Passerini ofrece pasividad anticipada a 1.000 municipales
El Palacio 6 de Julio consiguió anotar, en los últimos días, algunos puntos a favor. Y, aunque acaso insuficientes para cambiar la dinámica de una gestión que no atraviesa sus mejores momentos, válidos para contrarrestar los sacudones que viene sufriendo en distintos frentes.
Para empezar, Passerini cerró el viernes de la semana pasada la paritaria 2026 del Suoem, que, en principio, no volverá a jaquear la paz del municipio hasta entrado ya el año próximo. Al menos ese es el compromiso. Y lo cierto es que la negociación, en el apartado salarial, salió bastante barata.
El gremio, que según sus cuentas arrastraba un desfasaje de 24 puntos del 2025, negoció una paritaria de 26,5 por ciento para todo el 2026, escalonada en cuotas del 4,5 por ciento en marzo, 3,5 por ciento en mayo, 4,46 por ciento en junio, 3 por ciento en agosto, 4,33 por ciento en octubre y 4,20 por ciento en diciembre. En rigor, Passerini consigue consolidar una política de negociación paritaria a plazo vencido, una ventaja más que significativa para las cuentas de la Municipalidad, que –siempre según la información oficial- mantiene una dedicación presupuestaria al pago de sueldos inferior al 40 por ciento de los recursos.
Desde luego, hay un costado de las paritarias que rara vez sale a la luz, y es el paquete de monotributistas y becarios que pasan a contrato, planta transitoria o planta permanente en cada negociación. Ante esa pregunta, la respuesta oficial es que pasarán a contrato los becarios y monotributistas que revisten en esa condición desde 2021 y cumplan con los requisitos para hacerlo: haber prestado servicios de manera ininterrumpida desde su ingreso y no registrar antecedentes penales. En teoría, el Ejecutivo desconoce aún la cantidad de agentes que se encuentran en tales condiciones y está “esperando los informes de cada secretaría” para despejar la incógnita. Sí admite, en tanto, la llegada de aproximadamente 130 contratados a la planta transitoria, estadío previo a la estabilidad absoluta.
Ahora bien, a más de la paritaria, el Ejecutivo prepara para esta semana otro anunció vinculado a su política de Recursos Humanos capaz de gravitar significativamente en la estructura de costos de la ciudad: el relanzamiento de un régimen de pasividad anticipada que permitiría a los municipales que estén a 10 años o menos de jubilarse dejar de prestar servicios efectivos a cambio de ver reducido su haber entre un 20 y un 30 por ciento.
Según los datos ofrecidos por la secretaría de Administración y Capital Humano, se trata de un universo integrado por aproximadamente 1.000 municipales, aunque la decisión de acogerse a la pasividad anticipada es voluntaria, tanto para los empleados, al momento de solicitarla, como para el Ejecutivo, al momento de concederla (o no) en cada caso.
Párrafo aparte merece la consideración de cuánta racionalidad hay detrás de la decisión de abrir un régimen de pasividad anticipada, por un lado, e incorporar nuevos agentes bajo la figura de contratados, por el otro. Preguntas que el Estado jamás responde.
El Palacio 6 de Julio celebró también haber satisfecho, la semana pasada, la quinta cuota el pago de capital y décima cuota del pago de intereses por la deuda en dólares contraída durante la gestión de Ramón Mestre (200M) y rolleada por la gestión llaryotista. En suma, el municipio asegura haber pagado ya el 68,7 por ciento de aquel compromiso, y augura sanear completamente ese pasivo antes de que Daniel Passerini agote su mandato.
Finalmente, una última novedad vino vinculada al sistema de Transporte. La Municipalidad reconoció a las empresas prestadoras un nuevo reajuste en el costo del boleto, traccionado por la última paritaria de la UTA y el costo del combustible. En función de la suba de estos y otros costos, el boleto pasará a valer 2.029 pesos, pero los usuarios seguirán abonando una tarifa de 1.720, y será el propio municipio el que cubra la diferencia por cada boleto cortado.