
¿Cómo funciona el bloque cordobesista?
Felipe Osman
El Gobierno Nacional acaba de aprobar una modificación al régimen de Zona Fría, sin los votos de la bancada del cordobesismo, aunque sí con el de algunos diputados del bloque Provincias Unidas. Pero más allá del episodio, el eco que permanece es el de las palabras del gobernador, que tomó la delantera en el ataque a la medida promovida por la Casa Rosada, y en la defensa de la posición del Centro Cívico.
Llaryora salió a recordar todas las desventajas que el modelo nacional trae aparejadas para el modelo Córdoba. Y, a la pasada, no cuesta advertir que la provincia está, al menos en la concepción del oficialismo provincial, sumamente determinada por las políticas nacionales.
Zona Fría, las retenciones agropecuarias, el recorte a los subsidios del transporte, la retracción del consumo que la estabilización de las variables macroeconómicas (con serrucho) trae aparejadas, el consecuente daño para la industria local, el desfinanciamiento de las provincias, la falta de inversión en obra pública, la desatención a las economías regionales, y un largo etcétera.
Lo curioso es que, en ese marco, de enorme influencia de las políticas nacionales en Córdoba, el bloque cordobesista en Diputados tiene un funcionamiento que no termina de comprenderse.
La línea del oficialismo cordobés es, como siempre que la polarización amenaza, la razonabilidad, la mesura, y, sobre todo, la defensa a ultranza de los intereses de Córdoba. Pero cabe preguntarse qué ha ganado para Córdoba el bloque.
Se puede contar en la columna del haber tres o cuatro asuntos: los avales para la toma de crédito en el exterior, el relativo aumento de las cuotas que la Nación envía para compensar muy parcialmente el déficit de la Caja de Jubilaciones, el traspaso de obras y, si se quiere, la flexibilización de la primera redacción de la Ley Bases en cuanto a las afectaciones que pudo haber habido a las economías regionales.
En la otra columna, los diputados de Córdoba apoyaron la segunda redacción de la Ley Bases, tres de ellos estuvieron ausentes cuando se votó el rechazo al DNu que aumentaba los fondos reservados de la SIDE, no reclamaron al unísono informes por el Caso Libra, tuvieron una ausencia al momento de votar para voltear el veto a la Ley de Financiamiento de Universidades Nacionales, tuvieron un voto en contra al momento de interpelar a funcionarios nacionales por el Caso Libra, dos ausencias a la hora de votar la conformación de la Comisión Investigadora, una ausencia al momento de votar la modificación a la Ley que regula los DNU, prestaron cuórum para el presupuesto 2026 y tuvieron tres ausencias en la votación de la Reforma Laboral.
La enumeración es fragmentaria, pero alcanza para dar una idea. Y sobre la contrapartida -que también es fragmentaria- se puede hacer una segunda consideración.
Los avales no son fondos, las obras que se devuelven no vienen con financiación nacional, los fondos de la Caja de Jubilaciones son, finalmente, recursos de Córdoba que la Nación retiene y libera mucho más lento de lo que debería, y las modificaciones en la primera redacción de la Ley Bases no pueden contarse estrictamente como una concesión, sino que representan más bien una amenaza que no se concretó.
Cierto es, de cualquier modo, que el brutal apretón de la nación hace que estas concesiones, por pequeñas que sean, sean aún significativas. Pero lo que sucede es que, para conseguirlas, el bloque adopta un actuar algo errático.
Hay ausencias difíciles de entender. Hay algunos posicionamientos aislados que no parecen cohesionarse con el funcionamiento del conjunto. Y hay además cierto desfasaje entre los seis diputados cordobesistas y el bloque (Provincias Unidas) al que pertenecen.
Ahora bien, si Córdoba está más determinada que nunca por políticas nacionales. Si Córdoba atraviesa un momento en el que su modelo debe reformularse para subsistir, y su matriz económica pensar cómo insertarse en el nuevo modelo nacional. Si en Córdoba la oferta electoral libertaria tiene una tracción más que relevante. Entonces es el momento para que el bloque del oficialismo provincial esté más sólido y cohesionado que nunca. Para que las espadas del Centro Cívico ante el Gobierno Nacional tengan una especial claridad.
Mientras tanto, un peronista memorioso recuera un consejo de Horacio Obregón Cano a la hora de negociar. “Esto es como en la secundaria -decía-: vos te sentás al fondo con todos tus amigos, y cuando llega el momento de votar, levantás la mano sólo a media asta. Cuando empiecen a mirar para atrás nerviosos, ahí esperas a que traigan el acuerdo que hay que firmar”.


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