
En un clima de tensión se define la presidencia de la Comunidad Regional Punilla
Gabriela Yalangozian
La novela política de la Comunidad Regional Punilla parece entrar finalmente en su capítulo decisivo. Después de más de dos meses de idas y vueltas, reuniones reservadas, negociaciones y diálogos sin éxito, este jueves a las 18 intendentes y jefes comunales del Valle de Punilla volverán a encontrarse para intentar resolver quién conducirá el organismo regional.
Quien resulte elegido por mayoría se convertirá en ese mismo acto en el sucesor de Fabricio Díaz, actual presidente con mandato vencido, quien además dejó la intendencia de Capilla del Monte hace dos meses para incorporarse al gabinete de Martín Llaryora.
Aunque nadie quiere anticipar un resultado definitivo, en Punilla ya existe una sensación predominante: el nombre de Fabián Flores comenzó a consolidarse como la alternativa con mayor respaldo político dentro del peronismo departamental luego de un encuentro impulsado por el exsenador Carlos Caserio.
El jefe comunal de Mayu Sumaj logró imponerse semanas atrás en una votación informal realizada durante un asado político entre intendentes del PJ. El resultado dejó relegado al intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, y terminó detonando una interna que desde entonces no dejó de profundizarse.
Lo que en un comienzo parecía apenas una discusión interna por la conducción del organismo terminó convirtiéndose en una disputa con consecuencias políticas inesperadas.
La Comunidad Regional quedó durante semanas sin poder definir una nueva conducción formal mientras distintos sectores intentaban acercar posiciones.
Sin embargo, las negociaciones fracasaron y, frente a un escenario cada vez más tenso, Fabricio Díaz resolvió avanzar con la convocatoria y fijó fecha y hora para la asamblea que se realizará en la sede de la Comunidad Regional.
Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes justicialistas, el desenlace de este jueves estaría prácticamente encaminado. “Está todo dado para que se vote y Flores obtenga mayoría”, deslizó una fuente con llegada directa a varios intendentes peronistas del departamento.
La principal incógnita, sin embargo, continúa siendo qué postura adoptará Cardinali.
El enojo de Cardinali y la disputa interna
En el entorno del intendente coscoíno reconocen que las semanas posteriores a aquella derrota informal fueron complejas. Cardinali intentó sumar nuevos respaldos a través de conversaciones con sectores radicales y dirigentes del PRO, además de mantener reuniones políticas en el Panal, aunque sin resultados concretos.
Algunos jefes comunales aseguran que el intendente se siente “traicionado” por Caserio, quien —según sostienen— ya le había anticipado tiempo atrás a Flores la posibilidad de conducir la Comunidad Regional antes incluso de la elección que terminó consagrando a Fabricio Díaz.
El malestar de Cardinali llegó a tal punto que incluso evaluó impulsar una eventual salida formal de Cosquín del organismo regional mediante una ordenanza municipal que, por ahora, permanece en espera.
La duda es si finalmente decidirá someter su candidatura a votación, con el riesgo de sufrir una derrota política, o si avanzará con una jugada que podría profundizar todavía más su aislamiento dentro del PJ punillense.
Kicillof, Caserio y una postal cargada de tensión
En medio de esa interna silenciosa, la visita de Axel Kicillof a Cosquín terminó exponiendo aún más las heridas abiertas dentro del peronismo regional.
La presencia del mandatario bonaerense tenía como objetivo institucional la firma de un convenio cultural y el fortalecimiento político de su armado en Córdoba. Sin embargo, el encuentro terminó funcionando como escenario involuntario de la creciente distancia entre Cardinali y Caserio.
La tensión quedó reflejada en los gestos y movimientos durante toda la actividad. Cardinali ocupó permanentemente el centro de la escena y se mostró como principal anfitrión de la visita de Kicillof, en una postal que dentro del PJ interpretaron como una demostración de poder interno.
Ni siquiera la presencia del gobernador bonaerense, hoy una de las principales referencias nacionales del espacio político que encabeza Caserio en Córdoba, logró acercar posiciones entre ambos sectores.
Por eso, y ya sin margen para nuevas negociaciones, la reunión de este jueves tendrá una dinámica simple pero cargada de tensión política. Según explicaron dirigentes que conocen el funcionamiento interno del organismo, primero se verificará el quórum y luego se avanzará directamente con la votación. El ganador asumirá de manera inmediata.
Detrás de esa aparente formalidad institucional se juega mucho más que un cargo. La presidencia de la Comunidad Regional Punilla se transformó en las últimas semanas en un termómetro del reordenamiento político dentro del PJ departamental.
Por eso, en Punilla nadie cree que la historia termine este jueves. Apenas, quizás, cambiará de capítulo.


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