Cultura Por: Víctor Ramés29 de septiembre de 2025

Caras y caretas cordobesas

Una serie de citas que lo mencionan en el ambiente musical de Buenos Aires, y lo vinculan a la enseñanza musical de discípulos notorios, piden cotejo, más datos y también imaginación, para recrear la figura de un músico europeo en la Argentina de los años de Rosas.
Amancio Alcorta, Juan Bautista Alberdi y la sombra bienhechora del flautista J.M. Cambeses.

Por Víctor Ramés
cordobers@gmail.com

Sobre el borroso flautista J. M. Cambeses (Primera parte)

En el semanario Caras y Caretas de 30 de marzo de 1918, se lee el siguiente dato tomado de una nota firmada por Juan Cruz Ocampo con fecha 1916: “De los músicos extranjeros más avanzados que llegaron al Plata, merece especial mención el maestro Cambeses, quien después de efectuar una serie de conciertos en Buenos Aires, realizó una gira por las principales provincias, estableciéndose al fin en la ciudad de Córdoba como profesor del colegio Monserrat. De sus numerosos discípulos, bastó el nombre de uno solo para darle positiva fama: fue el de Amancio Alcorta, padre de los doctores Amancio y Santiago Alcorta. Este sintió desde niño una rara inclinación por la música; las canciones populares le entusiasmaron de tal suerte, que sin ninguna preparación, compuso algunos aires regionales que obtuvieron decidida aceptación. Su familia lo envió a Córdoba, allí recibió lecciones de armonía del maestro Cambeses. Sin más bagaje de saber que el que pudo proporcionarle a sus facultades artísticas el concertista italiano, nos ha legado Alcorta una abundante y expresiva obra que habríase clasificado de notable, si hubiera profundizado las múltiples combinaciones del arte musical.”

Obviamente, Amancio Alcorta es bastante más conocido que el maestro Cambeses, centro este último de nuestro interés mediterráneo. Para empezar, el dato de la nacionalidad italiana de Cambeses es erróneo, hasta donde se puede comprobar. El resto de lo que informa la cita, es precisamente lo que más abunda en la bibliografía disponible: Cambeses fue maestro de Amancio Alcorta y esto se repite ad infinitum en cuanto párrafo se halle sobre Alcorta. Es sobre él que está puesto el foco, vale decir que Cambeses es un personaje secundario. Se verá adelante que el dato, no obstante, es puesto en duda por quienes no están dispuestos a la repetición perpetua de un error.

También es citado como anotación al margen el músico de origen muy probablemente gallego (si se verifica la frecuencia del apellido Cambeses en Galicia), cuando se lo ve aparecer muy seguido en la bibliografía dedicada a Juan Bautista Alberdi, uno de los próceres músicos que hay en el país, más conocido por ser jurista, economista, político, diplomático, escritor y, se insiste que fue casi por hobby -aunque no lo fue- que dedicó tiempo a estudiar y a componer. Una vez el foco puesto ahora en Alberdi, suele asociarse a esta figura la del maestro Cambeses. En Tucumán (según se lee en Juan Bautista Alberdi – Estudio Crítico, por Francisco Laborde, editado por la Biblioteca Virtual de Polígrafos, Fundación Ignacio Larramendi, 2014), “en la casa de Mariano Andrade, Alberdi comenzó a estudiar piano con José María Cambeses, y compuso algunas piezas ligeras. Durante el carnaval, ese verano de 1828, participaría además en la Comparsa del Momo, que recibió a los jóvenes burgueses porteños en unos festejos hasta entonces reservados para negros y orilleros.” (P. 5).

Siempre unido a uno o a otro destacado personaje, Cambeses vuelve a ser citado en el libro El verdadero Alberdi de Juan Pablo Oliver, Editorial Dictio, 1977, en base a datos que no figuran: 

“Bien dotado para el piano, recibió lecciones en el Colegio de Ciencias Morales del catalán José María Cambeses junto a Esteban Massini, músico preferido del mundo federal a la par de J. P. Esnaola.” Es extraño que, al cerrarse dicho Colegio en Buenos Aires, en 1830, mientras Alberdi era estudiante allí, este regresó a Tucumán donde, el autor Francisco Laborde, señalaba que Cambeses le había enseñado piano. Todo esto muestra, al par que el celo por los datos, las confusiones que rodean a la figura de Cambeses. 

En relación al contacto pedagógico del flautista con Amancio Alcorta también asoman dudas y prevenciones de investigadores. Lo que sigue es una nota al pie de página en el trabajo de Marisa Restiffo sobre Italianismo y modernidad en la periferia euroamericana: el caso de Córdoba del Tucumán, publicado en Resonancias vol.28, n°54, enero-junio 2024, pp. 27-54. Allí se lee: “Nacido en la vecina provincia de Santiago del Estero en 1805, Alcorta fue un reconocido economista con desempeño como funcionario público, músico y compositor aficionado hasta su muerte en 1862. Pocos son los datos que conocemos sobre su formación musical. La musicología lo sitúa entre los “precursores” de la música argentina y en la misma generación de Juan Pedro Esnaola. En la cronología que se ha establecido para su biografía se notan ciertas inconsistencias que ameritan revisión de fuentes primarias y búsqueda de nuevos datos. Se afirma que estudió “flauta y armonía” en Córdoba, “donde permaneció cuatro años”, con quien por entonces se desempeñaba en la cátedra de música del Colegio de Montserrat; (…). Otro dato que se repite entre sus biógrafos es que la formación musical de Alcorta se debe al “flautista, compositor y docente” José María Cambeses, de quien se desconocen su lugar de origen, las fechas de nacimiento y muerte y se tiene escasa información (Illari 1999; Mosca 2008). Cabe señalar que resulta complejo establecer dónde y cuándo Alcorta tomó contacto con Cambeses ya que, según unos, este último era un “flautista español” que se presentó dando conciertos en Buenos Aires al menos desde 1824 (Gesualdo 1978, 257-258) –es decir, cuando Alcorta todavía estudiaba en Córdoba; según otros, “Llegó a Buenos Aires hacia 1832 […]. Se trasladó a Córdoba donde ejercía como profesor en el Colegio Nacional de Montserrat” (Illari 1999, 956).”

Vale admitir que la figura de Cambeses resulta un tanto esquiva, no importa cuántas veces aparezca repetida, al menos en su relación con sus dos discípulos mejor conocidos de las efemérides argentinas. 

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