
En la apertura de sesiones, la oposición llevó la discusión al barrio
Carolina Biedermann
Por Carolina Biedermann
El rebote, luego del discurso del Intendente, fue el esperable para un inicio de período legislativo: recinto completo, oficialismo alineado, oposición expectante y un intendente que utilizó la apertura para fijar marco político para el tercer periodo de su gestión. Passerini habló sobre el contexto económico complejo de la Argentina, con el ajuste de Milei y la carga que generó esto a los municipios, responsabilizó a la deuda contraída en 2016 durante la gestión radical de Mestre y prometió déficit cero para 2026.
La lógica del mensaje fue claro, contextualizar las dificultades municipales en una doble herencia: la nacional actual y la municipal heredada, y presentar orden fiscal como norte de su gestión. Mientras el oficialismo nacionalizó, en parte, la discusión, la oposición hizo exactamente lo contrario, ancló la discusión en lo local y la municipalizó.
Pero la respuesta opositora fue inmediata. Desde el Frente Cívico y, por supuesto, la UCR, recordaron que la deuda fue renegociada durante la intendencia de Martin Llaryora, cuando Passerini ocupaba la Viceintendencia.
La presidenta del bloque juecista, Graciela Villata dijo: “Este es el sexto año de gestión. Háganse cargo”. Para la concejala, no se puede seguir explicando el presente, por decisiones tomadas hace una década, cuando hubo tiempo político suficiente para redefinir prioridades, renegociar compromisos y reordenar la estructura del gasto.
El radical Juan Balastegui dijo que la deuda se dio en el marco de un acuerdo con la Provincia y recordó que también el gobierno provincial tomó financiamiento en dólares por montos superiores. Y comunicó un dato político puntual: el mayor “roleo” de deuda, sin pago de intereses durante años, se dio bajo la gestión peronista.
Uno de los ejes más sensibles, en los que coincidió la oposición, fue el de las promesas, que marcaron como reiteradas. El hospital veterinario volvió a aparecer en el discurso oficial, esta vez con fecha de inauguración, que será en julio. Para el concejal Martín Juez del Frente Cívico, eso no fue una novedad sino una reedición. “Lo prometió el año pasado”.
La jefa de la bancada de la UCR, Elisa Caffaratti habló de “punto muerto” y cuestionó que los avances mencionados en el recinto no se perciban en los barrios. Para su bloque, el tiempo de las explicaciones ya se agotó y comienza el de la exigencia concreta.
Por otra parte hubo un tema que unificó a toda la oposición, que fue el transporte urbano. El sistema continúa bajo esquemas transitorios tras el vencimiento de la concesión, que fue en marzo de 2024, y el discurso no ofreció precisiones detalladas sobre un llamado a licitación de largo plazo. Esto encendió a la oposición, que no tardó en reclamar, y Caffaratti adelantó que el control sobre el marco regulatorio será uno de los ejes del año legislativo.
Otro punto de fricción estuvo enfocado en las nuevas tecnologías, la innovación y la digitalización. Mientras el intendente habló del lanzamiento de una nueva app que unifique todas las plataformas que están en funcionamiento, y sobre inteligencia artificial en educación, Martín Juez reclamó que se trate el proyecto de turnero digital para dispensarios municipales, presentado por su bloque hace dos años.
Desde el bloque del PRO, el concejal Huespe planteó que la apertura debe ser la “hoja de ruta” del Ejecutivo y enumeró demandas vecinales urgentes: baches, iluminación y seguridad. Reivindicó el diálogo que permitió avanzar en iniciativas como la regulación de Uber y la ordenanza de Educación Financiera, pero insistió en la necesidad de regular el espacio público, particularmente la actividad de los “naranjitas”.
Déficit cero
El anuncio de déficit cero para 2026 fue presentado por el oficialismo como señal de responsabilidad fiscal en un contexto de crisis y de ajuste. Sin embargo, en la oposición advirtieron que el equilibrio no puede lograrse a costa de postergar obras o sostener servicios estratégicos bajo esquemas precarios.
En términos políticos, la apertura dejó dos lineamientos lógicos y esperables de una gestión. La del intendente, que en este caso buscó instalar la idea de una gestión responsable en tiempos difíciles y remarcó en los condicionamientos heredados. Y la de la oposición, que remarca que no hay margen para cargar el peso en las herencias cuando hubo continuidad de gestión.
Por otra parte, la oposición volvió a poner el eje en los reclamos fundamentales de una gestión municipal: transporte y recolección de residuos. Bajó el discurso a la calle y convirtió la apertura en un anticipo de lo que será la agenda legislativa que los concejales le marcaran al oficialismo




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