
El caso Agostina encendió el #NiUnaMenos y expuso la ausencia libertaria
Carolina Biedermann
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, Córdoba volvió a mostrar una convocatoria masiva atravesada por el dolor y por el reclamo de justicia. El nombre de Agostina Vega se convirtió en el eje de una marcha que dejó una postal que excedió a las organizaciones históricas del movimiento. Hubo columnas de distintos espacios políticos, sindicatos y agrupaciones sociales, pero también una importante presencia de ciudadanos que llegaron sin identificación partidaria, movilizados por la conmoción que generó el caso. La marcha de este año en Córdoba marcó el termómetro social.Esta movilización dejó, entre tantas conclusiones, que el caso de Agostina logró devolver centralidad a un reclamo que en los últimos años había perdido presencia en la agenda pública, negada por los dichos y por las políticas libertarias promovidas por el gobierno del presidente Javier Milei.
Al menos en lo discursivo, el reclamo y este caso volvió en lo local, a poner en discusión el rol del Estado, la capacidad de respuesta de las instituciones y la necesidad de sostener políticas de prevención y acompañamiento.
Sin embargo, el centro de la escena estuvo lejos de las banderas políticas. Fue la familia de Agostina la que marcó el tono de la marcha. El momento más emotivo llegó cuando su abuela tomó la palabra y cuestionó las demoras que, según denunció, existieron durante la búsqueda de la adolescente. “Que investiguen. Si se puede, pueden volver todos contentos, pero si no, que se investigue. Que no sea en vano la muerte de mi nieta, porque mi nieta hoy está donde está porque no actuaron cuando lo tenían que hacer. Cuatro días esperaron”, expresó frente a una plaza en silencio.

La mujer también hizo referencia al estado de la madre de Agostina y rechazó los cuestionamientos que surgieron en torno a la familia durante los últimos días. “Hoy hacen una carnicería con mi pobre hija. Mi hija no se puede levantar de una cama. Está dopada por la desaparición y la muerte de su hija porque no lo puede aceptar”, afirmó. Pero fue otro tramo de su intervención el que terminó sintetizando buena parte del reclamo de la jornada. “A quienes nos gobiernan, cuando pongan gente en esos lugares, que sea gente que tenga empatía, humanidad, que sepan escuchar al otro, que le presten atención a las madres”, pidió.
La frase resonó como una crítica a las respuestas institucionales que rodearon el caso y como una demanda por funcionarios capacitados para actuar ante situaciones de desaparición y violencia.
Aunque el mensaje predominante fue el pedido de justicia por Agostina, la marcha también tuvo expresiones políticas por parte de los partidos de izquierda, quienes tomaron la palabra apuntando contra el presidente Javier Milei, a quien lo definieron como un negacionista respecto de las violencias de género en general.
En el mismo sentido, hubo críticas hacia la gestión provincial y reclamos dirigidos al gobernador Martín Llaryora, por los recortes en políticas de género, por haber bajado el ministerio de la mujer, entre otros más. El pedido más firme fue el de la renuncia del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, a quien distintos sectores responsabilizan políticamente por el accionar de las áreas involucradas en la búsqueda, en el caso de Agostina.


Las matemáticas del jury y el sumario del TSJ como paso previo


Unidad turística: Embalse llegó a Diputados con respaldo del Panal

El Frente Cívico insta al TSJ para que Rodríguez no jure como Procurador Penitenciario

La UCR denunció una "maniobra de impunidad" para salvar al concejal Moreno en el Concejo Deliberante



La tensión en Senado puede demorar pliegos (y los de Córdoba tal vez traigan cambios)

El oficialismo y la Justicia intentan el modo “gestión de crisis”



