
Cosquín, el bastión político de Llaryora en Punilla
Redacción Alfil
En una jugada de fuerte contenido político, el intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, manifestó públicamente su respaldo a la lista de diputados nacionales de Provincias Unidas, alineándose con la gestión del gobernador Martín Llaryora. Lejos de ser un gesto simbólico, la decisión del jefe comunal tiene un peso específico dentro del tablero político cordobés, especialmente en el departamento Punilla, donde Cosquín representa hoy el bastión más sólido del oficialismo provincial.
Durante las elecciones a gobernador de 2023, la ciudad fue el distrito del corredor turístico más importante de la provincia donde Llaryora se impuso por un claro margen: 46,8%, el mayor porcentaje de apoyo en toda la región. Esa cifra, que en su momento marcó un hito, se transforma ahora en un capital político que Cardinali pone al servicio del proyecto provincial que encabeza el actual mandatario. El dato no es menor: en un departamento históricamente esquivo para el oficialismo, Cosquín aparece como una excepción que confirma y desafía la regla.
*Continuidad y coordinación*
El respaldo del intendente no es un acto aislado ni una expresión formal. Es la continuidad de una relación política y de gestión que ya ha mostrado resultados concretos en la ciudad. Obras de infraestructura, programas provinciales implementados con agilidad, y una coordinación fluida entre el municipio y la Provincia dan cuenta de una sintonía que trasciende los discursos y se materializa en hechos.
Con este movimiento, Cardinali también busca reposicionar a Cosquín en el mapa político de Córdoba. La ciudad ya no es solo un punto turístico o cultural, sino un actor político con peso territorial propio. Al acompañar a Provincias Unidas, el intendente no solo respalda a Llaryora, sino que busca proyectar desde Punilla una señal clara: el cordobesismo tiene base, volumen y proyección desde el interior.
La jugada también tiene una lectura interna: Cardinali marca la agenda dentro del departamento, diferenciándose de otros jefes comunales que todavía oscilan entre neutralidad o indefinición. En cambio, él avanza con una posición definida y proactiva, que fortalece la construcción provincial.
Desde Cosquín, Cardinali ofrece gobernabilidad, estructura y votos a una estrategia que busca ampliar el alcance nacional del llaryorismo. El mensaje es nítido: Cosquín no espera ser convocado, ya forma parte del corazón del proyecto político que impulsa Provincias Unidas.


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