El Panal activa ¡Hola, Familia!, dispositivo de contención y campaña en Capital
La reestructuración que la gestión municipal impulsa fundamentalmente sobre el programa de Servidores Urbanos, pero que también alcanza a becarios y monotributistas en general, tiene su origen en las dificultades económicas que atraviesa el municipio, aunque con consecuencias políticas que trascienden lo meramente administrativo y se proyectan sobre toda la geografía política de la capital.
La Municipalidad debió refinanciar por 60 días el último vencimiento de letras, entró en tensiones con el Suoem por demorar tres días el pago de los aguinaldos y también enfrenta el malestar de sus propios funcionarios por retrasar el pago de sus salarios, que el mes pasado se acreditaron recién el 19. Todo esto ocurre con un telón de fondo marcado por la caída de la recaudación, el fin de los subsidios nacionales al transporte, la reducción de la asistencia social de la Nación, el aumento de la demanda de los servicios municipales y el peso de la deuda heredada de la gestión mestrista (rolleada por el llaryorismo), entre otros factores.
En ese escenario el intendente ha resuelto reestructurar el programa de los “chalecos celestes”, limitando también becas y monotributos. Pero esto afecta compromisos otrora asumidos por dirigentes con peso en el PJ de la Capital, que desde hace tiempo vienen construyendo estructura propia. Hasta el momento, no se conoce de una solución municipal para esas tensiones, aunque sí de una variante provincial. Es que, como gusta decir el peronismo cordobés, parafraseando a Leopoldo Marechal, “de los laberintos se sale por arriba”.
En el Panal acusan al Palacio 6 de Julio de representar el “talón de Aquiles” de Hacemos Unidos. De ofrecer un hándicap que el peronismo no se puede permitir si aspira a concretar el plan reelectoral del gobernador. Y es a partir de ese razonamiento que ha empezado a involucrarse directamente en algunos capítulos de la gestión municipal.
El primero de ellos ha sido la ejecución de obra pública, que licita y ejecuta la Provincia en el ejido municipal, tomando en garantía los recursos coparticipables por medio de acuerdos de colaboración interjurisdiccional. Movimiento además precedido por la instalación de algún veedor en la Secretaría de Administración.
El segundo será el programa “¡Hola, Familia!”, ampliando ahora los alcances de la Provincia a la asistencia social en la ciudad.
Se trata de una política pública integral desplegada por el Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Marcos Torres. El programa, que entró en fase de prueba en 2024 en cuatro localidades del interior (Río Cuarto, Despeñaderos, Malvinas Argentinas y Villa Dolores), ahora enlista “Dinamizadoras Comunitarias” en Capital. Referentes territoriales con conocimiento acabado de cada barrio que harán de nexo entre el Estado y los vecinos, y tendrán a su cargo “identificar las necesidades específicas de cada hogar, confeccionar redes de apoyo barriales y articular la ayuda provincial o municipal con la realidad cotidiana de cada familia”.
Un memorioso funcionario municipal lo compara con el “Plan Más Vida”, más comúnmente conocido como “Manzaneras”, diseñado y llevado adelante por “Chiche” Duhalde en la década del 90 en provincia de Buenos Aires.