
El interior como prioridad del PJ; agenda en Unión y Marcos Juárez
Yanina Soria
Las últimas rotaciones de funcionarios dentro del gabinete provincial apuntaron, según el propio Gobierno, a optimizar roles. La designación de Gustavo Brandán, como hombre del interior, en la secretaria de Gobierno le apuntó a una renovación en el contrato político con los intendentes y jefes comunales propios, pero también con los no oficialistas.
Como se sabe, para el cordobesismo recomponer vínculos donde haga falta y consolidar su territorialidad resulta imprescindible para atacar electoralmente el 2027. El proyecto reeleccionista del gobernador Martín Llaryora trae atada la necesidad de recuperar lo perdido en manos de la oposición en el 2023 y ganar nuevamente predominio en el mapa departamental. Una estructura política que el cordobesismo considera decisiva para llegar competitivo.
Con el objeto supremo de garantizar el poder por otros cuatro años más, los dirigentes del interior también juegan a salvarse sus propias ropas en sus distritos. Muchos como candidatos a la reelección y otros, presionados por reconquistar las bancas legislativas perdidas.
En el Centro Cívico entienden que el interior debe seguir siendo el principal sostén electoral y que conservar esa fortaleza requiere presencia permanente, diálogo político y respuestas concretas a los municipios. Por eso, la nueva secretaría de Gobierno tendrá una fuerte impronta territorial.
En ese esquema, Brandán ya comenzó a recorrer los departamentos. Ayer fue el turno de Unión y Marcos Juárez donde reunió a los intendentes y jefes comunales que integran ambas Comunidades Regionales. Allí también participaron los legisladores radicales Carlos Carignano y Matías Gvozdenovich, y Abraham Galo por el peronismo. También estuvo el secretario de Gestión Territorial del ministerio de Seguridad, Agustín González.
En clave de gestión, el flamante secretario de Gobierno presentó su nuevo rol, repasó los programas provinciales que tiene bajo su órbita y abrió una agenda de trabajo con los gobiernos locales. La vista fue valorada sobre todo por los propios de Hacemos Unidos quienes le venían demandando a Gobierno mayor presencia en el territorio.
La apuesta del Panal es que más de 250 municipios entre peronistas y aliados peguen la fecha de sus elecciones a la provincial. Esperan, incluso, mejorar el esquema del 2023 cuando si bien el grueso acompañó la candidatura de Llaryora, el cronograma se completó por tandas en otras fechas.
Lo cierto es que el oficialismo despliega todas las herramientas posibles para atender el interior. Pone la gestión a disposición de las necesidades políticas electorales; pone el PJ para reordenar también desde lo partidario la estructura del interior, contener y evitar fugas; mientras que, por izquierda activa a sus socios no peronistas a trabajar sobre alcaldes radicales, vecinalistas y del PRO.
Contrario al interés que el cordobesismo muestra frente a cada elección para romper a la oposición y dividir candidaturas, sus principales funcionarios creen que el ´27 Llaryora tendrá como principal activo la misma gestión. Esa será la gran apuesta de campaña sumado -dicen- a que esta vez el gobernador ya es conocido en todo el territorio cordobés, algo que diferencian de lo que fue la campaña del ´23 cuando el por entonces intendente de la Capital mantenía niveles de desconocimiento en determinadas zonas de la provincia.



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