
El Panal se despegó de las ausencias funcionales a las necesidades de Milei
Bettina Marengo
Por Bettina Marengo
Como prometió, el cordobesismo en Provincias Unidas no dio quórum en la sesión de la Cámara de Diputados donde se trató la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, pero la mitad del bloque de seis se ausentó. Juan Schiaretti, Ignacio García Aresca y Alejandra Torres no asistieron a la sesión, sin dar explicaciones.
Las lecturas sobre un acuerdo entre el gobernador Martin Llaryora y la Casa Rosada quedaron servidas porque a menos diputados presentes, menos votos necesarios para aprobar los artículos más resistidos y ajustados, como la creación del FAL (Fondo de Asistencia Laboral) que desfinancia Anses para transferir aportes patronales al nuevo esquema de indemnizaciones. En ese caso, el mandatario cordobés sería el “séptimo gobernador” que, junto a los dadores de quórum Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz) Hugo Passalacqua (Misiones) y Raúl Jalil (Catamarca), colaboraron con Milei.
Desde el Panal reiteraron que Llaryora dio libertad de acción y que no recibió ninguna llamada del gobierno nacional, ni por el interés del ministro Luis Caputo sobre el FAL, que la oposición cree será un instrumento de financiación del Tesoro mediante la compra de títulos de deuda, ni para trocar ausencias en el recinto por avales nacionales para la toma de fondos por parte de la Provincia. O fondos para la Caja de Jubilaciones. Un dato es que el diputado Nicolás Massot, en su despacho de minoría, propuso una alternativa al FAL oficial (aporte voluntario y que vaya al Anses) y esperaba el apoyo de Provincias Unidas, que finalmente se desgranó por la ausencia de los tres cordobesistas y algún santafesino. Lo cierto es que ni en esta ley ni en Penal Juvenil, el gobierno de Córdoba se desmarcó del oficialismo nacional.
Al gobernador lo ubicaron ayer lo más lejos posible de la escena parlamentaria y de la rosca: enfocado en el Boleto Educativo, y en reuniones con funcionarios de la gestión. En vísperas de la presentación de un amparo colectivo de los gremios estatales contra la ley de Equidad Jubilatoria, se empezó a definir el cambio del secretario de Trabajo de la Provincia. Este diario adelantó hace semanas que Omar Sereno tenía los días contados en el Gobierno. Su reemplazo vendría de filas sindicales llaryoristas.
Juan Schiaretti, que hace veinte días asumió en su banca de diputado tras un largo post operatorio, no asistió y no pudo convalidar el voto en el Senado de su esposa Alejandra Vigo, una semana atrás, es decir, aprobación en general y rechazo al artículo que crea el FAL y otros (banco de datos, derogación de estatutos). Desde que se conoció el proyecto de “modernización laboral”, en el entorno de Schiaretti y en el Panal insistieron con que el ex gobernador estaba en desacuerdo con el FAL, que transfiere fondos de Anses al nuevo instrumento. La explicación que se dio sobre la ausencia de Schiaretti fue desde la imposibilidad de viajar por el paro de 24 horas de la CGT que afectó el transporte aéreo, a motivos de salud. Su gente de confianza remarcó que solo por fuerza mayor Schiaretti no avalaría la postura de Vigo.
Tampoco estuvo en la sesión el llaryorista Ignacio García Aresca, integrante de la comisión de Presupuesto donde se discutió el dictamen el miércoles. En la comisión lo reemplazó la schiarettista Carolina Basualdo. “Tenía un viaje con todo pago, con los hijos, imposible de desarmar”, manifestaron sobre el sanfrancisqueño. También tenía un viaje imposible de evitar la diputada Alejandra Torres, que venía con dudas sobre la cuestión tributaria de la ley laboral, al entender que debían ser proyectos por carriles separados. Basualdo, Carlos Gutiérrez, también schiarettista, y Juan Brügge fueron los tres representantes del cordobesismo en el recinto. Al cierre de esta nota, cuando faltaban unas horas para la votación, tenían previsto aprobar en general la ley y rechazar el Capítulo II donde está el FAL, al igual que los otros artículos que también rechazó Vigo. “Vamos a intentar voltear el FAL”, deslizaron desde Provincias Unidas. Como el quórum, los números para esto estaban jugados para oficialismo y oposición.
Mientras tanto, en la Legislatura pasaron cosas. El bloque de Hacemos Unidos que conduce Facundo Torres, presidente alterno del PJ, no apoyó el proyecto de resolución para instar a los diputados nacionales a rechazar la reforma laboral que presentó sobre tablas Bernardo Knipscheer, pareja de Natalia de la Sota, una de las dos diputadas por Córdoba, junto a Gabriela Estévez, que no acompañará la ley. La iniciativa de Knipscheer necesitaba dos tercios del cuerpo para abrir el debate pero sólo unos pocos legisladores del PJ se sumaron, frente a la mirada atenta de Torres, que le había adelantado al autor que no había chance. Como chicana, y para dejar expuesto al oficialismo, varios radicales votaron a favor, pero en definitiva no hubo discusión sobre el tema, para alivio del llaryorismo legislativo que no tenía explicaciones para las ausencias en el Congreso.


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