dejando al equipo incluso por debajo de Aldosivi de Mar del Plata y los vecinos de Estudiantes de Río Cuarto. Pero hay que decirlo: Fassi bancaba a Sampaoli hasta que pudo entender que la gente en el estadio Kempes, en el partido contra Central Córdoba de Santiago del Estero, protestaba más contra su figura y la dirigencia que contra el desorientado DT. Allí fue cuando decidió cortar el vínculo, sabiendo que esta vez, iban contra él.
El más cuestionado por el socio es precisamente su hijo, Sebastián Fassi, manager deportivo del club, aunque está más que claro que es una extensión del propio Andrés. Ninguna determinación deportiva prescinde de la opinión del presidente. Jamás.
A ver. ¿La responsabilidad es de Fassi padre, hijo, la familia o qué? Lo cierto que luego de haber obtenida la Supercopa Internacional ante River en Paraguay, el mundo albiazul dio inicio a lo peor en materia institucional. Determinaciones que no cuadran: la salida del gerente y vice Gerardo Moyano Cires (para muchos llamado a ser el sucesor que no le dieron cabida), la llegada de victoria Martins, la empresaria que había sido contactada desde una prestigiosa firma en Canadá, experta en managment. Consultora ejecutiva en materia de negocios, parece que todavía sigue sin asentarse aunque ella no es la encargada de designar técnicos, apuntar a refuerzos ni dictaminar rescisiones de contratos, claro está.
El tema es que Fassi cambió repentinamente la cúpula dirigencial sin consultar a los vicepresidentes ni a la comisión directiva, como quizás empezando a confiar más en círculos internos familiares, receta que por lo general no tiene un final feliz.
Por eso la renuncia del vice Rodrigo Escribano no debe pasar desapercibida a la hora del análisis, más allá de que hace tiempo había perdido influencias en la mesa chica de las directrices institucionales. Ahora debe reacomodar la dirigencia el nexo de la relación con AFA, saber entender el proceso y los momentos, a la par de acompañar a Omar De Felippe, el nuevo DT ocupando la vacante de Sampaoli, para no perder terreno en el campeonato. Ya los promedios atemorizan, el equipo no levanta, no hay jugadores “vendibles” en la plantilla (que sigan jugando Valentín Depietris y Matías Galarza dan esa respuesta, pareciera que deben mostrarse más para despertar algún interés del mercado, que nunca llega) y todo indica que padecerá hasta el final del campeonato.
Mientras la imagen de Fassi se desploma, igual hay banca de aquellos socios que votaron y de la estructura interna, que ya lo mismo no mira con tanta lealtad al proceso. Restan tres años más de mandato, pero con otras reglas: Todo indica que el gobierno Nacional bajó el copete con la compulsa de imponer las Sociedades Anónimas en el fútbol, los jueces que investigan a Claudio Tapia y a la AFA por malversación de fondos son del fuero ya del gran Buenos Aires y no de CABA (Adrián González Charvay, Juzgado Federal de Campana, calificó de “ficción “ gran parte de la denuncia, mientras que la Corte Suprema no se expidió sobre qué magistrado será encargado de investigar las maniobras poco transparentes de AFA. Pero suma tiempo y abrigo sin la persecución de Jorge Macri y su jurisdicción.
Fassi entonces con el equipo hundido, sin apoyo de la gente y lo peor de todo, sin narrativa política, procurará terminar el 2026 con la frente en alto y Talleres en Primera División como objetivos inmediatos. Una empresa que no luce accesible si permanece cometiendo los errores no forzados de las últimas decisiones.