
Flores busca blindar a la Comunidad Regional Punilla tras la salida de Cosquín
Gabriela Yalangozian
La salida de Cosquín de la Comunidad Regional Punilla no solo abrió una discusión administrativa sobre el funcionamiento de un organismo que reúne a municipios y comunas del departamento. También expuso una disputa política de fondo sobre liderazgos, representación territorial y la construcción de consensos en una región donde conviven intendentes y jefes comunales de distintos signos partidarios.
En ese escenario, el flamante presidente de la Comunidad Regional, Fabián Flores, eligió fijar posición. Lo hizo en declaraciones a radio VillaNos, donde defendió la continuidad del organismo, relativizó el impacto institucional de la decisión de Cosquín y lanzó una crítica directa hacia el intendente Raúl Cardinali.
“Fue un error del intendente de Cosquín haberse retirado”, afirmó el jefe comunal de Mayu Sumaj. El mensaje tiene un peso político particular porque proviene de quien acaba de asumir la conducción de un espacio que históricamente funcionó como ámbito de articulación regional para gestionar obras, programas y reclamos ante la Provincia.
Detrás de la polémica aparece una lectura que comparten varios dirigentes del departamento: la salida de Cosquín representa la pérdida de una voz relevante dentro de un organismo que, con mayores o menores resultados, se consolidó durante los últimos años como una herramienta de coordinación política e institucional.
El factor Cardinali
Flores fue más allá de una simple defensa institucional. Vinculó la decisión de Cardinali con el resultado de la elección interna que definió la presidencia de la Comunidad Regional.
Según sostuvo, el mandatario coscoíno se retiró luego de no conseguir los avales necesarios para conducir el organismo y de ausentarse en la sesión donde se definieron las nuevas autoridades por los próximos dos años.
La interpretación de Flores dejó entrever una diferencia política que excede la discusión sobre la utilidad de la Comunidad Regional. Desde la mirada del flamante presidente, Cosquín abandonó un espacio de construcción colectiva por una disputa de liderazgo personal.
Sin embargo, el presidente regional intentó evitar una confrontación. Remarcó que mantiene una buena relación con Cardinali y destacó incluso que la Comunidad Regional acompañó institucionalmente a Cosquín cuando la ciudad atravesó complejidades económicas y judiciales derivadas del histórico litigio que compromete las arcas municipales. La foto mostró un departamento Punilla unido, sin distinción de colores políticos ni internas partidarias.
Esa combinación de crítica política y reconocimiento institucional muestra el delicado equilibrio que busca sostener Flores: cuestionar la decisión sin romper puentes con una de las ciudades más importantes del departamento.
El respaldo político que fortaleció a Flores
Uno de los datos más significativos que dejó la entrevista fue la referencia al amplio respaldo obtenido durante la asamblea que definió la nueva conducción. Flores recordó que recibió 15 votos de 18 representantes presentes y destacó que el acompañamiento llegó desde distintos espacios políticos.
En tiempos de fuerte fragmentación política, la construcción de mayorías transversales suele convertirse en un activo de gestión. El jefe comunal de Mayu Sumaj intentó precisamente instalar esa idea: una Comunidad Regional capaz de funcionar por encima de las pertenencias partidarias
La estrategia también buscó enviar una señal hacia los municipios que observan con cautela el conflicto con Cosquín. El mensaje fue claro: la salida de una ciudad importante no alteró la legitimidad política del organismo ni puso en riesgo su continuidad. Como tampoco lo hizo la localidad de Tanti que tomó igual camino hace diez años atrás o Villa Carlos Paz que nunca llegó a integrarlo.
La Falda se queda
Las repercusiones de la decisión de Cosquín generaron versiones sobre posibles nuevos alejamientos. Entre ellas apareció el nombre de La Falda.
Flores se encargó de desactivar rápidamente esas especulaciones. Reveló que dialogó con el intendente Javier Dieminger y sostuvo que las versiones surgieron a partir de un proyecto impulsado por un concejal del PRO (primo de Oscar Agost Carreño) que no cuenta con consenso suficiente para avanzar en el ámbito legislativo local.
“La Falda se mantiene”, aseguró de manera categórica. La sentencia trajo cierto alivio. Si después de Cosquín también se hubiera producido la salida de La Falda, la Comunidad Regional habría quedado frente a una crisis política mucho más profunda.
Más allá de la controversia política, Flores adelantó que dejará atrás el cuestionamiento político para reorientar la agenda hacia temas de gestión. El nuevo presidente considera que el turismo debe convertirse en el principal eje de trabajo de la Comunidad Regional durante esta etapa.
La apuesta responde a una realidad económica conocida en Punilla: gran parte de la actividad productiva del departamento depende de manera directa o indirecta del movimiento turístico.
Por eso propone concentrar recursos en promoción, capacitación, observatorios turísticos, participación en ferias y estrategias conjuntas para fortalecer el destino.
La decisión también tiene una lectura política. Frente a las críticas sobre la utilidad de la Comunidad Regional, Flores busca mostrar resultados concretos y una agenda visible para los vecinos.
Una disputa que recién comienza
La controversia entre Cosquín y la Comunidad Regional difícilmente quede saldada en el corto plazo.
Mientras Cardinali sostiene sus cuestionamientos al organismo, Flores apuesta a reforzar su legitimidad mediante el respaldo de la mayoría de los intendentes y jefes comunales del departamento.
La salida de Cosquín constituye, sin dudas, el desafío político más importante que enfrenta la nueva conducción. No por su impacto administrativo inmediato, que Flores relativiza, sino por el valor simbólico que tiene que una de las principales ciudades de Punilla decida apartarse de un espacio creado precisamente para fortalecer la integración regional.
La respuesta del nuevo presidente parece orientarse a una lógica de contención y fortalecimiento interno: exhibir apoyos, garantizar la permanencia de las localidades que integran el ente y mostrar una agenda concreta centrada en el turismo.
En definitiva, la disputa abierta por Cardinali terminó convirtiéndose en la primera gran prueba de liderazgo para Fabián Flores. Y el jefe comunal de Mayu Sumaj eligió afrontarla con una definición política contundente: la Comunidad Regional seguirá adelante con foco en el fortalecimiento interno, aun sin Cosquín.


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