
Cuando un comunicado empieza a decir algo más en la UNC
Francisco Lopez Giorcelli
Por Francisco Lopez Giorcelli
Filosofía y Humanidades, FAMAF, Ciencias Sociales, Ciencias Químicas y Artes coincidieron en un texto común. Más allá del contenido explícito, el gesto abre interrogantes sobre articulaciones posibles en un año clave para la UNC.
El comunicado difundido en las últimas horas por cinco facultades de la Universidad Nacional de Córdoba podría leerse, a simple vista, como un posicionamiento más dentro de una tradición conocida del sistema universitario: el rechazo a la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y la condena explícita a cualquier forma de intervencionismo de un país sobre otro. Sin embargo, en la política universitaria los textos rara vez se agotan en su literalidad. Muchas veces, lo verdaderamente relevante no es solo lo que se dice, sino quiénes lo dicen, cómo se agrupan y en qué momento.
Las facultades que firmaron el pronunciamiento fueron Filosofía y Humanidades, FAMAF, Ciencias Sociales, la Facultad de Artes y Ciencias Químicas. En el caso de las primeras cuatro, la coincidencia no resulta novedosa. Se trata de gestiones que desde hace años mantienen afinidades políticas claras, con una identificación explícita con el kirchnerismo universitario y una práctica sostenida de articulación en debates institucionales, tanto dentro como fuera del Consejo Superior.
La nota distintiva aparece con la incorporación de Ciencias Químicas. A diferencia de otras facultades firmantes, su gestión no suele ser caracterizada por una pertenencia partidaria definida. Históricamente, Químicas se ha movido con una lógica más pragmática, menos asociada a alineamientos rígidos y más enfocada en la construcción de consensos coyunturales dentro del sistema universitario. Esa característica es la que vuelve más interesante su presencia en el comunicado.
Sin embargo, ese perfil no implica ausencia de posicionamientos políticos. No es un dato menor que Alberto León, docente de la Facultad de Ciencias Químicas, haya sido el último candidato a rector que presentó este sector de la oposición. Ese antecedente ubica a Químicas en un lugar particular dentro del mapa universitario: no como una facultad orgánicamente alineada, pero sí como un actor con capacidad de aportar cuadros y legitimidad a proyectos políticos alternativos al oficialismo rectoral.
En ese sentido, el comunicado no solo expresa una posición internacionalista y contraria a la injerencia externa, sino que también puede interpretarse como un ensayo de coordinación entre espacios con trayectorias y estilos diferentes. No se trata de una alianza formal ni de un frente electoral explícito, pero sí de una señal que rompe con la lógica de pronunciamientos aislados y empieza a mostrar cierta capacidad de acción conjunta entre facultades.
El contexto en el que aparece el texto tampoco es menor. El 2026 será un año atravesado por la disputa por el Rectorado de la UNC, y aunque el calendario electoral todavía parece lejano, en la política universitaria los tiempos suelen adelantarse. Las posiciones empiezan a ordenarse mucho antes de que se definan candidaturas, y los gestos públicos funcionan como formas de acumulación simbólica y política.
En ese marco, los comunicados conjuntos operan también como herramientas para ordenar discursos, reforzar identidades compartidas y ensayar vínculos que podrían cobrar mayor relevancia más adelante. El contenido del texto refuerza, además, una agenda común: defensa de la autodeterminación de los pueblos, rechazo al intervencionismo internacional y reivindicación de una política exterior soberana. Son ejes conocidos dentro de este sector del mapa universitario, pero que adquieren otro peso cuando se expresan de manera coordinada.
De todos modos, conviene evitar lecturas sobredimensionadas. En términos estrictamente institucionales, se trata de cinco facultades sobre un total de catorce y ninguna de ellas concentra por sí sola un volumen decisivo del electorado universitario. Desde esa perspectiva, el Rectorado no enfrenta, al menos por ahora, un escenario de preocupación inmediata: el peso numérico del grupo es limitado y está lejos de alterar por sí mismo el equilibrio de fuerzas existente.
Aun así, en la política universitaria las señales no siempre se miden solo en votos. Muchas veces, los procesos empiezan con gestos pequeños, textos compartidos o coincidencias parciales que, con el tiempo, terminan ordenando posicionamientos más amplios. En ese sentido, el comunicado no redefine el tablero, pero sí deja una pista difícil de ignorar: algo empieza a moverse, aunque todavía sea temprano para saber hasta dónde llegará.



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