
Avilés abre nuevos frentes de conflicto y endurece su discurso de cara al 2027
Gabriela Yalangozian
Villa Carlos Paz comenzó a transitar, aunque de manera no declarada, el camino hacia las elecciones municipales que serán el último domingo de junio de 2027. En ese escenario, una conclusión empieza a consolidarse en el tablero político local: la intención de Esteban Avilés de volver a competir por la intendencia ya no parece una especulación sino una construcción en marcha.
Los movimientos políticos de las últimas semanas muestran un cambio de tono en el jefe comunal. Si durante gran parte de su gestión buscó sostener una imagen asociada a la gestión y al consenso comunitario, ahora emerge un discurso más confrontativo, con definiciones fuertes y adversarios claramente identificados. En años anteriores fue la Cooperativa Integral y su asociación con el kirchnerismo y el excandidato a intendente de Juntos por Carlos Paz, actual funcionario del cordobesismo, Emilio Iosa.
Luego se sumó la excandidata a intendente y vicepresidente del Ersep, Mariana Caserio y tambien los intendentes de las localidades del sur de Punilla en sintonía con el Ente Regional Punilla Sur.
Pero en pocos días, Avilés abrió dos nuevos frentes de conflicto que, aunque diferentes entre sí, tienen un denominador común: buscan interpelar a sectores específicos y reforzar ejes de una identidad política que busca alinearse al orden, la seguridad y la anticorrupción, en un discurso más alineado al libertario y anticasta.
La disputa por el Refugio Cura Brochero
Uno de los conflictos se instaló alrededor del Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero. Se trata de una entidad que llevan adelante voluntarios y cuenta con el respaldo de Cáritas Carlos Paz. La misión que tienen desde hace décadas es asistir a personas en situación de calle con alojamiento y comida.
La decisión municipal de solicitar la relocalización del espacio -ubicado a pocas cuadras de la emblemática Aerosilla- sumada a las declaraciones públicas del propio intendente cuestionando su funcionamiento y rechazando un aumento del subsidio que le otorga mensualmente, colocó al gobierno local dentro de una discusión sensible: la pobreza y su visibilidad en una ciudad turística.
La estrategia política detrás del planteo parece clara. Avilés decidió asumir el reclamo de vecinos y comerciantes que expresan preocupación por situaciones vinculadas a la convivencia urbana, la seguridad y el uso del espacio público en un sector sumamente transitado de la ciudad.
Se trata de un mensaje dirigido a un electorado que históricamente acompañó las políticas de ordenamiento urbano y que observa con preocupación el crecimiento de situaciones de vulnerabilidad social en la vía pública.
Sin embargo, el costo político también existe. La respuesta de la presidenta del refugio, Alicia Barrigó, logró instalar otro debate: quién debe hacerse cargo de la asistencia social en una ciudad donde crecen los niveles de pobreza y exclusión.
La discusión dejó expuesta una tensión incómoda para cualquier gobierno local: cómo compatibilizar la imagen turística de la ciudad con una realidad social cada vez más visible.
La batalla contra los desarrollistas
El segundo frente de conflicto apareció apenas unos días antes y tiene un componente político mucho más conocido para Avilés.
La denuncia judicial contra las empresas desarrollistas vinculadas a varios edificios, acompañada por la defensa de la ordenanza que suspende nuevas viviendas colectivas, reactivó una bandera que históricamente le dio rédito electoral: la defensa de la identidad urbana frente al avance inmobiliario.
Al denunciar presunto "hostigamiento administrativo", el intendente volvió a instalar una narrativa conocida: la de un gobierno que se presenta como defensor de los intereses de los vecinos frente a actores económicos con capacidad de presión.
La diferencia es que ahora el conflicto aparece en un contexto preelectoral y muestra el camino hacia una campaña preelectoral más concreta, en medio de algunos nombres que ya comienzan a barajar como candidatos a intendente para los próximos comicios municipales.
Mientras el debate por el refugio interpela a sectores preocupados por el orden urbano, la seguridad y el impacto de la crisis social, la confrontación con los desarrollistas vuelve a movilizar a quienes defienden la preservación ambiental y la identidad barrial de Carlos Paz.
No son discusiones técnicas ni administrativas. Son debates con fuerte carga simbólica y alto impacto en la opinión pública.
Tiempos que se adelante
Todavía faltan más de doce meses para que el escenario electoral comience a definirse formalmente, pero en la política local los tiempos suelen adelantarse.
La oposición continúa fragmentada y sin una referencia unificada, mientras el oficialismo busca recuperar centralidad después de varios meses en los que la agenda estuvo dominada por críticas por los problemas en el servicio de agua, las onerosas tasas municipales y la inseguridad.
En ese contexto, Avilés parece haber elegido volver al terreno donde históricamente se siente más cómodo: el de la confrontación política con actores identificables y causas que generan adhesiones claras.


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