
La lista de unidad del PJ de Carlos Paz debutó con tensiones internas
Gabriela Yalangozian
La renovación de autoridades del Partido Justicialista de Villa Carlos Paz, que terminó con la ratificación del concejal Carlos Quaranta como presidente del Consejo de Circuito por los próximos cuatro años, dejó una imagen tan clara como contradictoria: luego de que el peronismo lograra evitar una interna formal el mes pasado, las tensiones internas quedaron al desnudo en el primer encuentro para elegir sus autoridades.
La reunión se desarrolló el viernes al mediodía en el Hotel Mediterráneo, con la presencia de los 25 consejeros titulares y la designación de la nueva mesa de conducción. Sin embargo, la jornada finalizó por una fuerte controversia impulsada por el espacio que lidera Libia Smania, quien quedó fuera de la vicepresidencia.
Una unidad que llegó con condiciones
La ratificación de Quaranta era un desenlace esperado. El actual concejal es uno de los dirigentes de mayor confianza de Mariana Caserio, quien recientemente renovó su mandato al frente del PJ Punilla.
Pero la integración de la nueva conducción también exhibió un delicado equilibrio interno. La designación de Hugo Robledo como vicepresidente primero incorporó a un sector referenciado en Libia Smania, alineado políticamente con Alejandra Vigo y distante, históricamente, del espacio que supo conducir el exsenador Carlos Caserio.
Precisamente, esa convivencia fue posible gracias a un acuerdo político previo que permitió evitar una competencia interna.
El problema es que la tregua encontró rápidamente sus límites cuando para la vicepresidencia se presentaron dos opciones del viguismo: a la candidata Smania se le presentó un competidor, Robledo, quien a pesar de formar parte de su misma lista, terminó arrebatándole el rol de secundar a Quaranta.
La nota de Smania y el cuestionamiento institucional
Dos días antes de la reunión, Libia Smania presentó una nota dirigida a las autoridades del Partido Justicialista Distrito Córdoba y a la Junta Electoral partidaria denunciando presuntas irregularidades en la convocatoria.
El documento, fechado el 17 de junio, solicitaba dejar sin efecto la primera reunión del Consejo de Circuito y planteaba una serie de objeciones jurídicas.
Entre ellas, sostenía que la convocatoria fue realizada por WhatsApp, que no fueron notificados todos los consejeros titulares y que las listas todavía no habían sido proclamadas oficialmente por la Junta Electoral.
El escrito invoca la Ley Nacional 23.298 y los artículos 72 y 120 de la Carta Orgánica partidaria para sostener que, sin proclamación oficial, los integrantes electos no contaban con investidura para constituir órganos internos.
Además, los firmantes dejaban asentada una reserva de derechos para avanzar por la vía administrativa y eventualmente recurrir a la Justicia Federal con competencia electoral.
Pero a la hora de realizar la elección de autoridades no faltó nadie: los 25 consejeros se hicieron presentes y la compulsa para ocupar cargos terminó con Smania y algunos seguidores levantándose del encuentro y yéndose ofuscados con el resultado de la votación.
La denuncia política
El sector de Smania elevó el tono del planteo y calificó la situación como un intento de "copamiento" partidario.
Incluso difundió un documento con un título contundente: "Sin estar proclamadas las listas, el caserismo intentó adueñarse del PJ Carlos Paz con el aparato de las polémicas 62 Organizaciones".
Desde ese espacio apuntaron contra la participación de estructuras sindicales vinculadas al abogado Ricardo Moreno. La estrategia no era casual: el femicidio de Agostina Vega y las vinculaciones del imputado Claudio Barrelier con el exconcejal capitalino, mostraban un claro objetivo de darle turbiedad al encuentro político local.
Por su parte, como respuesta, el sector de Quaranta advirtió que la convocatoria tuvo una respuesta contundente con la presencia de todos los consejeros, y la votación de las autoridades se realizó dentro del marco institucional, más allá de las diferencias internas y la controversia generada posteriormente por Smania.
Si bien existía un acuerdo político previo para evitar una interna y avanzar en una lista de unidad, ¿el entendimiento terminó viciado antes de ponerse en marcha?
La fotografía final deja una conclusión evidente. Aunque en los papeles se había alcanzado una lista única, la unidad política quedó lejos de quedar consolidada.
La presencia de dirigentes cercanos a Mariana Caserio y de referentes vinculados a Alejandra Vigo, a pesar del intento de convivencia, aún muestran diferencias profundas.
Por ahora, la conducción quedó formalmente constituida y Quaranta inicia un nuevo mandato por cuatro años.
Pero el episodio demuestra que las heridas internas permanecen abiertas y que el desafío inmediato no será electoral, sino institucional: convertir un acuerdo electoral en una convivencia política duradera.
Porque la principal discusión del viernes no fue quién conduce el partido, sino bajo qué reglas se llevará adelante esa conducción.


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