De Rivas presentó un presupuesto que marcará el camino al 2028
Guillermo De Rivas presentó ayer el Presupuesto 2027 de Río Cuarto, un proyecto que excede la discusión sobre recursos y gastos para convertirse en una hoja de ruta de su gestión. El intendente ordenó las prioridades de un año atravesado por la disputa electoral provincial y nacional, pero también determinante para su propio horizonte político: el 2028.
Aunque todavía no habla públicamente de una reelección, quienes conocen al jefe municipal aseguran que tiene prácticamente definido el objetivo de buscar un segundo mandato en el Palacio de Mójica. En ese camino, el próximo ejercicio será decisivo. No solamente porque será el último que abarque un año completo de su administración, sino porque buena parte de los resultados que exhibirá al discutir su continuidad dependerán de las decisiones que ahora quedan plasmadas en el presupuesto.
El proyecto llegó al Concejo Deliberante sobre el cierre de los plazos y contempla recursos por $303.277.751.000, un 31,9% más que los $229.800 millones previstos para 2026. Entre las principales partidas aparecen los $29.219 millones destinados a inversión social y los $28.859 millones para obras y servicios públicos. También se proyectan $5.245 millones para seguridad ciudadana, $4.000 millones para cultura, $5.100 millones para deporte y $3.032 millones para el Presupuesto Participativo.
La presentación de ayer en el Concejo Deliberante dejó tres señales que el oficialismo pretende convertir en argumentos de gestión: una política tributaria sin aumentos reales, un refuerzo de la inversión social ante el deterioro económico y un plan de obras públicas que, complementado con el financiamiento provincial, aspira a convertir a 2027 en el año de mayor inversión en infraestructura de la historia de la ciudad.
“Actualización” de tasas
El capítulo tributario fue uno de los puntos que el Gobierno buscó despejar. Frente a la discusión opositora sobre los “impuestazos”, De Rivas buscó despejar el capítulo tributario y presentó un esquema de actualización de tasas y contribuciones en función de la inflación proyectada, con una previsión anual del 33% al 34%, aunque una referencia inicial del 30%.
Según la explicación oficial, ninguna de las contribuciones municipales —Inmueble, Agua y Cloacas y Automotor— tendrá incrementos por encima de la inflación prevista. La intención es evitar aumentos reales y acompañar la evolución de los costos que debe afrontar el Municipio para sostener sus servicios. En términos políticos, el mensaje apunta a mostrar que la administración no trasladará una carga adicional a los contribuyentes en un contexto de dificultades económicas.
Respuesta a la crisis
El segundo eje se vincula con el sostenimiento de la inversión social. De Rivas presentó un diagnóstico marcado por la pérdida de puestos de trabajo, el cierre de comercios y la reducción de programas nacionales, factores que incrementan la demanda sobre las estructuras municipales de acompañamiento.
En ese escenario, el presupuesto asigna más de $29.219 millones al Plan de Inversión Social, con partidas para seguridad alimentaria, acompañamiento familiar, salud primaria, salud mental, maternidad, discapacidad e inclusión.
La definición también busca reforzar el perfil municipalista de De Rivas y marcar un contraste con el repliegue del Estado nacional en distintas áreas. La contención social aparece así como una de las prioridades que el intendente pretende defender como marca de gestión.
Obra pública “histórica”
La tercera señal es la apuesta por la infraestructura. El Municipio proyecta destinar casi $28.860 millones a obras y servicios públicos, con una concentración importante en tareas que resultan centrales para la gestión cotidiana: solo entre bacheo y pavimentación se invertirán cerca de $13.000 millones. La apuesta, sin embargo, va más allá de esas intervenciones y se apoya en el paquete de obras financiadas por el Gobierno de Córdoba, que complementará el esquema municipal con la repavimentación de 140 cuadras, 240 cuadras de cordón cuneta, la avenida Reforma Universitaria, el Parque Alberdi y la Circunvalación.
El esquema es central para la estrategia del Gobierno provincial y el proyecto de reelección de Martín Llaryora, pero también le suma al intendente. La obra pública permite mostrar resultados concretos en cada barrio y asociar la gestión municipal con una transformación urbana, sobre todo le permite construir un argumento de campaña que ganará fuerza de cara al 2028: De Rivas viene planteando que 2027 será un año “histórico”, con la mayor inversión en infraestructura vial de los 241 años de historia de la ciudad, que se cumplen este noviembre. Otro activo pensando en lo que vendrá. Bien utilizado, ese solo dato podría convertirse en la columna vertebral de la eventual plataforma de la reelección.
El escenario electoral
“Falta mucho y antes hay cosas más importantes”. Esa es la respuesta que repite buena parte del arco oficialista cuando se vinculan las bases del Presupuesto con el proyecto de reelección de De Rivas. Y aunque todavía restan varios giros hasta que el calendario ponga la mira en Río Cuarto, lo presentado ayer permite observar el camino que el intendente busca recorrer durante los meses previos a la elección municipal. En un año atravesado por otras disputas electorales, De Rivas deberá sostener logros propios mientras las alternativas opositoras comienzan a fortalecer sus propios armados.
Más allá de las roscas, está claro que la apuesta presupuestaria del Mójica combina tres componentes que el oficialismo considera defendibles: prudencia tributaria, contención social y obras públicas. Una fórmula que en el propio Gobierno explican desde la misión de responder a las dificultades económicas sin abandonar la agenda de transformación urbana que el intendente pretende imprimirle a su mandato.
El desafío estará en convertir esas previsiones en resultados. La ejecución de las obras, la capacidad de sostener los programas sociales y el comportamiento de la economía determinarán cuánto de ese programa podrá exhibirse al final de un año que anticipan impredecible. En ese balance también se jugará buena parte de la discusión sobre la continuidad del proyecto político que hoy conduce De Rivas.
El 2027 será, en definitiva, mucho más que un ejercicio presupuestario. Será el año en el que el intendente deberá consolidar una identidad de gestión y demostrar que las prioridades que ahora ordena definan el éxito de su gestión. Una instancia que, aunque todavía no tenga el 2028 como consigna oficial, ya empieza a marcar el camino hacia una eventual búsqueda de reelección.