De Loredo suma recorridos hacia el ‘27
Rodrigo de Loredo pasó por el nuevo streaming matutino de Alfil, tocó algunas fibras sensibles de la gestión provincial, reafirmó su convicción de competir por el Centro Cívico y delineó los próximos pasos en su hoja de ruta, que lo llevará -si la realidad acompaña a lo planeado- a darle dos vueltas a Córdoba antes de que termine el año.
Como es su momento se adelantó desde estas páginas, el radical se propone recorrer los 25 departamentos del interior y la Capital una vez antes de que empiece a disputarse la Copa del Mundo y otra durante el segundo semestre del año.
Es que De Loredo debe atender a una doble responsabilidad en lo que hace a su proyección: por un lado, debe sostener su presencia en la agenda sin el hándicap que representa ejercer la función pública -que si ejercen, y desde lugares centrales, sus virtuales adversarios-, y por el otro, debe contener a la tropa radical, que ante la amenaza de que La Libertad Avanza les plante candidatos en sus distritos, dudan entre persistir en las filas del centenario partido y dar el salto al armado violeta.
En ese tren, el radical empezó su primera gira territorial del año hace diez días, en el departamento Río Primero, haciendo cabeza de playa en Santa Rosa, pero recorriendo diferentes localidades del departamento y convocando a los intendentes radicales de la zona. Esa misma hoja de ruta lo llevó la semana pasada a San Martín, y esta semana lo tendrá recorriendo, en una ‘doble fecha’ Santa María y San Justo, el departamento del presidente alterno del PJ, Facundo Torres, y el pago chico del gobernador Martín Llaryora.
(Una digresión: llamó la antención a algunos integrantes de la comitiva deloredista la simpatía con la que fueron recibidos por el intendente de Villa Nueva, Ignacio Tagni, reconocido por su estrecha filiación al mestrismo. Una “grata sorpresa”, confiaron a este medio).
Retomando. San Justo tiene otra particularidad: es el departamento en el cual Gabriel Bornoroni primero pescó jefes comunales radicales, antes de conseguir el pase más gravitante a las filas libertarias, que fue con distancia el del intendente de Jesús María, Facundo Zárate. Por tal razón, la avanzadilla deloredista observará con especial atención quiénes se suman a la partida en San Justo, mientras la línea oficial del espacio sigue siendo la misma: los radicales que emigren por temor a enfrentarse a una lista libertaria deberán enfrentar a una lista radical. Una especie de ‘tropa de barrera’ radical, para evitar deserciones.
Mientras recorre el interior, De Loredo explica su intención de converger en una fuerza opositora amplia, pero sin someterse a la disciplina marcial que demanda LLA. Hay radicales que lo entienden, y otros que no.
Entre estos últimos están los correligionarios ‘con peluca’, que se preguntan cuándo el partido tendrá una real vocación de poder, recordando con sorna aquel chiste que solía repetir Chacho Jarolasky, según el cual, si a un radical le daban a elegir cualquier cosa en el mundo, elegía una interna.
Sin la misma picardía, pero con algún grado de razón, los deloredistas responden que la vocación de poder de los radicales que recalen en el armado libertario tenderá a cero el día en que reciban las listas desde Buenos Aires.
Entre medio, y con la expectativa de que estas discusiones queden en un segundo plano, De Loredo redobla sus críticas al Centro Cívico, al que ahora también acusa de asfixiar a los cordobeses con impuestos duplicados en la factura de luz. Una vuelta más en la carrera de fondo del 2027.
Sikora se lanza en capital
En otro andarivel del espectro opositor, el próximo jueves Verónica Sikora presidirá un acto con -esperan- 80 dirigentes de la capital, a realizarse en la seccional 11ra. El encuentro se enmarcará en el armado territorial que La Libertad Primero viene germinando en la ciudad, que en las últimas semanas la ha llevado a recorrer las seccionales 5ta, 8va, 10ma, 11ra, 12da, 13ra y 14ta, visitando comedores, merenderos y clubes.
Estas recorridas son organizadas por quienes promueven su candidatura a la Intendencia, objetivo con el que la tropa de Sikora se entusiasma a partir de números que, dicen, señalan a un peronismo en retirada y a un interés de los vecinos por respaldar la proyección de dirigentes jóvenes, sin recorrido en política.