La Falda mueve primero el tablero electoral de Córdoba
La Falda acaba de poner una fecha en el calendario electoral de Córdoba y, con ella, abrió una serie de interrogantes políticos que exceden ampliamente los límites de la ciudad. El municipio convocó oficialmente a elecciones para el 14 de marzo de 2027, una decisión que convierte a la localidad del norte de Punilla en una de las primeras —si no la primera— en formalizar su cronograma para el próximo año.
Ese día, los faldeños elegirán intendente y viceintendente, ocho concejales titulares y ocho suplentes, además de tres integrantes titulares y tres suplentes del Tribunal de Cuentas. El dato institucional, sin embargo, tiene una consecuencia política mucho más relevante: Javier Dieminger (UCR) no podrá ir por un tercer mandato consecutivo -suena fuerte para ser candidato a legislador departamental-, por lo que el oficialismo deberá construir una candidatura para sucederlo.
La fecha tampoco parece casual. Desde el municipio explican que las elecciones anteriores se realizaron, en general, por esta época del año, una vez finalizada la temporada turística. La Carta Orgánica establece que las nuevas autoridades asumen el 1° de septiembre y permite convocar dentro de determinados plazos. En ese marco, marzo aparece como una fecha conocida para la política local.
Pero esta vez el contexto provincial le agrega otra lectura.
Un tablero todavía incompleto
El interrogante que empieza a circular en el radicalismo es qué ocurrirá con el resto de las intendencias y, especialmente, con aquellas que deberán decidir si pegan sus comicios de la elección provincial como ya ha sido establecido en aquellas localidades gobernadas afines al Llaryorismo o si, por el contrario, apuestan a separar las elecciones apostando a una construcción local propia.
La discusión cobra relevancia porque existe una expectativa respecto de que la Provincia pueda convocar sus elecciones para fines de marzo o abril. En ese escenario, que La Falda haya elegido el 14 de marzo podría ser interpretado como una decisión estratégica: votar antes permitiría al oficialismo local disputar su propia elección sin quedar necesariamente arrastrado por la dinámica de una campaña provincial.
En el radicalismo hay dirigentes que vienen siguiendo con atención esa posibilidad. Una de las lecturas que circulan sostiene que un llamado provincial temprano podría reducir el margen de maniobra de las intendencias radicales para organizar elecciones municipales separadas o posibles alianzas con La Libertad Avanza y, eventualmente, preservar sus territorios de una disputa provincial mucho más compleja.
Por eso, el movimiento de La Falda puede ser leído como una señal para otros intendentes.
No significa, necesariamente, que todos vayan a imitarla. Pero sí instala una pregunta incómoda: ¿cuántos municipios radicales elegirán despegarse del calendario provincial si tienen la posibilidad de hacerlo?
El oficialismo local busca consenso
En La Falda, mientras tanto, todavía no hay nombres definidos. En el oficialismo reconocen que existen dirigentes perfilados y que se estarían realizando mediciones para conocer el escenario antes de avanzar con una candidatura.
La intención el oficialismo, por ahora, sería evitar una interna y construir una lista de consenso. Esa decisión no es menor. El radicalismo faldeño deberá encontrar al sucesor de Dieminger (alineado al espacio de Rodrigo De Loredo) en un momento en que la competencia política en Córdoba comienza a reordenarse alrededor de la disputa entre el oficialismo provincial, la UCR, La Libertad Avanza y otros espacios opositores.
El decreto establece que, si algún partido decide definir sus candidaturas mediante internas abiertas, deberá realizarlas el 1° de noviembre de 2026. Es decir, el primer límite político concreto ya está sobre la mesa.
La pregunta es qué harán los demás.
¿Excepción o el inicio de una secuencia?
La Falda puede ser simplemente La Falda. Una ciudad que, por su propia Carta Orgánica y por su dinámica electoral, decidió votar en marzo. Y es probable que aquellos municipios que tengan fijado fecha de comicios por Carta Orgánica seguirán sus propias reglas. Pero también puede ser la primera ficha de una secuencia.
En particular, el dato adquiere importancia para el Foro de Intendentes Radicales, porque muchos jefes comunales deberán evaluar cuánto les conviene compartir boleta y campaña con la elección provincial y cuánto prefieren disputar su poder territorial en fechas propias.
El escenario además está condicionado por la incertidumbre sobre las candidaturas provinciales. La eventual articulación entre radicales y sectores de La Libertad Avanza, junto con la estrategia del oficialismo provincial y el posicionamiento de dirigentes como Rodrigo de Loredo, todavía está lejos de tener un esquema definitivo.
En ese contexto, separar elecciones puede ser una herramienta política: permite que cada intendente juegue su elección con una agenda propia, sin quedar necesariamente atado al resultado de la pelea por la gobernación.
Por ahora, La Falda mueve primero.
Lo verdaderamente interesante será observar qué sucede después. Si en las próximas semanas aparecen nuevas convocatorias municipales para marzo, si los intendentes radicales empiezan a despegar sus elecciones o si, por el contrario, la mayoría termina esperando el calendario provincial. Lo cierto es que muchos advertían que tras el Mundial, las campañas políticas se anticiparían. Y las primeras muestras de ello están a la vista.