
Passerini levanta el perfil, le pega a Milei, y piensa en su 2027
Bettina Marengo
Con el visto bueno de Martín Llaryora, Daniel Passerini levantó el perfil político, profundizó el discurso anti Milei con el pronóstico de que no va a ser reelecto en 2007, y salió a “vender” su lugar de intendente de la segunda ciudad del país con presencia planificada en medios y streamings porteños y participación en eventos que congregan a sus pares de otras capitales. La semana pasada, el jefe del Palacio 6 de Julio hizo notas en CABA y este miércoles volverá a viajar para continuar con la modalidad. Tiene previsto reunirse con los directivos de la CAF (Corporación Andina de Fomento) para gestionar financiamiento para la app Mi Docta y participar del lanzamiento del Programa Interciudades DesafIA Ciudades en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. El viernes estuvo en San Miguel de Tucumán en una cumbre de intendentes que fue más allá del eje ambiental que la convocó, y la segunda semana de mayo (13 y 14) asistirá en Rosario a un nuevo encuentro de intendentes nucleados en la Cofein (Consejo Federal de Intendentes) creado en 2024 como contracara no K de la FAM (Federación Argentina de Intendentes).
En todos los casos, su objetivo empieza a ser dejar en claro el fracaso del modelo de Javier Milei y los libertarios y el rol de los intendentes para contener a los heridos por la inacabable motosierra. El discurso, además de exponer a La Libertad Avanza, le sirve para atenuar las críticas a los problemas de gestión de la Municipalidad, que lo llevaron a él mismo a ponerse una calificación de cuatro puntos, al borde la reprobación. De hecho, en Buenos Aires evita preguntas relacionadas a la gestión que en Córdoba no podría sortear. El andarivel de su speech es peronista, alejado del mileismo, cercano al papa Francisco, humanista y con estado presente pero con equilibrio fiscal, similar al de la diputada Natalia de la Sota, con quien comparten voto.
Al lord mayor le gusta mostrarse como “decano” de los intendentes al frente de la contención social, no por viejo sino por jefe de la ciudad más grande y quizás más compleja del país, y suele resaltar que el movimiento de los intendentes al que pertenece logró unificar un discurso frente a la Casa Rosada que ninguna liga de gobernadores logró, con cada mandatario provincial atado a sus propias necesidades electorales y políticas frente al esquema violeta.
¿Qué busca Passerini? En lo político, hacer valer ante el PJ el hecho de ser “el segundo dirigente más importante de Córdoba luego de Llaryora”, como dicen en su entorno, donde no computan al exgobernador Juan Schiaretti. De cara al futuro y al igual que el gobernador, Passerini declama que entre septiembre y octubre de este año la ciudad de Córdoba va a mostrar otra cara con el asfaltado, las cloacas y el bacheo en marcha, la renovación de las luminarias y las obras viales que están comprometidas pese al ajuste, salvo dos que quedarán para otra época: el ensanche de la avenida Valparaíso y el Camino a 60 cuadras. Con este shock de gestión, estiman que la Capital ya no será, o no será tanto, el problema para la reelección del sanfrancisqueño que casi todo el peronismo cordobés señala, y en función de ese escenario el jefe comunal está preparando su 2027, para él y para su gente. Está en juego la cabeza de la lista de Diputados, la fórmula para el Senado y la vicegobernación, además de la dupla para la sucesión en la Municipalidad de Córdoba, donde él está excluido por Carta Orgánica, pero quiere influir en la elección que tiene como candidatos a Juan Pablo Quinteros, Marcelo Rodio, Miguel Siciliano, Pichi Campana y también a Myriam Prunotto. También hay que llenar listas de diputados, legisladores provinciales y concejales.
En la disputa por esos cargos no está solo. Nadie cree que Alejandra Vigo renuncie a un nuevo período en la cámara alta, sobre todo con un Schiaretti al que le van a quedar dos años más en Diputados a partir del año que viene. La relación del intendente con Vigo está a salvo, como quedó demostrado en la rosca por la conducción del PJ Capital, donde entraron los lugartenientes de Passerini: Rodrigo Fernández, Sergio Lorenzatti y Martin Simonian. La vicegobernadora Myrian Prunotto puede querer lo mismo que el jefe capitalino. La radical cordobesista acaba de salir con un flayer que promueve Prunotto 2027 sin decir en qué rol se ve, pero su condición ya está anunciada: teniendo el cargo que tiene, no aceptará algo de menor jerarquía. La última palabra la tendrá Llaryora, pero Passerini buscará aprovechar el revival peronista del oficialismo provincial y la puesta en duda de la eficacia de la creación transversal.


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