
Capital: segunda línea llaryorista al territorio
Felipe Osman
Por Felipe Osman
A fines del año pasado, la mayor novedad en el mapa peronista de la capital fue la llegada de Miguel Siciliano al ministerio de Vinculación y Gestión Institucional, con amplias competencias a desplegar en el territorio. Que vino, además, acompañada del pase de Marcelo Rodio de la secretaría de Transporte a la Agencia Córdoba Cultura, y una creciente visibilidad pública del titular de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.
Así, el llaryorismo ponía a correr a tres potenciales candidatos a la sucesión municipal antes de que terminara el año, y apuraba la salida al ruedo de un cuarto precandidato -aunque desde el ala viguista de la gestión municipal-; el secretario de Deportes y Políticas Vecinales, Héctor Campana.
Pero el avance del llaryorismo en el territorio no quedaría ahí. Ahora, a ese posicionamiento de precandidatos se sumaría el armado de una agenda propia en el territorio por parte de los concejales del llaryorismo puro que, en principio, tendrían instrucciones de priorizar la defensa de la gestión provincial -o, llegado el caso, del paso del sanfrancisqueño por el Palacio 6 de Julio- a la de la actual gestión municipal.
Y la jugada no quedaría sólo allí. En la proximidad de la redefinición de las autoridades partidarias del PJ, que vencen en abril, habría también encomendados del llaryorismo para empezar a perfilarse en el control de seccionales importantes que hasta el momento comandan dirigentes alistados en el viguismo o el schiarettismo.
Vale aquí una aclaración: estas escaramuzas en el territorio no debieran ser linealmente interpretadas como síntomas de tensión entre el gobernador, su predecesor o la senadora nacional. Es altamente probable que ellos ni siquiera presten demasiada atención a asuntos. Sin embargo, en la base de la pirámide las cosas no son iguales.
En el Concejo, por caso, son amplia mayoría los ediles del oficialismo que ya no pueden repetir, y empiezan a ver si la mejor apuesta para alcanzar una candidatura a una banca en la Legislatura o una nueva oportunidad en los planteles políticos es mantenerse en el mismo lugar que los llevó al recinto o buscar un nuevo encuadre dentro de la generosa paleta que ofrece Hacemos Unidos.
En otras palabras, se da un nuevo momento, postrero, de la sucesión, que se combina, además, con el inevitable final del ciclo de Daniel Passerini al frente del Ejecutivo Municipal.
Hoy, revistan dentro del llaryorismo Marcos Vázquez, Nicolás Piloni, Mauricio Romero, Myriam Aparicio y Pedro Altamira. Y lo orbitan Gustavo Pedrocca y Ricardo Moreno.
Pedrocca, al frente del sindicato de Seguridad, tiene una relación fluida con el Centro Cívico, y ascendencia en la seccional 13ra. Moreno, por su parte, capitenea las 62 Organizaciones Peronistas, devenidas actualmente en el principal palenque sindical del oficialismo provincial, con amplio desarrollo en la capital y el interior provincial.
En un escenario en el que los precandidatos del gobernador buscan crecer en el territorio, el juego de los concejales cobrará visibilidad y dejará entrever alineamientos, que podrían ser juzgados prematuros por el Ejecutivo Municipal.
En cualquier caso, la carrera por la sucesión dentro del oficialismo está abierta, y la oposición empieza apenas a desperezarse en ese tablero.


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