
El deloredismo habla de “la fuga que no fue”
Felipe Osman
Sin los condicionamientos de tener que pronunciarse en cada uno de los asuntos que ocupan la frenética agenda nacional, Rodrigo de Loredo se dedica, desde que arrancó el año, a moverse con saco de candidato, para sostener encendida la llama en la carrera de largo aliento en que se ha transformado la disputa por la candidatura opositora del 2027
Es cierto que, con la banca, el radical ha perdido una vidriera importante. Pero también que sabe darse maña para hacerse ver.
Desde que dejó su lugar en la Cámara de Diputados, De Loredo se preocupa especialmente por permanecer bajo el foco. Apenas terminaron de vaciarse los bunkers del peronismo y La Libertad Avanza tras el categórico 42 a 28 de los violetas, el radical adelantó que sería candidato “si o si” en el 2027, cuando todavía nadie lo preguntaba. Y se apuró para hacer algunas recorridas estivales.
Estuvo presente en un puñado de festivales y aprovechó la invitación de Hacemos Unidos para asistir a la apertura de sesiones legislativas en la que –con picardía- Protocolo lo sentó junto a Luis Juez y Gabriel Bornoroni. Luego, la “De Loredo Sessión”, donde propuso una interna abierta para dirimir candidaturas, y después, un intenso calendario en el interior con el que aspira a darle dos vueltas a Córdoba antes de que termine el año. Todo, sazonado, como siempre, por una continua presencia en redes sociales.
Ahora, ¿a qué se debe esta hiperactividad?
La presencia en la agenda no es, va de suyo, un fin en sí mismo, sino el medio que el radical ha encontrado para mantener la expectativa de sus correligionarios. En otras palabras, es su forma de contener.
En el último mes De Loredo ha visitado los departamentos de Río Primero, General San Martín, Santa María, San Justo, Río Cuarto y Calamuchita, y se prepara para recorrer Unión y Marcos Juárez la semana próxima.
Al regreso de cada recorrida, quienes lo acompañan resaltan que todos los intendentes radicales de la zona se acercan a verlo, que los dirigentes buscan hablar con él, y que hasta algunos jefes comunales que en su momento coquetearon con Provincias Unidas hoy han vuelto a aparecer.
Es un síntoma que los reconforta especialmente, porque encierra –a su modo de ver- un mensaje: que el cambio de vereda que parecía preanunciarse con el paso de los seis jefes comunales de San Justo a La Libertad Avanza, más el posterior cruce de calzada del intendente de Jesús María, no continuó. Que la amenaza de una fuga no se concretó. Que hoy las cosas están calmas en el interior.
Mientras, en capital, De Loredo juega el juego que quiere jugar. El pasado 25 de mayo asistió al locro de “Viva Córdoba” en Atenas, el armado colectivo del que participan varios radicales con ganas de lanzarse a la Intendencia, que miden las ansias para no ponerse de frente con el de al lado.
De Loredo asistió encantado: en una sola foto se mostró con correligionarios de toda la capital, bendijo las intenciones de todos, no necesitó oponerse a ninguno y, trascartón, envió el mensaje que más quiere enviar: “no me cuenten para la Intendencia”, esquivando, por ahora, las especulaciones de que apostaría por una doble candidatura a la Gobernación y la Intendencia si el peronismo le acomoda el calendario.
Por ahora, el radical sigue con la mira puesta en la Gobernación, agradeciendo los guiños de un Mauricio Macri todavía empeñado en recuperar el PRO Córdoba, y cultivando la relación con Encuentro Vecinal. Tejiendo la red que lo asegure si el plan de aunar a la oposición tras de sí no resulta una apuesta exitosa.


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