
Itatí Demarchi Arballo asumió en Villa María y apunta al Consejo de la Magistratura

Villa María fue, durante dos días, el centro de gravedad de la abogacía federal argentina. La asunción de Itatí Demarchi Arballo al frente del Colegio de Abogados de Villa María convocó a referentes de colegios de todo el país (desde Viedma hasta Misiones) y derivó en una extensa jornada de trabajo que dejó en claro que lo que se está construyendo en torno a la abogada cordobesa tiene una dimensión que excede, con creces, los límites de la ciudad y de la provincia.
La ceremonia reunió a figuras de peso político. Estuvo presente Juan Manuel Olmos, presidente de la Auditoría General de la Nación y también Marcos Rojas, Secretario de Administración de la Secretaría General de la Gobernación de la Provincia de Córdoba, cuya presencia sumó una señal clara del interés del gobierno provincial en este proceso. Pero el protagonismo de la jornada fue, sin dudas, de Demarchi Arballo, fundadora de la red Abogacía Transformadora, reelecta al frente de la institución que conduce y señalada como una de las figuras con mayor proyección de la abogacía del interior del país. Su nombre ya circula con fuerza entre quienes van a jugar en la elección de octubre, donde los abogados van a elegir sus representantes en el Consejo de la Magistratura nacional.
Una casa que se convirtió en hogar
En su discurso de asunción, Demarchi Arballo eligió una imagen para definir lo que quiere que sea el colegio durante su nueva gestión. "La diferencia entre una casa y un hogar es que una casa se construye con ladrillos y un hogar se construye con calidez, con personas que se cuidan, con una familia", dijo ante colegas y autoridades, y remarcó que esa familia "se defiende". La presidenta del CAVM anticipó que su gestión tendrá un eje ético concreto: distinguir entre quienes ejercen la profesión con responsabilidad y quienes la desprestigian. "Vamos a trabajar con los buenos jueces, con los buenos fiscales, con los buenos funcionarios, con las personas que trabajan dignamente día a día en el sistema judicial", sostuvo, y fue más lejos: "Tampoco vamos a tener ningún tipo de prurito en remarcar y en señalar a aquellas personas que manchan la credibilidad y la confianza en la justicia".
La postura no es menor en un momento en el que, desde distintos sectores del gobierno nacional y de la opinión pública, se instaló una narrativa que apunta a la abogacía litigante como parte del problema de los costos del sistema judicial argentino. Demarchi Arballo y el espacio que lidera rechazan ese encuadre y lo consideran una operación de estigmatización que perjudica tanto a los profesionales como a los ciudadanos que los necesitan.
El armado federal y la reunión de trabajo
Al día siguiente de la asunción, Villa María fue sede de una reunión de trabajo de la red Abogacía Transformadora con la participación de autoridades y referentes de más de treinta colegios de abogados de distintos puntos del país. La convocatoria fue descripta por sus propios participantes como el encuentro más federal de la abogacía argentina en los últimos años.
En la mesa se pusieron sobre el tapete los principales desafíos del ejercicio profesional: la situación de los honorarios, la defensa de las incumbencias y la representación de la abogacía en organismos del Estado. Pero había un tema que organizó buena parte de la discusión: las elecciones del Consejo de la Magistratura de la Nación, previstas para octubre, en las que se elegirán los cuatro representantes de los abogados con matrícula federal.
Olmos hizo el diagnóstico. "Hay una propuesta del Gobierno Nacional de que se salve quien pueda, y eso rompe los vínculos, rompe la comunidad", sostuvo, y subrayó que en ese contexto resulta fundamental la construcción de un espacio federal de defensa de la profesión. Para el dirigente, la abogacía no ejerce una defensa corporativa sino que cumple un rol social concreto: "El abogado y la abogada son auxiliares de la justicia y en ese rol también defienden los intereses de la sociedad. Defienden los intereses de los que trabajan, de los comerciantes que tienen que firmar un contrato, de los que tienen que realizar una sucesión, de los que tienen derechos de su familia que defender".
Por qué importan esos cuatro lugares
El Consejo de la Magistratura es el órgano que define los concursos, arma las ternas de jueces que llegan al Ejecutivo y también remueve a los magistrados del fuero federal. En este momento hay varios procesos en marcha que le dan a la elección de octubre una relevancia especial: se están acelerando designaciones en la justicia federal de Córdoba y hay un cargo que genera particular interés político, el del juez federal con competencia electoral, cuya selección aún está verde pero que distintos sectores ya tienen en el radar.
En ese tablero, los cuatro representantes abogadiles que se van a elegir son una pieza de influencia real. Y por eso el armado en torno a esos lugares está en movimiento desde hace meses, con distintos actores tratando de posicionar candidatos. El propio gobernador Martín Llaryora tiene interés declarado en hacer pie en el Consejo.
Tres banderas, un informe y una candidata
Es en ese escenario donde cobra sentido el armado que Abogacía Transformadora está construyendo desde Villa María. El espacio definió tres ejes programáticos que articulan su propuesta de cara a octubre. El primero es la defensa del honorario profesional: la red elaboró un informe técnico que documenta el incumplimiento sistemático de la Ley 27.423 en el fuero federal y la Justicia Nacional, que será presentado formalmente ante la Corte Suprema y el propio Consejo de la Magistratura. Los datos que arroja ese relevamiento son, según se indicó en la reunión, contundentes.
El segundo eje es la defensa de las incumbencias profesionales de la abogacía, en un escenario donde vuelve a ponerse en agenda el avance sobre competencias exclusivas de los abogados. El tercero es el rechazo a la estigmatización de la profesión. Sobre este punto, Olmos fue directo: "Hay una estigmatización, hay un ejercicio reprochable éticamente de algunos colegas, como ocurre en todas las profesiones, como hay mala praxis en los médicos o en los arquitectos. Pero eso no quiere decir que la mayoría de los abogados y las abogadas no ejerzamos la profesión con ética profesional".
En ese marco, el nombre de Demarchi Arballo suena para encabezar la lista del espacio en octubre. Olmos lo confirmó sin rodeos: “Tati Demarchi es una referente indiscutida que se ha ganado un lugar como abogada y como representante de sus colegas. Tiene la capacidad de armar estos encuentros, de convocar, y de llevar adelante las propuestas que necesita defender la profesión en el Consejo de la Magistratura de la Nación. Estamos pensando que ella es una de las referentes para encabezar este proceso".
El interior como protagonista
Uno de los argumentos más repetidos en la jornada fue la necesidad de correr el eje de la política judicial desde Buenos Aires hacia el resto del país. Olmos fue claro en ese punto: "Es necesario que la composición de la lista esté integrada por hombres y mujeres no solamente de la Capital Federal. Es necesario que haya representantes de todos los distritos".
Demarchi Arballo encarna, en ese sentido, algo más que una candidatura: es la demostración de que desde una ciudad del interior de Córdoba es posible articular un movimiento de alcance genuinamente nacional. La presencia de Marcos Rojas en la ceremonia, en representación de la Gobernación provincial, sumó otro dato político al cuadro: el gobierno de Llaryora también observa con atención lo que se está construyendo en Villa María.
Lo que viene son meses de construcción intensa, con varios actores moviéndose en simultáneo, intereses cruzados y una elección que puede tener consecuencias que van mucho más allá del estamento abogadil del Consejo. En ese tablero, Itatí Demarchi Arballo ya tiene un lugar en el juego.


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