Momentos donde Córdoba resiste
Por Gabriel Abalos
gabrielabalos.prensa@gmail.com
El cuarteto es mujer
Ya se puede conseguir un libro escrito desde dentro de la historia original cuartetera, por una protagonista a la que le cabe la descripción de “la compositora oculta del cuarteto”, algo que no sorprende si se considera la fuerza patriarcal reinante en ese y tantos otros géneros musicales. Nury Taborda fue parte de la historia desde los años setenta, en que el género bailable más cordobés promovió a sus figuras más destacadas. Hermana menor y socia creativa de Ranulfo Taborda, creador del grupo femenino Las Chichí en 1975, Nury alimentó el repertorio de ese proyecto que alcanzó gran éxito en la movida cuartera de hace medio siglo. Ranulfo, por su parte, era productor de bailes en los clubes de la ciudad y en pueblos del interior cordobés y otras provincias. Trajo a cantar a muchos ídolos de la época, como Sandro, Palito Ortega, o a Dyango, y también produjo otro puñado de bandas cordobesas de música popular en las que Nury hizo su aporte como creadora de muchos de los éxitos que circularon en esa etapa y que constan en los registros de SADAIC (Sociedad Argentina de Intérpretes y Compositores). Cantaron sus temas, entre otros, Manto Negro, Los Pares y Ariel Ferrari.
No quedó su inspiración clavada en aquellos tiempos, ni en el género cuartetero, de hecho, ha seguido componiendo y varios de sus temas fueron incorporados a la interpretación por su hijo, el percusionista Minino Garay, que reside en Francia y en la Argentina por temporadas. También ha escrito algunas canciones para la cantante franco-israelí Alex Pandev, la mujer de Minino.
Ya en sus ochenta, la autora y compositora decidió hacer acopio de sus recuerdos cargados de historia y cultura y se puso a escribir una obra biográfica y antológica, que concentra poemas, canciones y temas inéditos, además de jirones de años del ritmo cordobés que ahora ha sido legitimado por la UNESCO en tanto patrimonio cultural de la humanidad. El resultado de ese material reunido le dio forma al libro “Lo que te toca, te toca”, cuyo título de hecho es el de una canción tan pegadiza que, apenas con un poco más de difusión, podría convertirse en himno cuartetero, con su estribillo pleno de sabiduría existencial, y que Minino toca y canta cada vez que se presenta en Córdoba. El libro de Nury es “un recorrido íntimo por su vida, su experiencia como docente y su rol protagónico en la historia del cuarteto cordobés. A través de cápsulas narrativas, letras, sonetos y aforismos hasta ahora inéditos, se rescata la voz de una mujer que, desde las sombras, marcó la identidad de un género popular.” Nury guarda anécdotas con los grandes del cuarteto y otros no menos grandes del folklore, ya que estuvo en el ojo de la actividad en los barrios de la ciudad por donde circulaban los artistas.
Es así que como el cuarteto, del cual Leonor Marzano fue creadora del latido fundamental, el “tunga tunga”, va descubriendo -sin demasiado apuro- sus orígenes femeninos e iluminando zonas menos conocidas de su historia. En esas zonas, pero aportando constantemente a la vida musical de Córdoba, Nury Taborda es otra mujer insoslayable que ahora sale a la luz con las páginas de un libro incluido en el catálogo de Ediciones Recovecos.
“Lo que te toca, te toca” se puede conseguir a través de la Tienda Nube de Recovecos ingresando a: https://edicionesrecovecos.mitiendanube.com/productos/nury-taborda-lo-que-te-toca-te-toca/
El libro se puede adquirir también en Espejo Libros, Rubén Libros, Emporio, Maidana y Mundo del Libro, a un precio de tapa de $30.000.
Continuidades de los cosquines
El Festival Nacional de Folklore continúa su desarrollo y va dejando huellas (pocas, pero significativas) en sus noches de eso que no faltan medios y noteros que repitan como “politización del festival”, un concepto estrecho y gastado. Apto para volver a perder el tren de la historia y distraer con polémicas.
La noche del miércoles hubo un pico de la “desobediencia” arriba del escenario; estuvo a cargo de la gran Luciana Jury, quien invitó a Susy Shock, a Mery Murua, José Luis Aguirre y Paola Bernal, para cantar “No podrán”. La bandera de la diversidad fue agitada y el público coscoíno, esa masa nunca igual a sí misma, constituida y determinada por el número de seguidores de las figuras principales de cada noche, protestó. También hubo aplausos. Todo dentro de las probabilidades. Protestas sobre el escenario, protestas desde la platea. ¿Cuál no es política? A veces resulta imprescindible no encajar, esto es parte de lo real.
Artistas como Abel Pintos o Mariana Carrizo, sometidos por un notero a la muletilla de la “politización”, respondieron, airosos, aproximadamente esto: La historia del festival tuvo a grandes músicos que se expresaron en el escenario. Me parece bien. Estamos en democracia, ¿no? (Abel). Política estás haciendo vos con tu micrófono, la hago yo con mi caja, político es todo. (Mariana).
Están agitados los ánimos y Cosquín es un campo de batalla. Quedan páginas por llenar.
Ahora una amable apostilla cultural.
Hasta hoy se puede visitar en la localidad de Cosquín el Museo Rodante, instalado desde el martes y que exhibe 16 obras del reconocido artista Carlos Alonso, representativas de distintas etapas de su trayectoria y donadas a la colección provincial. El vehículo está estacionado en ese horario junto a la Plaza San Martín de Cosquín (Sarmiento esquina Tucumán), donde se despliega la imponente Feria Nacional de Artesanías y Arte Popular “Augusto Raúl Cortazar”. Las visitas se pueden hacer entre las 20 y la 1. Las obras del maestro Carlos Alonso que se muestran pertenecen varias a la serie “El ganado y lo perdido”, y se incluyen trabajos de las series “Mal de amores”, “Vida de pintor” y “Super carne”, que abordan desde la pasión amorosa hasta el autorretrato y la búsqueda interior.