
Artime y la primera estrella de Belgrano: humildad política y gestión social
Federico Jelic
Ahí va Luis Fabián Artime, quien supo ser máximo goleador en AFA de Belgrano, mirando el colectivo con los jugadores campeones por primera vez en su historia, por el lado de los indirectamente afiliados, provocando un cisma histórico en el seno y las estructuras del fútbol Federal. Ahora como presidente del club de Alberdi suma su segunda corona, esta vez llegando a tocar el cielo con las manos. Porque en 2022 logró el ascenso a Primera, o el retorno, pero lo conseguido en el Estadio Kempes nada menos que ante River, fue directamente el sueño sagrado de todas las provincias, dejando a Belgrano en la cúspide del fútbol argentino. Y para colmo con la clasificación por primera vez en sus archivos en la sagrada Copa Libertadores.
Pero antes que eso hubo gestión. Sí, una comisión directiva sin grandes pergaminos en instituciones deportivas, pero con un compromiso casi religioso en las cuentas, le dieron bases a un proyecto tan sólido que deja a Belgrano en lo más alto. Ah y financieramente con solidez, con planificación de ampliación de tribunas y con una identidad que es envidia en el interior y en Buenos Aires también. Y en eso tuvo mucho que ver Artime, un hombre con ADN adoptado en Alberdi (porteño de nacimiento, cordobés por adopción) que hoy forma parte de la dirigencia Premium a nivel nacional. Y esto sigue…
Artime, gestor político.
Lo de Artime es de otro planeta, guste o no. Es cierto que discursivamente muchas veces encanta más a los hinchas (o socios votantes) que a otras investiduras, pero de todas formas, la mayor virtud es que siempre da la cara. Contesta en algunas ocasiones con tono coloquial, rozando la demagogia, pero claro, aprendió la tan necesitada parte política para saber quedar bien con Dios y con el Diablo, virtud necesaria dentro de la vida dirigencial.
Sin embargo, hay poco de “chamuyo” en su parlamento y mucha concreción: prometió ascenso, remodelación del “Gigante de Alberdi”, protagonismo, inferiores capacitadas y ahí va Belgrano, campeón del fútbol masculino y también femenino de Primera, bicampeón en la 4° categoría de AFA y con ambiciones de lograr el estadio 360, comprando toda la manzana que rodea a la casa de todos los “Piratas”. Es decir, un crecimiento tan profesional y deportivo como patrimonial.
No obstante no hay que subestimar. Ayer dialogaba como un par más con el gobernador Martín Llaryora, gestor fundamental para que la final sea albergada en el Kempes (Córdoba y su economía Naranja) y no en Santiago del Estero, donde la política y los negocios no tan santos tenían casi como un decreto o derecho adquirido su organización.
También mostró la cintura exacta y oportuna con el presidente de AFA, Claudio Tapia. Lo recibió con honores durante la entrega del trofeo de campeón al ritmo de la Mona Jiménez y humos de colores. El “Chiqui” abandonó el estadio muy escoltado y con seguridad por encima de lo normal, bajo algunos insultos de hinchas de River Plate que seguían reclamando el penal por la mano y demás yerbas deportivas. Artime no es del riñón de Tapia aunque siempre destacó el formato del torneo (muy cuestionado por la mayoría, donde no se enfrentan con todos los rivales ni equipos del campeonato), con la ya sobrada muestra de que cualquier equipo puede llegar a disputar el título. Viveza criolla que le llaman.
¿Y con el Panal, como andan las relaciones? Mejor que con la Municipalidad, sin duda, luego de que le “bajaran” la organización del festival del cuarteto en Alberdi, para mudarlo a Villa María (¿Se imaginan lo que hubiera sido ese evento cuartetero en cancha de Belgrano, con el “Pirata” campeón?).
El gobernador Llaryora elogió la gestión de Artime, sobre todo con los alcances del fútbol femenino. No hay en la comisión directiva algún miembro o ex integrante de algún gabinete provincial pero está claro que Artime tiene línea directa con el Ministro de Seguridad (¿y futuro candidato a intendente?) Juan Pablo Quinteros, confeso hincha de Belgrano. De hecho hubo reuniones luego de algunas internas de los barras que siempre traen dolores de cabeza. Así y todo, la vez que el club de Alberdi fue sancionado con reducción de aforo por los episodios de violencia, finalmente la medida fue levantada desde el propio Panal, para seguir obrando con normalidad. A decir verdad, el vínculo con la política existe desde hace rato, aunque también de los bandos opositores, porque Marcelo Rodio, hoy al frente de la Agencia Córdoba Cultura siempre participó con alguna lista que no llegó al poder, y el viceintendente Javier Pretto, no era de concurrir seguido a la cancha y hoy muestra su identificación con los colores. Pero está claro que hay proximidad directa con Artime y el Panal, ya que en algún momento fue mirado de reojo (a diferencia del titular de Instituto Juan Manuel Cavagliatto, de estrechas relaciones en silencio con la política) y hoy es un perfil que incluso está siendo “medido” por algunos sectores.
¿Y Andrés Fassi? El presidente de Talleres hoy luce en son de paz con AFA (más por defensa propia que convicciones) y con el gobierno de Córdoba tiene chispazos, por la utilización del Kempes sin abonar canon (ahí no dicen nada los políticos oficialistas de la Economía Naranja, ¿eh?) y la convocatoria que muchas veces altera planes. Artime supo acomodarse en ese escenario, muchas veces a pura lisonja pero acompañando los intereses del club que preside, que hoy luce en lo más alto del fútbol argentino.
Artime, modelo de gestión y humildad
Artime supo escuchar, dejando de lado orgullos y personalismos. Después del tremendo bleff que significó la injustificable contratación de Walter Ervitti como DT, tuvo que ceder y pensar en Belgrano por encima de todo. Necesitaba restablecer vínculos para volver a llamar a Ricardo Zielinski, pese a sus diferencias (el “Ruso” está muy identificado con el ex gerenciador Armando Pérez) y para eso, con el teléfono cortado para llegar a ese lugar, incorporó al staff del club al exdirectivo Abraham Rufail. Fue él quien llamó y convenció a Zielinski de regresar a Alberdi, aunque el acto de madurez fue de Artime. Bien ahí.
Por cierto, el título de Belgrano es un triunfo de las convicciones societarias, donde Belgrano jamás puso en consideración dejar su condición natural de club de los socios, como Asociación Civil sin fines de lucro. En tiempos de discusión y embates políticos en promoción de la instauración de las Sociedades Anónimas en el fútbol argentino, a pura gestión y sacrificio, la administración de Belgrano saca chapa de su accionar para llegar al cielo a buscar su primera estrella. Un tiro por elevación al gobierno Nacional, en apoyo a AFA, y toda esa parafernalia que rodea al fútbol vernáculo.



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