
Llaryora apuesta doble contra sencillo para cerrar el conflicto docente
Felipe Osman
El Gobierno cursó ayer, entrada la tarde, la cuarta oferta a los docentes, que esperaban recibirla horas antes en la secretaría de Trabajo, donde se vivieron momentos de tensión entre la conducción provincial del sindicato y activistas de la delegación Capital, que se movilizaron hasta las oficinas de calle Rivadavia para sostener la presión.
En la previa, los ánimos ya venían caldeados por el retiro de las licencias gremiales que denunció la UEPC Capital y que, más tarde, la conducción provincial del gremio informó haber recuperado “para los 26 departamentos”.
Después de una nueva reunión en el Centro Cívico, el sindicato realizó un plenario de secretarios generales de cada departamento para comunicar una oferta que, en principio, representaría una recomposición anual cercana al 40 por ciento para la base de la pirámide salarial, tomando como cargo testigo el de las maestras de grado, pero que no termina de ser clara en su composición. Veamos.
El ofrecimiento consta de un aumento del 23,3 por ciento en abril para las maestras de grado, de un 18,8 por ciento en abril para un docente secundario con 30 horas cátedra, y de un 15,9 por ciento para los cargos directivos. Y, sobre esa base, reajustes mensuales remunerativos, bonificables y acumulativos del 2 por ciento, y el mismo porcentaje para los aspectos no remunerativos, hasta la revisión de octubre.
En principio, para el cargo de grado habría un aumento del 23,3 en abril y reajustes mensuales del 2 por ciento (capitalizables) hasta llegar a octubre, lo que daría un aumento del 38,85 por ciento hasta ese mes, cuando se lleve a cabo la revisión “para asegurar el seguimiento de las variables generales y garantizar IPC”.
El acuerdo no aclara si el mantenimiento y cuasi duplicación (+ 92 por ciento) del FONID -que es un concepto inestable dentro del recibo docente- es un plus o es parte integrativa de ese global, aunque de su lectura lineal parece imponerse la primera interpretación.
El mismo calculo para un docente con 30 horas cátedra es el siguiente: 18,8 por ciento desde abril y seis períodos al dos por ciento capitalizable da un reajuste, hasta octubre, del 33,78 por ciento. Para el caso de los cargos directivos, partiendo de un aumento inicial en abril del 15,9 por ciento, y aplicando seis períodos del 2 por ciento capitalizable, el resultado da un reajuste del 30,52 por ciento.
El acuerdo, como aquellos que lo antecedieron, prevé también la eliminación del tope del complemento remunerativo, no descontar el paro del 19 de marzo y “discutir los descuentos ya realizados”, mantener la suspensión del FOSAET y la suspensión del artículo 3 de Profesionalidad Docente. Un plus de 120.000 pesos a la jerarquización directiva y uno de 400.000 a los supervisores en concepto de “movilidad y traslados”.
Para los jubilados, el acuerdo ofrecido establece que “durante el plazo de la paritaria se incrementarán mensualmente los tramos para la determinación de la alícuota para el cálculo del aporte personal establecido en el art 5. C” y que a partir de abril “los haberes de los beneficiarios del sector docente cuyos montos brutos al mes de marzo sean de hasta $1.650.000 serán reajustados por movilidad al mes siguiente al de los activos”.
Ahora bien, así como la nueva oferta se mantiene desvinculada de la recaudación, no está, a diferencia de las anteriores, atada a la inflación. Con lo cual, todo se reduce a una apuesta: qué sucederá con el IPC de aquí hasta octubre. No hay una garantía de recuperación salarial por encima de la inflación. Hay una proyección.
Ayer, el Indec publicó la inflación de marzo, que se ubicó en el 3,4 por ciento mensual, y acumula 9,4 por ciento en lo que va del año. Además, el informe difundido por el organismo confirmó que ya son 10 los meses de aumento del IPC. Javier Milei recibió mal estos números y prometió sacar “todos los pesos de la calle hasta que la inflación se desplome”.
Las expectativas, que son dispares, y se reconfiguran mes a mes, rondan en torno al 30 por ciento para el 2026. En lo que queda de la semana, se verá qué apuesta hace la UEPC.
Su cronograma es el siguiente: hoy habrá asambleas informativas por departamento; mañana, asambleas escolares informativas y resolutivas de una hora por turno; el viernes, asambleas resolutivas por departamento; y finalmente, el lunes de la semana próxima, el sindicato formalizará su aceptación o rechazo de la propuesta. El segundo, empieza a pensarse, podría venir seguido de un aumento por decreto.


Las “rutas fatales” reabren el conflicto entre Provincia y Nación



Levantar en Capital, el objetivo post mundial del peronismo

El PJ Federal espera por Córdoba y habla con Natalia para tercer encuentro

Defensoría: consenso, cercanía y “trampolín” de los últimos intendentes



Ley Sturzenegger: pese al acercamiento, Vigo no dio quórum



