De Loredo ofrece a Milei una carrera de postas
Traspuesta la interna radical y con el espaldarazo de haber prevalecido en casi todos los circuitos, Rodrigo De Loredo pasó por el streaming de Alfil y disparó en todas direcciones.
A las acusaciones de rigor al peronismo, al que señaló como el gran derrotado de la interna radical, sumó malos augurios para Hacemos Unidos, jurando que al gobernador “le dan muy mal las encuestas”, versión que choca de frente con los números que difunde el Centro Cívico. En la sede del Gobierno Provincial aseguran que Llaryora mantiene una imagen positiva del 50 por ciento frente a un Milei que, en Córdoba, entró en diferencial negativo 46+ vs. 48-.
Pero más allá de la anecdótica guerra de sondeos, quizá lo más significativo que dejó el paso del exdiputado por Alfil sea la evaluación que hace de sus propias chances y la lectura que ofrece del tablero cordobés dentro del tablero nacional.
De Loredo, que desde hace tiempo marca que las prioridades electorales de la UCR y LLA no son idénticas, empieza a señalar una comunidad de intereses que podría llevarlos al juego conjunto.
Promete que, bajo una oferta electoral que unifique a la oposición, su candidatura a la Gobernación garantizaría a LLA un resultado superior a los 55 puntos en Córdoba, meses antes de que Milei deba batirse con el peronismo en busca de su reelección.
En otras palabras, sugiere que su candidatura puede prestar un servicio valioso al oficialismo nacional, despejando la recta final hacia la elección presidencial de sobresaltos como el que LLA tuvo en Provincia de Buenos Aires en septiembre del año pasado -con consecuencias económicas que metieron mucho ruido en el proceso electoral-, ofreciendo una victoria capaz de enderezar el rumbo hacia la reelección.
Es un intento por responder a una pregunta que se escucha muchísimo: ¿por qué los libertarios le darían la candidatura a De Loredo? Y, aunque tiene un punto, se apoya sobre una premisa difícil de corroborar: que De Loredo efectivamente mida 55 puntos en un escenario de unidad de la oposición.
La comprobación no es prescindible: el radical necesita que los libertarios abjuren de una estrategia basada en la marca que los llevó a batir al gran campeón del peronismo cordobés, Juan Schiaretti, con un candidato de ocasión como Gonzalo Roca.
En cualquier caso, a renglón seguido el radical aclara que el peronismo está frágil y que, en el actual contexto, necesita enhebrar no una sino dos condiciones indispensables: unidad oficialista y división opositora.
Con cerrar con Defendamos Córdoba no alcanza si al otro lado aparece un armado que reúna a la UCR, LLA y el Frente Cívico; y con el fraccionamiento de la oferta opositora tampoco sería suficiente -asegura De Loredo- si el peronismo no consigue evitar su propia división.
Para hurgar en esa herida, el radical descuenta que el peronismo nacional va a “apretar” al peronismo cordobés si éste pretende alcanzar la unidad en la cita provincial, comprometiéndolo a cambio a dejar de lado la ya tradicional prescindencia cordobesista.
Es difícil. En rigor, con un calendario que lleve las provinciales cuatro o cinco meses antes de la elección nacional, no queda claro cómo el peronismo nacional podría condicionar al cordobesismo. Pero, en cualquier caso, De Loredo resalta el frente de conflicto interno del Panal.
Se acuerda también de los aliados, haciendo un guiño a Aurelio García Elorrio (Encuentro Vecinal) al que propone como presidente del Tribunal Superior de Justicia; e insiste con una candidatura de Gabriel Bornoroni a la Intendencia, gesto que poco debe agradar al libertario.
De Loredo imagina una carrera de postas en la que él larga primero, ganando Córdoba y ofrendando a Milei un resultado electoral que impulse al oficialismo nacional hacia las presidenciales. El problema es el de siempre: antes de correrla, alguien tendrá que decidir quién lleva el testimonio. Y para ser socio de los libertarios no alcanza con demostrar que puede serles útil; también necesita convencerlos de que esa utilidad exige que sea él, y no Bornoroni, el candidato.