La exposición de 1923 en la galería Müller encontraba a Fader disconforme con su producción de un año difícil, en cuyo curso se había incluso resentido la relación con su marchand, que no mucho después llevaría a una ruptura por asuntos de dinero.
Entre su porfiada producción de telas en el faldeo de las Sierras de Ischilín, y las exposiciones de su obra, aparecían al menos dos Faders diferentes. Aquí, una visita en su casa cordobesa, un hombre solo que pintaba o tocaba el piano, según la hora.
Fader seguía su batalla por producir la obra que anualmente mostraba al público en Müller y a la crítica porteña. Así lo haría en 1920 y en 1922, pero en el año 1921 dicha ceremonia inaugural debió ser suspendida.
En 1919, Fader participaría de dos muestras, el Salón de Otoño de Rosario, y su muestra individual, gran ceremonia anual en la Galería Müller de Buenos Aires. Entretanto, en Loza Corral, pintaba luchando contra el mal tiempo cordobés.
Cuando Fader se hallaba cerrando su exposición en Montevideo, el semanario porteño publicaba, el 22 de junio de 1918, una nota reflejando la buena recepción obtenida por el artista en el ambiente cultural de la capital uruguaya.
En 1918, Fader viajaba a Montevideo para realizar su primera exposición en Uruguay. El artista obtenía muy buena recepción en el vecino país, aunque la prensa local prácticamente silenció la repercusión favorable de su obra en el ambiente cultural del vecino país.
El oficio de Fader entrañaba una profunda enseñanza en sus cuadros y en sus propias palabras. Su búsqueda, su convicción, su disciplina, su certeza sobre las limitaciones de la pintura para atrapar los colores del paisaje, eran explicadas por él en el semanario, en 1917.
En marzo de 1917, el semanario de Buenos Aires le pedía a Fernando Fader definiciones sobre su pensamiento y sobre su obra, y publicaba en abril el texto, una especie de revelador monólogo del prestigioso artista.
Desde 1916, Fader comienza a producir obra en las serranías cordobesas, y ese año las exhibe en Buenos Aires, en su primera exposición individual en la Galería Müller.
La vida de Fernando Fader después de la “pesadilla hidroeléctrica” en Mendoza, floreció en una producción pictórica admirable, a partir de 1914. En 1916, se trasladó con su esposa e hijos a las serranías cordobesas, donde se establecieron definitivamente.
El periodo de la vida de Fernando Fader que abajo se comenta, fue una muestra de cómo una quiebra empresarial demoledora, desastrosa para la familia, le devolvió al país a su mayor pintor en actividad de esos años, en 1914.
Los años de Fader a cargo de la usina hidroeléctrica en Mendoza le consumieron una buena porción de su floruit artístico, y las noticias sobre él escaseaban mientras el campo de las artes plásticas entraba en un período floreciente.
Aun cuando el semanario atraviesa un período largo de silencio sobre Fernando Fader, un autor proporciona un inédito sobre la exposición de 1906, que “Caras” le había rechazado a Juan José Soiza Reilly sobre el pintor.
Tras su primera exposición, Fader volvía a ofrecer una individual en 1906, mostrando su pincel en la plenitud de los paisajes. Si bien ese momento de su vida le era desfavorable en lo familiar, hizo lo posible por seguir avanzando e imprimiendo nuevas huellas en la pintura argentina.
El pintor Fernando Fader tuvo reconocimiento prácticamente desde su llegada a Buenos Aires, al regresar de sus estudios en Europa. Su primera exposición era comentada por el semanario porteño, en diciembre de 1905.
La última carrera de Eduardo Luro fue brevísima y trágica en la recta de Argüello, ya que a metros de la largada perdió el control del Stutz, mató a una espectadora y acabó carbonizado a bordo, junto a su copiloto. Un monolito los recuerda en la avenida Núñez.
El segundo Gran Premio de Córdoba reunió el enorme interés de pilotos y público el 26 de abril de 1925. El favorito era Eduardo Luro. La fiesta deportiva, sin embargo, se convertiría en menos de un minuto en una tragedia inesperada.
Alrededor de veinte eran los pilotos que se alternaban en los triunfos del año 24. Eduardo Luro era uno de los iniciados más recientes cuando venció en el Gran Premio de Córdoba. En el horizonte, la esperanza del circuito cordobés volvía a asomar a comienzos de 1925.
El piloto Eduardo Luro fue tapa de la revista El Gráfico luego de su triunfo en el Primer Premio de Córdoba en 1924. Y el mismo año adquirió un automóvil norteamericano con vistas a la segunda edición de ese circuito, en 1925.
En el arco del deporte mecánico en los años veinte que cubría en “Caras y Caretas” la sección “Auto-Moto-Aviación”, le toca -para nuestro cierre- a la competencia de motociclistas incluso anteriores a esa década, con atención a Córdoba y a partir de fuentes varias.
En el primer cuarto del siglo veinte, la sección “Auto-Moto-Aviación” de “Caras y Caretas” brindaba semanalmente novedades sobre esas tres variedades de deportes mecánicos del país e, incluso en el movimiento aéreo, Córdoba no faltaba a la cita.
Los salones del automóvil y la pavimentación de rutas eran, además de las carreras, parte de la adaptación a la actividad que despertaba la presencia creciente de ese vehículo en la vida moderna argentina y cordobesa.
Córdoba tuvo un lugar firme en las competencias en carretera, desde los años veinte. Fue punto de llegada y partida de vuelta a Buenos Aires, en el Gran Premio nacional, y organizó su propio circuito por las sierras.
Del avión a la motocicleta, pasando por la entusiasta afición al automovilismo, la industria del primer mundo había dado pie al espectáculo de nuevas competencias en máquinas, que forzaban la resistencia, la conquista de la tierra y del cielo. O sea, del futuro.
La discusión por la reforma de la Ley de Tierras volvió a mostrar las distintas estrategias dentro del cordobesismo frente al Gobierno nacional. Mientras el schiarettismo tomó una postura explícita contra la iniciativa, Martín Llaryora eligió mantener distancia de una pelea que podía tener impacto en su proyección política.
El espacio que integra Ramón Mestre, Carlos Becerra y Fernando Montoya empezó a dialogar con el de Juan Jure. La oposición al oficialismo partidario dio un nuevo paso hacia una construcción de un nuevo armado más amplio, para disputar la conducción de la UCR. Las candidaturas quedaron fuera de la discusión y volverán a la mesa la semana que viene.
El intendente mantendrá su rol al frente del partido. Hoy asumen las 26 autoridades de la Junta Capital. Alejandra Vigo, presente. Comienza el armado para el ´27.
El secretario de Desarrollo y Promoción Local de Río Cuarto, Federico García, dialogó con Alfil en la previa de la segunda edición de la AgTech Week. Destacó el rol del evento para posicionar a la ciudad a nivel nacional e internacional y remarcó la importancia de construir un ecosistema donde confluyan empresas, universidades y Estado.