El DNU 70 y las PASO, pruebas de antimileismo de Natalia a Llaryora
Natalia de la Sota movió la ecuación que equilibraba su tiempo un 50% para el plano nacional y otro 50% para moverse por la provincia de Córdoba con su mensaje opositor al gobierno de Javier Milei. Ahora dedicará más tiempo a recorrer el interior y la Capital de Córdoba, con una agenda vinculada en la mayoría de los casos a la presentación del libro de su hermano Francisco Zanichelli, dedicado al legado y las ideas del exgobernador José Manuel de la Sota. En ese cambio asoma un anuncio reciente: la posibilidad de presentarse como candidata a la Gobernación de Córdoba, con intención, dice su mesa chica, de ser “la única postulante anti Milei” de la provincia, si se cuentan los dirigentes más competitivos. “Martin Llaryora, Gabriel Bornoroni, Rodrigo De Loredo, Luis Juez: todos trabajan para la reelección de Milei”, sintetizan cerca de la diputada, que tomó distancia del oficialismo provincial desde el ballotage del 2023, cuando el PJ provincial fue funcional al triunfo libertario frente al peronista renovador Sergio Massa.
En el llaryorismo descuentan que Natalia jugará con el sanfrancisqueño en las elecciones provinciales, porque interpretan que no puede darse el lujo de facilitar -ser funcional a- un triunfo de Bornoroni o de cualquier candidato de Milei en el segundo distrito electoral del país. O al revés, que no querría quedar como la madre de la derrota peronista en Córdoba. Pero la última versión que deja trascender el Panal en términos electorales es que Llaryora está en condiciones de ser reelecto el año que viene en cualquier escenario, incluido uno donde De la Sota juegue por fuera de la madre nodriza del cordobesismo. Es un mensaje para restarle poder a la creadora del espacio Defendiendo Córdoba, a la que le dan 6 o 7 puntos, de los cuales consideran que al menos dos volverían con el sanfrancisqueño en una elección de Ejecutivo, y también para la oposición “dura”, que sigue de cerca la relación Llaryora-Natalia como un dato de desunión tan válido para el análisis de posibilidades como la división de los libertarios lo es para el oficialismo.
“No solo dicen que no la necesitan, sino que le dan cinco puntos y dicen que la maneja un peronista desde Buenos Aires”, rezongan cerca la dirigente, y refuerzan que el “ninguneo” del llaryorsimo no lleva a más puerto que la lista propia el año que viene. Se verá. En el mismo Panal han admitido, como contó este diario la semana pasada, que luego de la misa por el aniversario de la muerte de De la Sota, organizada por Natalia y a la que asistieron Llaryora, el jefe de Gabinete Manuel Calvo y el ministro de Comunicación, Daniel Pastore, se achicaron las diferencias entre los dos sectores peronistas y se empezaron a abrir puertas para el diálogo. Un diálogo que nunca se cortó entre Calvo y la pareja y estratega de Natalia, el legislador provincial Bernardo Knipscheer.
Hay dos votaciones en el Congreso que pondrán a prueba un futuro entendimiento: la sesión del 15 de octubre en Diputados para derogar el DNU 70/2023, casi la nueva Constitución de Milei, que solo pende de un rechazo en la cámara baja (Senado ya lo rechazó, con abstención de Alejandra Vigo), y la posición del cordobesismo sobre las PASO, si es que el tema llega al recinto. De la Sota ya adelantó el rechazo al DNU 70 y reclamó a sus pares del PJ Córdoba que hagan lo mismo. Desde el entorno de Llaryora advierten a Milei con un rechazo si la Casa Rosada no asegura la no extranjerización de tierras con una ley o una reforma. En off, se sabe que puede haber ausencias y abstenciones, estrategias cordobesistas que suelen terminar siendo funcionales a los libertarios.
Con el tema de las PASO, el delasotismo se muestra más duro aún: votar la suspensión de las primarias obligatorias es evitarle una derrota a Milei en agosto y un lunes negro posterior al supuesto mal resultado. Es decir, no es solo para la organización del PJ nacional, sino que es Milei quien quedará expuesto si hay primarias, interpretan. No importa que Hacemos Unidos tenga tradición anti PASO en Córdoba como argumento fuerte para darle el gusto a los Milei sin quedar pegados a los intereses libertarios: aceptar la suspensión es jugar para la reelección de Milei, insisten. “Y en ese caso no hay mucho para acordar con Llaryora”, resalta la gente de Natalia.
En el entorno cercano al gobernador consideran que las PASO no es un tema estratégico para Llaryora y que su posición en el Congreso, si el proyecto de reforma política finalmente llega al recinto, será definida por los réditos políticos que le pueda dar en Córdoba. De momento, el Panal surfea con su histórica oposición a las primarias obligatorias y observa cómo Diego Santilli, post viaje a París, empieza a acercar posiciones con gobernadores aliados para conseguir los votos.
Villa Retiro
Por lo pronto, la diputada estuvo ayer en Villa Retiro, barrio populoso de la zona norte de la ciudad, con vecinos del sector que fue fundado en 2005 durante el segundo gobierno de De la Sota. “Soy hija de José Manuel de la Sota, ese gobernador que tuvo la mirada puesta en las familias que necesitaban un techo. Él supo detenerse y escuchar que aquellas familias que estaban viviendo al lado del canal, que miraban al cielo temiendo que lloviera porque eso significaba el riesgo de inundarse y perder lo poco que tenían, y que vivían el día a día llenos de dificultades y desesperanza, necesitaban la seguridad de un techo, de un hogar que les devolviera la paz y la dignidad”, resaltó la diputada.