Fenómeno papal: Llaryora invita a opositores a la mesa
En el gobierno de Córdoba están eufóricos con lo que definen será el evento más importante de los últimos 40 años. La llegada del Papa León XIV a la provincia en noviembre próximo genera un nivel ilusión en el oficialismo que es directamente proporcional al tamaño de la responsabilidad que supone la organización de un evento de tal magnitud. Nada puede salir mal, repiten desde las altas esferas.
Por supuesto que, al hecho religioso en sí, extraordinario por cierto para el país entero, la visita del máximo líder de la Iglesia Católica a la Capital abre un escenario de múltiples réditos posibles que el peronismo no quiere dejar pasar: desde lo eclesiástico naturalmente, lo turístico, el posicionamiento de Córdoba como marca, lo económico hasta, por supuesto, lo político. Sobre todo, lo político.
El hecho de que Córdoba haya sido elegida como destino por sobre otros distritos del país ya habla de esa provincia que el gobernador Martín Llaryora quiere, convenientemente, mostrar.
Mas aún, cuando el reloj electoral empiece a correr. Por eso, la Provincia se juega muchas cosas, y conscientemente de ello, el mandatario no quiere dejar ningún detalle, por más mínimo que sea, librado al azar.
De hecho, ayer, el ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, sorprendió con una invitación que tiene para hacerle a la oposición en nombre de Llaryora: convocarlos a formar parte de una mesa de trabajo para la visita papal.
Una propuesta inaudita para un Gobierno que no acostumbra a abrirse con la oposición ni a receptar sus propuestas; y que tampoco tiene por ejercicio generar espacios de diálogo político con sus principales adversarios. La única caja de resonancia de lo que sucede entre oficialismo y oposición es la Legislatura, por cierto, convertida en un campo de batalla cada sesión.
Sin embargo, esta vez, el llaryorismo sorprende mostrando lo contrario. La voluntad del Gobernador, dijo Siciliano, es convocar a la oposición a trabajar juntos para que “la venida del Papa sea de todos, de Córdoba. Ojalá podamos entender que podemos trabajar todos juntos”.
Incluso, adelantó que la primera reunión podría ser el próximo martes en el Centro Cívico, donde se invitará, inicialmente, a las autoridades de la Legislatura, que representan a Hacemos y una parte de la oposición. Aunque no descartan luego abrir el espacio un poco más.
Son autoridades de Cámara, la presidenta Myrian Prunotto; el presidente Provisorio, Juan Manuel Llamosas; la Vicepresidencia a cargo de Julieta Rinaldi; la Vicepresidencia 1.ª ocupada por el radical Oscar Saliba; y la Vicepresidencia 2.ª, Daniel Juez en representación del Frente Cívico.
En tiempos de polarización y de disputas cada vez más ásperas, el carácter “ecuménico” que propone en este encuentro el gobernador, le permite correrse, al menos por un momento, de la lógica oficialismo-oposición y asumir un rol más articulador frente a lo que se viene.
Convocar a los opositores a participar y aportar también es una forma de mostrar amplitud política y capacidad de diálogo. Y en la previa de 2027, esa foto también comunica.
Llaryora busca transmitir que puede ser el anfitrión de una Córdoba capaz de sentar a todos en la misma mesa, incluso a quienes después volverán a enfrentarse electoralmente.
Desde el oficialismo quieren convidar ese rédito con la oposición porque justamente allí está la ganancia cordobesista: no apropiarse en exclusiva de la visita del Papa, sino capitalizar políticamente la imagen de un Gobierno que abre la mesa y logra reunir a propios y ajenos alrededor de un acontecimiento que trasciende las pertenencias partidarias. ¿Lo conseguirán?