
Tras la batalla con la Uepc, Llaryora respira y busca elevar su capital político
Franco Cervera
Una de las bajadas de línea y sugerencias que el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, les dio a principio de año a sus intendentes (Daniel Passerini, Damián Bernarte, entre otros) era que lleguen a un acuerdo en las paritarias de este año lo antes posible, con el objetivo de evitar momentos tensos, y así poder gestionar con la paz suficiente y lograr crecer políticamente hacia 2027, donde vendrán tiempos electorales. Sin embargo, su jugada no le salió tal cual esperaba. La negociación con los docentes cordobeses fue mucho más rígida de lo que pretendía, una paritaria que se complicó por la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores de la educación y que se potenció con la fuerte interna que vive el gremio docente. Esto implicó más desgaste de lo que él mismo recomendaba.
Ahora, ya sellada la contienda con el gremio docente -se sacó una mochila pesada- el sanfrancisqueño vuelve a poner el foco en dos cuestiones fundamentales para su camino hacia la reelección. Priorizar la gestión provincial con obras importantes y de gran impacto, continuar con los servicios que garantiza el “Panal”, marcando la ausencia de la asistencia del Gobierno Nacional, y al mismo tiempo, levantar su imagen política para que esa meta de ser elegido otra vez tenga más potencial.
Desde la misma Casa de Gobierno entienden que el mayor capital político que puede generar el oficialismo es en base a la gestión, por ende la clave estará puesta en profundizar las tareas para resolver problemas de la ciudadanía y generar soluciones y calidad de vida con la obra pública.
A la vez, varios allegados al gobernador suelen marcar la cancha: “Llaryora siempre levanta su imagen y gestión en los últimos dos años”, confían.
Números que miran de cerca
En este contexto, con algunas de las últimas encuestas de opinión en mano, los oficialistas marcan que la mirada está puesta en levantar un poco más la imagen positiva del gobernador, aunque los últimos números que llegaron al Panal fueron recibidos con bastante beneplácito.
“El gobernador está centrado en la gestión y la idea es llegar a fin de año con un 60% de aceptación. Hoy estamos en un 53%, aproximadamente”, sostiene un funcionario cercano al gobierno, pero a la vez reconoce que debe crecer un poco más para llegar con más aire y tranquilidad a 2027.
Otro panorama que no dejan de mirar es la actualidad del Gobierno Nacional, con la imagen del presidente, Javier Milei, y varios de sus funcionarios un poco más debilitada que en diciembre pasado, sacudido por algunas causas a sus funcionarios y principalmente el bolsillo de los argentinos que están cada vez más flacos. Al menos así lo resaltan algunos sondeos, entre ellos el de la encuestadora Zentrix, que indica que Milei cosecha un 35,5% de imagen positiva y un 59,7% negativa, que lo deja con más imagen en baja que alta. Mientras que, en cuanto a su gestión, el 39,3% aprueba su administración y el 53,4% la desaprueba.
Según este mismo sondeo, el gobernador cordobés tiene una imagen positiva del 47,5% frente a un 41,4% negativa. Cuando se consulta por la gestión de Llaryora, lo que se obtiene como respuesta es un 48,6% de aprobación frente a 43,2% de rechazo.
Para el mismo oficialismo provincial estos son datos que refuerzan el camino elegido de mantener el Estado presente, cuidando las finanzas y sin olvidarse de la producción nacional. A la vez, notan que el ánimo del Gobierno Nacional no es el mismo que el de diciembre, principalmente por la economía que parece estar lejos de arrancar, pero insisten en la importancia de construir capital político de aquí en más. Ahora más que nunca, enfocados en la gestión, luego de sortear la durísima paritaria docente.


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