
La Sociedad Rural activó agenda interiorista para recorrer el camino al 2027
Gabriel Marclé
El agro del interior provincial vivió una semana de mucha participación con diferentes actividades que involucraron a la Sociedad Rural de Río Cuarto con la presencia de su presidente, Nicolás Pino. La gira del dirigente dejó algo más que fotos institucionales y encuentros protocolares. En paralelo a la agenda productiva, la Sociedad Rural Argentina comenzó a consolidar un despliegue territorial con lectura política: ordenar al sector, ampliar su base de representación y empezar a jugar en la previa de 2027.
El punto más significativo del recorrido fue la participación en la presentación de la nueva Asociación de Productores del Suroeste cordobés, encabezada por Álvaro Daghero. Con más de 200 productores presentes, el acto funcionó como una señal clara de apertura hacia nuevos espacios que, hasta ahora, orbitaban por fuera de las estructuras tradicionales y reclamaban ser escuchados por los frentes institucionales más amplios.
Más allá de la presentación, la mención al tema retenciones y su eventual eliminación fue rodeado, pero no profundizado por las autoridades. La excepción fue la del intendente Javier Girardi, única voz que apuntó al Gobierno nacional para pedirle que “le saque la pata de encima al campo”.
La foto fue amplia. A los dirigentes rurales se sumaron la vicegobernadora Myrian Prunotto y el ministro Sergio Busso, en una postal que reflejó la confluencia entre el sector privado y el Estado provincial. La lectura no pasó desapercibida: la institucionalidad agropecuaria busca evitar fugas hacia expresiones más críticas, incorporando esas voces antes de que se transformen en un problema político.
Ese movimiento también dialoga con un contexto nacional donde el Gobierno llega golpeado en variables sensibles y empieza a mirar al campo como un aliado posible. En ese esquema, la discusión por las retenciones vuelve a aparecer como moneda de cambio: una señal largamente esperada por los productores que podría tener impacto directo en la construcción de apoyos hacia adelante.
En Río Cuarto, la visita de Pino sumó otra capa a esa estrategia. El encuentro con el intendente Guillermo De Rivas apuntó a posicionar a la ciudad dentro del mapa agroindustrial, con eje en el agregado de valor en origen. La recorrida incluyó la planta Bio4, emblema local en la transformación del maíz en bioetanol, y actividades vinculadas al circuito ganadero.
El mensaje fue consistente: producción, innovación y arraigo como pilares del desarrollo. Pero también, una reafirmación del interior como territorio político en disputa. La apuesta por fortalecer polos regionales no sólo responde a una lógica económica, sino a la necesidad de construir volumen político en zonas donde el voto productivo tiene peso específico.
Reclamo por los caminos
En paralelo, la Sociedad Rural de Río Cuarto mantiene su propia agenda, con anclaje en problemáticas estructurales. La reciente reunión por el estado de los caminos rurales volvió a poner en evidencia un reclamo histórico que excede al sector: sin infraestructura, no hay producción ni arraigo. La consigna, repetida por productores y vecinos, sintetiza una demanda que impacta en salud, educación y desarrollo.
El planteo, encabezado por dirigentes como el presidente de la SRRC, Heraldo Moyetta, suma presión sobre los distintos niveles del Estado y refuerza el rol de las entidades como canal de representación territorial. En ese punto, la articulación con nuevas agrupaciones aparece como un movimiento defensivo, pero también como una oportunidad para ampliar la base política del campo de cara a tiempos de grandes oportunidades, como lo será la campaña electoral.
La secuencia de los últimos días deja una conclusión abierta: la Rural, junto a la Provincia y los gobiernos locales, empieza a reconocer que el mapa productivo también es un mapa electoral. En esa lectura, la incorporación de nuevos actores —muchos de ellos con discursos más duros— no sólo busca contener tensiones, sino también capitalizar un electorado que puede resultar decisivo en el escenario que se empieza a construir hacia 2027.
Prestadores y familias se movilizaron en contra del ajuste en discapacidad
Prestadores, familiares y personas con discapacidad se movilizaron en Río Cuarto en sintonía con protestas replicadas en distintos puntos del país. El reclamo apuntó a la falta de pago a profesionales, el retraso en la actualización de aranceles y al proyecto de ley impulsado por el Gobierno nacional, que contempla un reempadronamiento obligatorio y modificaciones en el esquema de prestaciones.
La concentración dejó al descubierto el impacto concreto de la crisis en el acceso a tratamientos. “Nunca me frenaron el tratamiento, pero la semana pasada me avisaron que se cortaba hasta que paguen lo adeudado”, señaló una de las vecinas que se expresó en torno a la desregulación y falta de financiamiento del sistema.
En esa línea, advirtió sobre un deterioro general de las condiciones del sector y cuestionó el contexto político y social en el que se inscribe el conflicto. “El desfinanciamiento y los discursos que nos estigmatizan forman parte de lo que estamos atravesando”, sostuvo.
Otro de los testimonios incorporó una lectura más amplia, con críticas al rumbo económico y a las decisiones del Gobierno. En su intervención, vinculó la situación actual con un proceso de pérdida de derechos que, según expresó, contrasta con etapas anteriores en las que se ampliaron marcos normativos en favor de las personas con discapacidad. También planteó que el escenario actual tendrá consecuencias a largo plazo y llamó a poner el foco en las decisiones electorales como herramienta de cambio.
La jornada también contó con la participación del padre Carlos Junco, quien aportó una mirada centrada en el plano social y humano del conflicto. Durante su intervención, sostuvo que la problemática excede lo económico y pidió “poner en el centro la dignidad de las personas”. Además, convocó a ampliar la participación y a sostener la movilización como forma de evitar que el reclamo pierda visibilidad. “El desafío es no caer en la indiferencia y salir a buscar a quienes todavía no están involucrados”, expresó, al tiempo que remarcó que el nivel de desarrollo de una sociedad se mide por el cuidado que brinda a los sectores más vulnerables.
La movilización se desarrolló en un clima de preocupación creciente entre los actores del sector, que advierten sobre un escenario de mayor conflictividad si no se revierte la situación de pagos y se avanza con cambios en el sistema de prestaciones.


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