
Gvozdenovich sacó la lapicera roja: las miradas fueron a Carrizo
Carolina Biedermann
Matías Gvozdenovich asumió la presidencia de la UCR de Córdoba, y la primera acción que marcó con la lapicera roja fue poner en acción al tribunal de disciplina partidario para sancionar a los dirigentes que cruzaron la frontera radical para jugar con el peronismo.
El nuevo presidente dijo que impulsará la expulsión de la vicegobernadora Myrian Prunotto. La gestión se viene intentando en el partido desde el 2023, pero las pulseadas judiciales vienen a expresándose a favor de Prunotto. Gvozdenovich apuntó al intendente de Tanti, Emiliano Paredes, y planteó que Orlando Arduh no debería volver a afiliarse al radicalismo, y me mencionó que hubo trascendidos sobre la voluntad de Arduh, de volver al partido colorado.
La UCR, con representatividad en su nuevo presidente, cuestionó a quienes pusieron “sus intereses personales al servicio de nuestro adversario histórico, el partido justicialista peronismo”. Pero hubo otra frase que amplió el radar, y que algunos correligionarios dijeron que fue un mensaje “entre líneas”. Gvozdenovich habló de “todo aquel que no responda a la orgánica radical”. Y ahí algunas miradas se corrieron hacia Soledad Carrizo. La exdiputada nacional y actual vocal del INAES, trabaja desde hace un tiempo abiertamente por la construcción de un frente opositor que incluya a la UCR y a La Libertad Avanza, recorriendo el interior y acercándo intendentes a Gabriel Bornoroni de La Libertad Avanza. “Fíjate que las miradas fueron a Carrizo en ese momento”, detalló una de las autoridades que asumió funciones, pero aclaró, “la diferencia es que la Sole no fue denunciada y tampoco trabajó en una lista opositora”.
La aclaración apunta a que los nombres mencionados, formaron parte de listas opositoras al radicalismo o a las coaliciones. El caso de Carrizo transita, al menos por ahora, por otro andarivel. Su apuesta es integrar al radicalismo dentro de una futura alianza opositora con La Libertad Avanza, una coalición que todavía no existe formalmente y cuya eventual conformación deberá atravesar la discusión institucional del partido. Pero si, puertas adentro del partido comparten la decisión de expulsar a los que jugaron con el peronismo, pero los movimientos de Carrizo, les hace ruido. La paradoja es que, mientras las miradas se posaban sobre la ex intendenta de Quilino, asumió como una de las delegadas de Córdoba ante el Comité Nacional de la UCR, junto a Marcos Ferrer, Javier Bee Sellares y Natalia González.
El desenlace de a dónde terminarán los mensajes entre líneas depende del lugar que decida ocupar la UCR, o de el lugar que La Libertad Avanza le permita ocupar. Hoy, la voluntad de la mayoría de los boinablancas es lograr un frente de unidad que les permita gobernar Córdoba.


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