Oxígeno para un Gobierno que se estaba quedando sin aire
Por Gabriel Silva
“Tiene mi respaldo completo y total para la reelección como presidente”. Con esta frase, el mandatario estadounidense Donald Trump despejó cualquier tipo de dudas acerca de la expectativa que tiene buena parte del arco político internacional en el futuro del presidente Javier Milei. Así, sin eufemismos, el republicano dejó en evidencia que Estados Unidos cree más en la reelección de Milei que el propio sistema político argento.
Y en cuestión de horas, los mercados reaccionaron e hilvanaron dos buenas jornadas tras el comienzo positivo de la semana con el anuncio de la suspensión de las retenciones hasta después de las elecciones, que continuó ayer con la noticia de inyección de fondos por parte del Banco Mundial (BM) por 4.000 millones de dólares y la foto bilateral entre el argentino y el estadounidense.
De esta manera, el Gobierno alcanzó en cuestión de horas revertir la imagen con la que había culminado la semana anterior, donde ni siquiera la escala en Córdoba pareció dar brotes verdes por el momento, y encontró en el plano internacional el calor que no reúne en ninguna de las teclas de la botonera doméstica.
Porque el Congreso decidió redoblar la apuesta, ahora con el impulso de la oposición que se autodefine dialoguista, pero que igual va por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, mientras avanza con las malas noticias para Karina por la Causa $Libra; y porque de la misma manera en la que el Parlamento decidió tomarse revancha de un 2024 de maltratos, el Poder Judicial orejea las cartas desde Comodoro Py con las mismas municiones.
En el medio, el esquema de Provincias Unidas que ahora pone en pausa el chat de WhatsApp hasta lograr reconfigurar el GPS, el peronismo bonaerense que trata de preservar a un Axel Kicillof que no debe abusar de la resaca post 7-S y un Macri al que le vuelven los fantasmas con esa disyuntiva que lo persigue: convertirse en Alfonsín o en Duhalde.
Hablando de las peores versiones de ambos, claro: la del radical, cuya sospecha de haber pergeñado el 2001 junto al peronismo y contra De la Rúa lo acompañó hasta la tumba; o la del peronista, que creyéndose el padre de la criatura con el aval a Néstor terminó siendo víctima de la antropofagia kirchnerista.
Milei ya es otro. Lo más preocupante es que, después del acuerdo con Trump, la Argentina también lo sea y con un egoísta objetivo electoral que tiene la matriz del manotazo de Cambiemos en 2018, y sin resultado en las urnas.