
Bullrich apuró a De Loredo para la unidad con LLA
Carolina Biedermann
La visita de Patricia Bullrich a la Bolsa de Comercio de Córdoba dejó algo más que definiciones para el empresariado, en torno a la reforma laboral. La senadora nacional apuró a Rodrigo de Loredo para avanzar en una estrategia de unidad entre la Unión Cívica Radical cordobesa y La Libertad Avanza, bajo un mismo objetivo: enfrentar a un peronismo que, según advirtió, “se está reorganizando a nivel nacional”.
Patricia Bullrich planteó que, así como el peronismo se está reuniendo para reorganizarse, la oposición no puede darse el lujo de ir dividida. El mensaje fue dirigido directamente al radical cordobés, y buscó acelerar una definición que todavía el partido provincial no ha logrado ordenar: ni su candidato, ni la posibilidad de una alianza electoral entre radicales y libertarios.
En su discurso, Bullrich dijo: “Se lo dijo Massot a Monzó: Queremos reconstruir el peronismo. También se lo dijo Picheto a Cristina. Entonces, ese lado se está organizando. En este lado, ¿qué vamos a ir divididos?”, expresó Bullrich y agregó: “Tenemos que ir todos juntos. Si no, le estamos dando ventaja a los otros que se están organizando”.
En este sentido, la senadora nacional apuntó a De Loredo, quien se encontraba sentado en dirección al frente de ella y asentó: “Con este concepto, no podemos dividir. Se lo digo a algunos amigos que están allá sentados. A los radicales. No dividamos. Le tenemos que ganar acá a los muchachos”, remarcó, mirándolo a Rodrigo De Loredo, en tono simpático y amistoso.
La ecuación en Córdoba no está tan resuelta como para que las definiciones se resuelvan de manera lineal. En la UCR local ya hay una predisposición generalizada de explorar un acuerdo con el espacio del presidente Javier Milei. Incluso un aparte del frente de Más Radicalismo empieza a comulgar con esas ideas, pero en lo que aún no hay consenso es en que De Loredo sea quien conduzca este proceso, producto de las internas no resueltas.
Después de la De Loredo Session, distintos sectores de los boinablancas dejaron entrever sus reparos a que el ex diputado encabece la candidatura, en representación de los once núcleos partidarios.
Por otro lado, el deloredismo no oculta sus intenciones. El ex diputado nacional impulsa su candidatura a la gobernación desde una construcción propia, respaldada por una gran mayoría partidaria.
En ese encuentro, el candidato expresó, agitó en su discurso la posibilidad de disputar una interna con Gabriel Bornoroni, referente libertario en la provincia. Esta fue una jugada que no cayó bien en el entorno de La Libertad Avanza, espacio que también buscan evitar ruidos prematuros. El propio Bornoroni bajó el tono a la arenga y dejó una definición clara diciendo que primero, que el radicalismo debe resolver su interna, para luego evaluar posibles diálogos.
En público, los dos espacios hablan de coincidencias y de diálogo, pero en la práctica todavía faltan señales y definiciones firmes. En el lado libertario sostienen por lo bajo que todavía no hay convicción en cerrar una alianza en Córdoba con los boinablancas.
En el radicalismo hay convicción de que solo en unidad se puede enfrentar al peronismo, pero tampoco hay definiciones. El factor que sostiene una posible alianza por autopista, es por el vínculo político entre De Loredo y Martín Menem. Este sería el principal puente más sólido entre ambos mundos, y alimenta la hipótesis de un entendimiento que podría madurar por esa vía, más allá de las terminales del propio Bornoroni.
En este juego, se mueve otra pieza clave en el tablero, que es Soledad Carrizo. La radical viene tejiendo vínculos con los libertarios desde hace tiempo. Actualmente ocupa una función en el gobierno nacional, y oficia, en los hechos, como el nexo entre las dos estructuras, captando a radicales que quieran cruzar el charco hacia los violetas. En este marco, un dato no menor es que el oficialismo de la UCR cordobesa, cuestiona los acercamientos de radicales con La Libertad Avanza, pero evita enfocarse en el rol de Carrizo. Este silencio también habla y deja entrever una coordinación tácita sobre la que los opositores a este espacio remarcan.
La presencia de Bullrich fue un guiño inicial para incitar a un ordenamiento local. Si bien su mirada, rol y trayectoria es respetado por la política cordobesa en general, la UCR local tiene un peso y entidad propia, más allá de los esquemas nacionales en sí.
Una eventual alianza no depende sólo de De Loredo. Depende de una decisión política de los libertarios de abrir formalmente el juego. Mientras tanto, las reuniones entre los espacios existieron, los contactos siguen y crece una sospecha que recorre en ambos armados, y tiene que ver con la posibilidad de que hoy jueguen separados como parte de una estrategia, para confluir más adelante, cuando la carrera entre en el tramo final.


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