De esta tierra a la de Lula
Las elecciones del año que viene ya empiezan a aparecer en el horizonte de los partidos políticos, que están buscando la manera de presentar una alternativa competitiva. No hay dudas de que el polo de la derecha está perfectamente representado por el oficialismo nacional, mientras que el polo progresista está debatiendo quién sería su mejor candidato, con la mayor parte de sus votantes alineados detrás del kirchnerismo, la última piel usada por el peronismo. Los que tienen más problemas son los progresismos perfumados que tienen problemas con el olor a choripan.
En tiempos de Macri, uno de los elementos que empujó al polo progresista a reagruparse fue la apertura de la discusión sobre el aborto, bandera que les permitió encontrar un punto de referencia común para articularse. Al contrario, al polo de centroderecha le dio una estocada mortal al promover la escisión de alrededor de un 7 u 8% de los votos que eligieron opciones más conservadoras que lo que representaba Juntos por el Cambio.
Ahora parece que la bandera que los reúne a todos es la del conflicto diplomático con Brasil que ha escalado en los últimos meses. Tal es así, que una comitiva de legisladores nacionales partirá hacia el país vecino para entrevistarse con distintos políticos cercanos al gobierno de Lula.
La representación internacional del país es potestad del presidente en su rol como Jefe de Estado. El Congreso es el responsable de aprobar los tratados y acuerdos internacionales que negocia el Poder Ejecutivo, pero no puede dictar la política exterior. Más allá de la función reconocida constitucionalmente a cada uno de los poderes, los legisladores saben que deben representar los intereses de sus votantes.
Los partidos participantes de esta comitiva son aquellos que tienen mayor cercanía ideológica con el gobierno del Partido de los Trabajadores, no necesariamente vínculos que excedan esa simpatía, de allí que lo que se ve es una exploración de una posible alianza hacia el futuro, algo similar a lo que fue UNEN, pero incluyendo al kirchnerismo. Socialistas, radicales, miembros de la Coalición Cívica, todos se agrupan tratando de conseguir la venia del presidente brasileño, la máxima figura del progresismo latinoamericano actual. Lo llamativo es que son incapaces de darse cuenta de que con esta decisión le dan la razón al presidente argentino cuando dice que Brasil se entromete en la política doméstica argentina. Así, Milei parece ser el verdadero defensor de los intereses nacionales, mientras que los nuestroamericanistas serían quienes se someten a una potencia extranjera. Del mismo modo en que los votantes progresistas se la pasan buscando una figura paterna cuando eligen a sus candidatos, sus representantes parecen estar huérfanos de liderazgo local, por lo que deben viajar a la tierra de la caipirinha en busca de alguien que los ordene.
Todavía es muy temprano para saber si alguno de los que se sumó al viaje recibirá la bendición para encabezar una fórmula, aunque lo más probable es que algunos incluso queden afuera del Congreso si se presentan a renovar sus bancas.
Lo más interesante que podrían llegar a conseguir en este retiro espiritual es acordar los puntos centrales básicos para tratar de deskirchnerizar al progresismo ante los ojos del electorado, al que las últimas gestiones le han representado más un dolor de cabeza que una solución a sus problemas cotidianos. Por más que visiten a Lula, acá tienen el lastre de Cristina.