
Libertarios relegados planifican una interna con Soldano post 26-O
Gabriel Marclé
Por Gabriel Marclé
Está claro que la principal preocupación de La Libertad Avanza en Córdoba tiene que ver con alcanzar en octubre una performance electoral que esté a la altura de las expectativas de Javier Milei. El presidente necesita confirmar que su proyecto político no se deshilacha después del golpe bonaerense y que en una provincia clave como Córdoba puede seguir mostrando músculo. Sin embargo, la atención no está puesta únicamente en la cosecha de votos. Desde hace meses circulan rumores de internas que, como sordos ruidos, amenazan con transformarse en estruendo. En Río Cuarto, esos murmullos ya se convirtieron en planes: los libertarios fundacionales preparan una movida que apunta directamente contra la conducción del espacio en la capital alterna.
Afiliados de la primera hora tienen decidido el menú post 26-O: internas partidarias con nombres propios en la mira. El malestar acumulado desde hace meses encuentra ahora un canal político, con respaldo de contactos de peso —se menciona a Santiago Caputo— y con un blanco claro: Gabriel Bornoroni. Por elevación, la disputa es también con Karina Milei, garante del armado libertario en Córdoba. Pero la pulseada provincial tendría su prólogo en Río Cuarto, donde el objetivo inmediato es Laura Soldano.
Segunda en la lista de diputados nacionales y coordinadora del partido en la capital alterna, Soldano se convirtió en la mujer de confianza de Bornoroni en el sur. Su carta de presentación es haber logrado la unidad de las tribus libertarias, aunque sus críticos sostienen que esa bandera se volvió un búmeran: “Los juntó a todos, sí, pero en su contra”, ironizan desde las filas de los desplazados. El recuerdo de la purga contra referentes del “Imperio Libertario” todavía late entre quienes fueron marginados, que hoy buscan revancha en la misma estructura que los excluyó.
Los impulsores de esta misión se definen como libertarios “originales”, los primeros en afiliarse al partido de Milei en Río Cuarto y en levantar las primeras unidades básicas. Hasta la irrupción de Soldano a comienzos de este año, se asumían como los verdaderos constructores del espacio. “Hay muchísimo malestar que se ha ido acumulando con el tiempo”, admiten, convencidos de que el verdadero partido para ellos empezará recién cuando se abran las urnas.
En esa cruzada aparece el nombre de Ricardo Scattollini, ex director del PAMI y uno de los excomulgados por la actual conducción, quien viene manteniendo contactos con Verónica Sikora y su grupo para convertirse en el referente riocuartense de una eventual ofensiva por la “verdadera” representación mileísta en Córdoba. La jugada, aseguran, no se limita a disputar un liderazgo local: una pulseada a Soldano podría generar temblores en la estructura provincial y obligar a repensar el armado del sur.
El pedido de una interna riocuartense no se ajusta a lo estipulado por el calendario partidario: la elección de autoridades será recién en 2027. Lo que se plantea en la capital alterna responde más a una disputa personal y a un intento por deslegitimar el rol de Soldano, que si bien ejerce funciones de coordinación territorial, no ocupa formalmente ningún cargo partidario en la ciudad. Esa ambigüedad alimenta las críticas y abre la puerta a quienes buscan cuestionar su autoridad.
Todo dependerá, de todos modos, de la cosecha electoral de octubre. “Si les va mal, alguna cabeza va a volar”, aseguran desde las filas libertarias que se organizan por fuera de Bornoroni. Aunque también reconocen que no será sencillo: un buen resultado podría ubicar a Soldano en la Cámara Baja desde diciembre, blindándola con un cargo institucional que la convertiría en la libertaria más encumbrada de Río Cuarto.
¿Cómo cuestionar la autoridad de una posible diputada nacional, el cargo más alto alcanzado por un libertario riocuartense? Esa es la pregunta que sus opositores se vienen haciendo y para la cual ensayan respuestas por si LLA no gana en octubre. Podrán decir que el desgaste de Milei no es solo responsabilidad del presidente, sino también de sus operadores territoriales. Y si la misión era ganar presencia en sectores populares donde peronistas y radicales todavía se mueven con comodidad, la conclusión que sacan es lapidaria: Soldano y su entorno fallaron en la tarea. A partir de ahí, los fundacionales buscarán cobrar facturas apenas termine la elección y se abra la puerta, de una vez, a la interna.


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