Lo que recuerda la experiencia común
De la Academia a su sala
El Cineclub Municipal (Bv. San Juan 49) presenta dos grandes estrenos, la misma semana en que la ceremonia de los Oscar puso -o quitó- del podio a estos dos títulos en sus respectivas nominaciones: la brasileña El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho estaba nominada a mejor película, mejor actor, mejor película internacional y logro en casting, y se fue sin ninguna estatuilla; por su parte Hamnet contaba con ocho nominaciones, y en los premios mayores triunfó como Mejor Actriz Jessie Buckley, no así la directora Chloé Zhao, ni como mejor película.
Ambas se pueden disfrutar en pantalla grande desde hoy hasta el miércoles próximo, sin que el juicio de la Academia deba afectarnos como el resultado del partido del domingo. A las 15.30 y a las 20.30 va el filme brasileño, una recreación de los años de plomo que lo fueron en toda la región, en este caso la dictadura que comenzó con el derrocamiento de Joao Goulart, en 1964, y que hacia 1970, en los años que narra El agente secreto, reforzaba la represión ejercida por el gobierno de facto con el llamado “milagro económico brasileño”. Además del carisma de Wagner Moura en el rol protagónico, la película viste un thriller político de numerosas bordaduras hacia el grotesco, lo fantástico, o lo noir.
Hamnet, producción inglesa dirigida por Chloé Zhao, trae al centro a William Shakespeare y a su esposa, Agnes, desde los primeros momentos de la pareja, pasando por un periodo muy oscuro, al perder ambos a su hijo, un niño llamado Hamnet, lo que sume a Agnes en un profundo pozo de dolor y también de resentimiento, al no haber estado Will presente durante el durísimo proceso. La redención, por así decir, ocurrirá a través del teatro, eso hecho por endebles humanos que hablan con los dioses.
Los signos y sus actitudes
A las 19.30 en El Espejo Libros del Paseo Sta. Catalina, local 4 y 5 (Deán Funes 163) se presenta el libro Tinta Negra, bellamente editado por El humanoide en el árbol, “un libro de arte articulado con ilustraciones de Alejandro Álvarez y poemas de Antonio Moro”. El formato es agradable en tanto libro de arte y sus obras transmiten austeridad para precisar eso misterioso que expresan, al tender lazos a dos páginas. Ver figuras en las nubes, en las manchas de humedad, eso llamado pareidolia, es de algún modo evocado por Antonio Moro en este libro donde las ilustraciones de Alejandro Álvarez, que rozan una xilografía fantástica y figurativa como sellos, invitan al poeta a tramar sobre los trazos una proyección de su propio mundo, sus sueños y sus recuerdos. Las láminas pueden también remitir a las de Rorschach, puestas en la función de una técnica proyectiva. De algún modo, tal vez la propia inspiración sea eso mismo, una cadena de imágenes y sensaciones aleatorias que a veces podemos dejar fijadas. La revelación de un ectoplasma hecho de tinta negra, lo mismo que las palabras que son su espejo. Unas se miran en el otro y ambos se descubren de una forma irrefutable.
En la hora y en la dirección antedicha, lo presentarán sus autores y, como invitados, participarán Andrea Guiu, artista visual y poeta, y Claudio Suárez, poeta.
Restos para reconstruir
El Museo Emilio Caraffa inaugura esta tarde, a las 19, su primer lote de muestras de 2026. Coincidente con este cuarto mes, cosido a la memoria por cincuenta años, reúne propuestas individuales y colectivas, cuatro de las seis que hoy se dan a conocer dirigen sus brújulas, en diversos lenguajes, a la memoria histórica, a reafirmar el nunca más. Una es Papeles de la Memoria, en la Sala 0, una exhibición de ilustraciones, entre ellas una serie de cartas mínimas que un detenido por la dictadura, Alejandro Deutsch, logró enviar fuera mientras era torturado junto a muchos otros, incluida su propia familia. También se exponen dibujos realizados por el artista Sebastián Carignano. Curaduría de Mariana Schneider.
En el orden de la conmemoración el Colectivo 4 + 1, que integran cinco artistas residentes en Suecia, Juan Pedro Fabra Guemberena, Runo Lagomarsino, Julia Peirone, Paula Urbano y Juan Carlos Peirone, este último es el curador. Yo lo sé porque ella me lo dijo… articula, a través de video, instalación y grabado, microhistorias familiares que interrogan los modos de recordar y transmitir la ausencia desde la experiencia de la diáspora latinoamericana. En la sala 3.
En la sala 4, una muestra aborda una conmocionante historia que está teniendo lugar, desenterrando y restaurando identidades tapadas por la crueldad de la dictadura cívico-militar. En la Loma del Torito, próxima al ex Centro Clandestino de Detención La Perla, se están revelando los hallazgos recientes del Equipo Argentino de Antropología Forense. Y en las salas 8 y 9, el Colectivo Polifonías y desbordes cuya curadora es Soledad Sánchez Goldar, presenta Así en la tierra, una iconología del ideario nacional y popular desplegada en bordados, objetos y fotografías que activan memorias políticas y afectivas.
Entretanto, en la sala 2, el artista cordobés Jorge Simes propone una colección de obras en papel 2017-1026: Serie borgeana y otros laberintos, bajo la curaduría de Paulina Antacli. Sus imágenes atraen como un inconsciente, a un territorio visual poblado de espejos, símbolos y laberintos, imágenes tanto de Borges como del propio Simes. Con una trayectoria internacional que incluye exposiciones en ciudades como Nueva York, París y Tokio, el artista reafirma su diálogo sostenido con la literatura y la historia.
Y en las Salas 5, 6 y 7, Federico Racca expone Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, una instalación de sitio específico con curaduría de Aníbal Buede, un lugar de reunión. Pinturas, videos, objetos y textos convocan a la exploración de aspectos procedimentales del arte y el lenguaje.