Equipo renovado y paraguas diplomático con Milei hasta diciembre
Terminó la Copa del Mundo y finalizan los días de vacaciones de Martín Llaryora, desde donde reacomodó su gobierno con la designación de Manuel Calvo como jefe de Gabinete con amplios poderes, tal como lo adelantó el jueves pasado en exclusiva el diario Alfil. Con la pelota parada, el sanfrancisqueño observó el campo y movió jugadores. Tiene por delante poco más de cinco meses que van a ser claves para intentar llegar a niveles seguros de imagen propia y de potencial intención de votos, lo que le dará una pista para utilizar la principal herramienta electoral que maneja: la fecha de las elecciones en las que buscará su reelección. El gobernador tiene por delante una especie de paraguas diplomático con los hermanos Milei, negociado por el jefe de Gabinete Diego Santilli y con el adelanto de coparticipación de 400 mil millones como garantía, que implica la no agresión mutua. ¿Puede derivar en un acuerdo de no rasparse electoralmente el uno al otro el año que viene, que en el caso de Llaryora es no poner a todo el PJ provincial en contra de la reelección de Milei? Puede.
Diciembre sigue siendo el mes de la evaluación para la toma de decisiones. Según el Panal, el objetivo es lograr un 60% de aprobación de Llaryora para fin de año, que se traduciría en unos 43/45 puntos a la hora de la votación. En 2023, Hacemos Unidos le ganó a Juez, sin De Loredo, con el 45%, tres puntos arriba de Juntos por el Cambio.
En ese camino, el 60% del tiempo que queda será para la Capital, y el resto para el interior, con la idea de que una recorrida del mandatario por un territorio o por un barrio tiene “efecto mejora” en la imagen personal del mandatario.
Habrá más cambios en la estructura del gobierno. La jefatura de Gabinete de Calvo podría absorber otras carteras, además de Gobierno, una secretaría general que ocupará Gustavo Brandán, un exintendente del departamento Colón que se ocupará junto a Augusto Pastore de la relación con los caciques municipales. Lo harán sin que Calvo abandone la función, un poco porque se lo pidió al gobernador y otro porque Laryora necesita enfocarse junto a sus alfiles de Capital, Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros, de la ciudad donde vota casi el 40% del padrón y es la más complicada en lo electoral.
Confirmado esto, la gran sorpresa podría llegar con el nuevo Ministerio de Industria, cargo para el cual habría quedado descartado el legislador riocuartense Juan Manuel Llamosas. LLaryora está pensando para esa área en un referente industrial y del sector productivo del “círculo rojo”, una réplica de la designación del empresario Ercole Felippa como vicepresidente de Bancor. O puede estar pensando en el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, hombre fuerte del centro de la provincia y con liderazgo sobre un grupo de intendentes de General San Martín y también de Unión. La vuelta de Accastello al gabinete provincial es una posibilidad mencionada como segura por algunos informados del oficialismo, como parte de una estrategia del gobernador para posicionar a dirigentes “del proyecto” a los fines del armado electoral del 2027, donde hay mucho para repartir y cubrir, y no tantos dirigentes con votos, o que los tuvieron y los fueron perdiendo. Accastello fue ministro de Industria, Comercio y Minería hasta el fin del mandato de Juan Schiaretti y antes lo había sido de Gobierno, durante el segundo mandato de De la Sota. Su eventual regreso a las primeras líneas del gobierno puede ser el dato político del año porque implicaría una plataforma de posicionamiento para el hombre de General San Martín de cara a una ulterior candidatura a senador, diputado nacional o vicegobernador de Llaryora, y un reconocimiento por parte del “Uno” de la necesidad de incluir a otras piezas del PJ para enfrentar el desafío 2027. En este caso, una pieza cuyos votos tienen similitudes con los de la díscola Natalia de la Sota. En lo local, al ex candidato a gobernador del Frente para la Victoria el pase al Ejecutivo provincial le permitiría encaminar su sucesión en Villa María. Aunque tiene la posibilidad de buscar su reelección (sería la quinta no consecutiva y la segunda consecutiva), su principal candidata para la Intendencia es su esposa, la legisladora Verónica Navarro Alegre.
Se verá. En el Panal algunos creen que es mejor resolver las internas desde adentro, desde la conducción de Llaryora, a no tener a quien poner en lugares claves a la hora del armado de listas. Hay llaryoristas que ya adelantaron su sorpresa o su mal disimulado desacuerdo porque los “puros”, ya sea Brandán, Victoria Flores o Liliana Montero, perdieron su categoría de ministros en favor de dirigentes que no están con Llaryora desde la primera hora, que vienen de otros espacios, o que tienen una pata en el schiarettismo, como es el caso de Calvo, al que además el gobernador designó como secretario general del PJ, el tercer lugar más importante del partido, luego del propio gobernador y del presidente alterno, el legislador Facundo Torres, en vísperas de un año donde se tomarán definiciones importantes en lo político y lo electoral.