Las heridas de octubre aceleran militancia en seccionales
El PJ Capital todavía termina de acomodar las autoridades que proclamó hace apenas unas semanas, pero la cúpula ya puso al partido en modo electoral. Con la mira puesta en 2027, hoy la orgánica completa de la capital se reunirá en la sede partidaria de San Juan 579. En el orden del día, además de la conformación de las diferentes secretarías, está el diseño del cronograma según el cual se entregarán los diplomas y se pondrán en funciones los Concejos de Unidades Básicas en cada seccional.
A su vez, desde este viernes la seccional 13 abrirá otra instancia: las “charlas con la militancia”, encuentros que se replicarán en toda la ciudad y que estarán a cargo de Miguel Siciliano.
El esquema prevé que cada seccional reúna a su tropa y reciba al enviado del gobernador para empezar a ordenar el trabajo territorial detrás de la reelección. El dato no es sólo que la campaña empezó. Es cuándo.
En el oficialismo quedó una lectura crítica de la experiencia de 2025. La campaña de Provincias Unidas comenzó tarde y, pese al fuerte involucramiento territorial de Juan Schiaretti, el resultado terminó bastante por debajo de las expectativas que había construido el propio peronismo.
En Capital, las heridas fueron mayores. La estructura mostró poca capacidad para traccionar votos y las distintas agrupaciones que en cada seccional conforman las huestes justicialistas no tuvieron una gran convivencia. En las bases del partido existen reproches de quienes entienden que las internas debieron celebrarse para que la definición de la orgánica y de los liderazgos de cada seccional no terminaran reflejando una imposición de la cúpula.
Además, entre los dirigentes territoriales del PJ Capital hay un profundo malestar por la situación que sacude al bloque oficialista en la Legislatura. El caso de los asesores de “Cañito” Flores reabre estigmas que el peronismo nunca parece poder terminar de sanar.
Y a eso deben sumarse las consabidas dificultades de la gestión municipal y la reciente desafectación de miles de servidores urbanos. El movimiento llegó después de que el ‘caso Agostina’ pusiera el foco sobre las contrataciones precarias mediante becas y monotributos. Bajo ese esquema había ingresado a prestar servicios en la Municipalidad Claudio Barrelier, principal sospechoso del femicidio
En ese marco, hay dos definiciones: que es necesario empezar con tiempo la puesta a punto del partido en el territorio para limar todas las asperezas; y que la campaña vinculada a la gestión transitará en paralelo a la campaña territorial traccionada por el partido, para evitar que la primera se contamine de la segunda.
Si el calendario que hoy imagina el Panal se confirma y la elección provincial termina realizándose en abril, el PJ habrá empezado su campaña territorial con casi siete meses de antelación.
La lógica replica, en parte, el libreto de 2023. Cuando Llaryora compite -remarcan en las seccionales- la campaña es de Llaryora. En aquel turno, el comando provincial buscó evitar que la discusión por la sucesión municipal contaminara la pelea por la Gobernación y Daniel Passerini tuvo una campaña mucho más corta.
Para 2027, el Panal imagina nuevamente dos tiempos: primero la Provincia, prioridad absoluta, y bastante después la Capital, para afrontar esta segunda campaña con el placet del Centro Cívico.
La experiencia de octubre dejó una advertencia: tener estructura no necesariamente significa tener territorio. Esta vez, Llaryora no quiere descubrir la diferencia cuando las urnas ya estén abiertas. El PJ Capital tiene casi siete meses para intentar achicarla.