
Tanti cerró un vínculo pendiente con la Comunidad Regional Punilla
Gabriela Yalangozian
La reciente decisión del Concejo Deliberante de Tanti de aprobar una ordenanza vinculada a la Comunidad Regional Punilla despertó interpretaciones apresuradas. Algunos observaron el movimiento como un nuevo alejamiento político del ente regional, en una lectura inevitablemente asociada a la salida que hace pocas semana protagonizó Cosquín y a las tensiones que rodearon a la nueva conducción de este organismo, hoy a cargo de Fabián Flores, presidente comunal de Mayú Sumaj.
Sin embargo, la realidad parece ser más burocrática que política. Lo que hizo Tanti fue, esencialmente, cerrar un expediente abierto desde hacía tres años y resolver una situación administrativa que permanecía en una especie de limbo institucional desde el final de la gestión del exintendente y actual concejal Luis Azar.
La historia se remonta a 2016, cuando el municipio decidió abandonar la Comunidad Regional Punilla y dejar de formar parte del esquema de cooperación que integran la mayoría de las localidades del valle.
Esa situación se mantuvo inalterable hasta 2023. En los últimos meses del gobierno de Azar, el Concejo aprobó una ordenanza que habilitaba el regreso de Tanti al organismo regional. Pero aquella decisión política nunca se tradujo en hechos concretos.
No hubo comunicación formal a la Provincia ni a la Comunidad Regional, tampoco se avanzó en los procedimientos administrativos correspondientes y mucho menos se realizaron los aportes económicos que deben efectuar los municipios miembros para sostener el funcionamiento del ente, según confirmó el propio Fabián Flores.
En otras palabras, Tanti expresó la intención de volver, pero nunca terminó de cruzar la puerta. En tanto, para la Comunidad Regional, de hecho, la localidad nunca dejó de estar afuera del ente.
La llegada de Emiliano Paredes a la intendencia terminó colocando nuevamente el tema sobre la mesa. Con aquella ordenanza todavía vigente y sin aplicación práctica, la nueva gestión decidió ordenar los papeles y cerrar formalmente una reincorporación que jamás había existido en términos institucionales.
La explicación también permite despejar especulaciones políticas surgidas tras la reciente renovación de autoridades de la Comunidad Regional Punilla.
Desde la conducción del organismo insistieron en que la medida no constituye un gesto de confrontación ni una señal de distanciamiento político. Tampoco un alineamiento con posiciones críticas hacia el esquema regional.
Más bien ocurre lo contrario: se trata de una formalización tardía de una situación que, en los hechos, llevaba casi una década consolidada.



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