Fiscalización y Control | Los sospechosos de siempre, revalidados en el ‘8vo piso’
Tres meses atrás, Ezequiel Hormaeche, director ejecutivo del Ente de Fiscalización y Control, se presentó en el Concejo Deliberante a dar respuesta a una veintena de pedidos de informes de la oposición que, aunque atravesaban varios temas, hacían foco en la clausura del bar ‘Wachitas’, célebre, en su momento, por ser objeto de una denuncia de prostitución y trata que surgió como un coletazo del ‘caso Agostina’.
En su presentación, Hormaeche defendió la actuación del Ente de Fiscalización y Control y cargó con fuerza en contra del ‘8vo piso’, es decir, las áreas de Fiscalización y Control que permanecen bajo el esquema centralizado de la Municipalidad y que el ente vino a suplantar, en un presunto intento por transparentar el opaco funcionamiento de las habilitaciones de negocios.
El funcionario acusó una brutal resistencia de los empleados municipales de aquellas áreas a la implementación del nuevo sistema, un “boicot” contra el Ente, y hasta relató episodios de gran violencia durante la implementación de las Habilitaciones Online, en 2022. Sin embargo, una reciente resolución de la Secretaría de Administración Pública y Capital Humano acaba de revalidar a (casi) todos los mandos medios interinos de aquellas áreas, que, lejos de tener un derecho adquirido a esas jefaturas, son instalados ahí, periódicamente, por una decisión discrecional del Ejecutivo. La pregunta obligada es, entonces: ¿por qué?
La resolución N° 3650 renueva 15 interinatos en los mandos medios de las oficinas de Fiscalización y Control desde el 16 de septiembre de 2026 hasta el 11 de septiembre de 2027 y deja caer sólo dos. Entre ellos, el de Leonela Murua, jefa de la oficina de Habilitación de Negocios y delegada del Suoem.
Al mismo tiempo, la resolución dispone dos nuevas designaciones: Marina Soledad Hernández como jefa de División y César Rinaudo como jefe de Sección. Así, la cantidad de interinatos permanece intacta: de los 17 titulares anteriores, 15 continúan y sólo dos cambian.
Una alta fuente de la Municipalidad ofrece una explicación singular. En primer lugar, sostiene que Hormaeche se excedió en sus dichos ante el cuerpo legislativo, por cuanto en el Palacio 6 de Julio consideran que la generalización no es pertinente y que en las oficinas centralizadas de Fiscalización y Control hay una mayoría de empleados que sí son colaborativos.
En segundo lugar, explica que el avance hacia mecanismos de fiscalización más eficientes, como por ejemplo las Habilitaciones Online, exige encarar tratativas con los empleados y con el sindicato. Que a veces resulta necesario “ceder para avanzar”. Y aunque no lo refiera expresamente, cabe interpretar que la renovación de los interinatos entraría en la columna de las concesiones.
En cualquier caso, cabe una observación. La gestión ha sido expeditiva al momento de apartar funcionarios o reestructurar áreas cuando han sido alcanzadas por algún tipo de polémica. Sin embargo, parece moverse con mucha más cautela en las áreas de Fiscalización, donde ha resistido, incluso, proyectos de la oposición para intervenir estas reparticiones o generar sobre ellas auditorías externas. ¿A qué obedece la cautela?
En las próximas semanas, de cumplirse las expectativas del Ejecutivo, se votará en el Concejo Deliberante un proyecto de codificación de la normativa que hace a la habilitación de locales comerciales y la fiscalización sobre sus actividades. Un ambicioso proyecto que reúne regulaciones desperdigadas en una decena de ordenanzas.
Uno de sus artículos establece que el Ente de Fiscalización y Control será la única autoridad de aplicación de la normativa. ¿Aceptarán esto las mismas áreas que “boicotean” al Ente, que resistieron la implementación de las Habilitaciones Online, y que ahora ven revalidados a sus generales al mando?