
Llaryora prepara su coartada nacional: Schiaretti
Yanina Soria
El paso mediático de Martín Llaryora por Buenos Aires abrió varias interpretaciones políticas. Detrás de la candidatura nacional de Juan Schiaretti que el gobernador cordobés volvió a poner sobre la mesa, hubo un mensaje con doble destinatario y una estrategia que ordena la prioridad irrenunciable del cordobesismo para el 2027: la Provincia primero, la discusión nacional después.
Con los micrófonos porteños como escenario, Llaryora apeló nuevamente a una fórmula que conoce bien. Respaldarse en la figura de su antecesor (desde el schiarettismo sostienen que el ex gobernador es quien mejor mide todavía en la provincia), para reafirmar su propio proyecto político. Schiaretti no es solamente un nombre para una eventual competencia presidencial. Es, también, la referencia que le permite al gobernador marcar una posición dentro de un peronismo nacional que todavía no logra resolver sus liderazgos ni definir un rumbo común.
Cada vez que al jefe del Partido Cordobés le preguntaron en Buenos Aires sobre el escenario nacional del peronismo y cómo jugará el cordobesismo en ese tablero, interpuso la figura de Juan Schiaretti. De esa manera se ahorró tener que opinar sobre nombres con los que dice nada tiene que ver su peronismo.
Por eso, la señal hacia el PJ nacional es clara. El cordobesismo no está dispuesto a entregar anticipadamente su capital político ni a subordinarse a una candidatura ajena. Ni Axel Kicillof ni Sergio Massa aparecen, por ahora, como destinatarios de un respaldo automático de Córdoba. La apuesta por Schiaretti funciona como una manera de preservar la identidad propia, mantener distancia de las disputas del kirchnerismo y evitar que el peronismo cordobés quede atrapado en una interna nacional que no controla. Es una manera de decir que Córdoba seguirá jugando con sus propias reglas, sin comprometerse de antemano con ninguno de los liderazgos que hoy se disputan la conducción nacional. En todo caso, la carta de la prescindencia para las elecciones generales, siempre está disponible para el peronismo cordobés.
Pero la jugada también tiene una lectura doméstica. Al reinstalar a Schiaretti como presidenciable, Llaryora vuelve a apoyarse en el principal activo electoral del espacio y, al mismo tiempo, despeja cualquier duda sobre dónde estará concentrada su energía política en los próximos meses. La candidatura nacional es una carta del cordobesismo; la reelección es el proyecto de Llaryora.
Por eso, si bien desde el schiarettismo se sorprendieron con la insistencia que el gobernador le puso a un asunto que ni siquiera el propio protagonista tiene resuelto, entienden la estrategia. Y hasta la consideran necesaria.
En el Panal saben que cualquier discusión sobre lo nacional pierde sentido si antes no se resuelve la continuidad del oficialismo en Córdoba. El gobernador necesita consolidar su gestión, ordenar a los propios, contener las tensiones internas y llegar a la elección provincial con un esquema de poder que le permita disputar un segundo mandato. Todo lo demás queda subordinado a ese objetivo.
Por eso, el mensaje lanzado desde Buenos Aires también funciona como una advertencia hacia adentro. No es tiempo de anticipar candidaturas nacionales ni de dispersar esfuerzos en una discusión que todavía está lejos de tener definiciones. La prioridad pasa por Córdoba, por sostener el predominio territorial y por evitar que las especulaciones sobre el futuro del PJ nacional desordenen el tablero local.
En definitiva, Llaryora habló de la Nación para dejar en claro que su principal preocupación sigue siendo la provincia. Schiaretti es el nombre para proyectar al cordobesismo hacia afuera y la reelección, el objetivo que ordena todo hacia adentro. Y si en el peronismo nacional esperan una definición anticipada de Córdoba, tendrán que esperar. Antes de elegir presidente, el gobernador necesita asegurarse su propio futuro político.
Eso aplica dicen desde Hacemos también para el oficialismo nacional y su pretensión de jugar fuerte en Córdoba. Frente a lo lejos que asoma hoy la posibilidad de algún tipo entendimiento electoral con el presidente Javier Milei para Córdoba, el nombre de Schiaretti también sirve para operar allí. En la lectura del oficialismo provincial una eventual candidatura por la vía del medio podría complicar el plan reeleccionista de la Libertad Avanza y su idea de cantar victoria en primera vuelta.
“Que hagan lo que quieran, el presidente va a ser reelecto y nosotros vamos a ganar Córdoba”, retrucan desde el sector que comanda el diputado Gabriel Bornoroni.


Consejo de la Magistratura: una elección con clima de 2027

Llaryora se pelea con la marca, no con Milei (y Natalia pide ruptura total)

El MDF Córdoba apuesta a una nueva visita de Kicillof para consolidar su armado

Llaryora salió a buscar fondos y a vender Córdoba (¿vivir con lo nuestro?)

El cordobesismo imita a LLA y suma a modelo IA para su campaña en redes

Enroque corto | Puntos clave del día: Política, obras y movidas en Córdoba

La JR asumió y el radicalismo disidente mostró volumen político

Cavagliatto, Masterclass Internacional en FIFA (y la Selección en Córdoba)

Llaryora salió a buscar fondos y a vender Córdoba (¿vivir con lo nuestro?)



