
Marcos Galperin en modo troll
Javier Boher
El de Marcos Galperin es un caso del que venimos hablando desde hace tiempo con algunos amigos. Es extraño el modo en el que se convirtió en troll libertario, porque francamente no tiene necesidad de hacerlo, de allí que estemos siempre buscando una respuesta a la pregunta sobre el porqué de su transformación a militante del gobierno.
El domingo volvió a quedar envuelto en un lío cuando retuiteó el video compartido por un troll libertario. En ese recorte se podía ver a una jubilada quejándose de todo lo que hizo el gobierno y que ha perjudicado a los jubilados, principalmente el aumento del costo de vida por la caída de medicamentos otorgados por el PAMI. Sobre el final de la entrevista, la cronista le pregunta a la mujer de qué trabajaba, a lo que responde que nunca trabajó. Galperin compartió el tuit con el emoji del que ríe con lágrimas.
Rápidamente las aguas se dividieron entre quienes estaban a favor o en contra de lo que acababa de hacer uno de los hombres más ricos del país, quien se acababa de comprobar como un libertario que todavía vive con los padres.
Los que lo criticaron hicieron foco en que es un hombre rico, con las necesidades resueltas y que arrancó desde más arriba que la mayoría de las personas, producto de ser parte de una familia muy acomodada.
Los que lo defendieron volvieron sobre el punto de la gran cantidad de jubilaciones que otorgó el kirchnerismo a personas sin aportes, lo que ha quebrado al sistema al combinarse con menos gente trabajando en la formalidad.
Muy probablemente ambos grupos tengan su cuota de razón y cada uno elegirá cuánto va a compartir de lo que dicen unos y otros. El problema va más allá de cuánta plata tiene Galperin o cuántas jubilaciones entregó el kirchnerismo, porque la realidad es que esa mujer hoy vive peor que hace unos años y es obligación del Estado resolver ese problema.
Cierto es que los recursos son limitados y los políticos piensan las cosas en términos de votos: ¿cuánta gente me vota en ese segmento, cuánto me cuesta darles una política pública y cuál va a ser el retorno en votos de cada peso gastado? Suena feo, pero eso es en lo que piensan los que hacen anuncios para sus electorados. En un país que desde hace años eligió vivir al día, lo que pasa con gente que está en etapas de la vida que parecen lejanas para miles de personas sólo conmueve a los que lo hacen cuando no les toca a ellos licuar ingresos.
Memoria
Durante el gobierno de Macri, buena parte de la clase empresaria Argentina decidió darle la espalda, esperando que volviera el modelo de intervencionismo estatal y capitalismo de amigos con el que habían conservado sus fortunas. Poco dispuestos a competir, la mayoría optó por hacer tiempo hasta ver si el peronismo podía traer un candidato amigo de los mercados. El justicialismo escuchó y puso a Alberto Fernández, hecho que hizo que los industriales argentinos trabajaran por la cuarta presidencia kirchnerista.
Hoy pocos parecen recordar que Galperin se reunió con Alberto poco después de que éste fuera electo. Se supone que pretendía acercar posiciones con el kirchnerismo. Poco después cambió su residencia a Uruguay y empezó a ser atacado (él y su empresa) por el kirchnerismo, que incluso llegó a largar su propia versión de Mercado Libre, a la que denominó Correo Compras. Sobra decir que fue un fracaso rotundo.
Fue después de los cuatro años del caos económico del kirchnerismo que Galperin decidió abandonar su rol mesurado y poco amigo de los medios para convertirse en un defensor de los cambios propuestos por el gobierno. Todo lo que pasara en el medio (como señoras jubiladas sin aportes llorando por el aumento del costo de vida) se convirtió en algo absolutamente secundario respecto a su rol de activo militante de la liberalización de la economía argentina.
Esto no solamente se hizo a través de moverse en Twitter/X como un troll, sino también con acciones como sacar su filial de la capital cordobesa y trasladarla a la vecina localidad de Villa Allende. Se volvió una cuestión casi de principios, de defensa activa de un conjunto de ideas que lo benefician económicamente, pero que también benefician a miles de personas que tienen empleo (y con sueldos por encima de la media) cuando su empresa crece.
Siempre se habla de la importancia de la participación política, pero en general se lo hace desde el fetiche de los centros de estudiantes o de la participación de los jóvenes, a pesar de que la sociedad es mucho más extensa y más compleja que ese segmento que suele estar en efervescencia política por la rebeldía propia de su edad.
Habitualmente los empresarios prefieren otro tipo de formas para influir en política, generalmente financiando campañas o haciendo generosas donaciones que aceitan decisiones legislativas o ejecutivas que favorecen sus emprendimientos. Galperin podría hacer exclusivamente eso, pero sabe que no es sostenible en el tiempo: hay muchos políticos dispuestos a ser financiados por muchas empresas.
Mi respuesta a la pregunta sobre por qué se volvió un troll libertario es porque está embarcado en la batalla cultural que pregona el gobierno. Con Macri probó estar callado, confiando en que la sociedad había aprendido que poner en duda la propiedad e iniciativa privadas no era el camino al crecimiento. Ahora aprendió que el silencio beneficia a los otros, porque aparecen las jubiladas que dan lástima, tuercen la opinión pública y hacen que vuelvan los que no iban a volver más.


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