¿Y si el ciclo peronista en Capital no está terminado?
Después de la rotunda derrota que representó la votación de la resolución 125 en el conflicto con el campo, en 2008, y tras caer ante Fancisco de Narváez en las elecciones intermedias de 2009, todos daban por muerto al kirchnerismo, que hasta empezaba a convencerse a sí mismo de su final. Sin embargo, cuando el escenario empezó a estabilizarse, y el Gobierno recuperó espacio en la agenda con un ambicioso paquete legislativo, cuentan que Néstor Kirchner se preguntó, en una reunión de gabinete: ¿y si nos quedamos?
Hoy, la gestión municipal que encabeza Daniel Passerini tiene claras deficiencias. Algunas, fruto de fallas propias, y otras, de circunstancias ajenas o heredadas. (Poco importa en la cuenta final). Y el propio Passerini lo reconoce, llegando a calificar con un cuatro su desempeño.
Merced a ello, entre los opositores reina un convencimiento prácticamente absoluto de que el peronismo no conseguirá retener la ciudad en las próximas elecciones. Lo paradójico es que esta convicción, lejos de acelerar el metabolismo de juecistas, radicales y afines, los mantiene en una casi perfecta pasividad.
De hecho, hoy hay al menos cuatro candidatos puestos a rodar por el oficialismo: Miryam Prunutto, Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Rodio. La mayoría de ellos con territorio, estructura y voluntad de armar. Mientras, brillan por su ausencia los candidatos de la oposición.
¿Quién es hoy el challenger de Hacemos Unidos en la ciudad? ¿Cuál de los que coquetea con la posibilidad de postularse tiene, por sobre los demás, un capital político capaz de hacerlos ordenarse detrás en la fila, o alguna receta para conformar un esquema opositor mínimamente cohesionado? O, al menos, ¿qué propuestas tiene hoy para Córdoba la oposición? ¿Quién va a patear el “penal sin arquero”?
Ninguna de esas preguntas tiene respuesta. Y en un escenario político siempre dinámico, esto empieza a parecerse a una defección.
El peronismo no ha encadenado, hasta ahora, una buena gestión en capital. Esto es un hecho. Pero todavía queda arena en el reloj. Y la oposición no consigue instalar una agenda que golpee a Passerini por algo más que estos asuntos, que finalmente tienen solución: se resuelven, mayoritariamente, con fondos.
En el boletín oficial del último viernes, la Agencia Córdoba Inversión y Financiamiento publicó la licitación de once frentes de bacheo y rehabilitación para Córdoba Capital por una suma total de 20.730 millones de pesos, con un plazo de ejecución de 270 días (9 meses). Para tomar dimensión, el monto no queda demasiado lejos de los 26.691 millones que totalizan los convenios de Rehabilitación y Bacheo, Adecuación de la Infraestructura de Alumbrado, y Desagües Pluviales que anunciaron conjuntamente Provincia y Municipalidad a fines del año pasado, y que fueron ratificados por las ordenanzas 13.003, 13.004 y 13.005. La diferencia: en las licitaciones publicadas la semana pasada la Provincia paga el 100 por ciento.
Se empieza a advertir una dinámica clara: el Centro Cívico jugará fuerte en Capital para que la ciudad tenga un aspecto bien distinto en la previa de las elecciones provinciales del año próximo. Y la Municipalidad todavía cuenta con un ejército de reserva -los Servidores Urbanos- para emprolijar cordones y espacios verdes. Lo que Quinteros diría “rodillo”. ¿Y cuánto atrás se remontará la memoria de los cordobeses al momento de votar al nuevo intendente? La cita, se dice, llegará en septiembre, con la Gobernación ya resuelta.
Entonces, ¿está perdida la ciudad para el peronismo? ¿O la oposición se apresura al anunciar un fin de ciclo al que no parace colaborar con una oferta electoral sólida?
Y si entre los peronistas empieza a calar aquella idea interrogante: “¿y si nos quedamos?”