Cordobesistas marcan distancia con Milei en el Congreso y ensayan tercera vía
Luego de un arranque legislativo que los dejó expuestos a críticas por su cercanía con la Casa Rosada, el cordobesismo comenzó a moverse para reconstruir perfil propio. La estrategia no pasa por confrontaciones directas con el presidente Javier Milei en los temas que dominan la agenda mediática, sino por instalar diferencias en ejes donde la provincia tiene posiciones históricas y donde se juega parte de su identidad política. En un escenario de polarización, en las últimas horas activaron una serie de temas que dan indicios de tercera vía.
El impulso para elevar el corte de biocombustibles es uno de los casos más claros. En medio de un contexto internacional atravesado por conflictos que impactan en el mercado energético, los diputados cordobeses presentaron un proyecto de resolución que insta al Gobierno a incrementar el porcentaje de mezcla de biocombustibles en los combustibles líquidos, con el argumento de que la medida impactaría positivamente en la capacidad productiva local, además de generar divisas y reducir la dependencia externa.
La iniciativa fue acompañada por un amplio abanico de legisladores de Provincias Unidas, entre los que se encuentran los cordobeses Juan Schiaretti, Carlos Gutiérrez, Juan Brügge, Ignacio García Aresca, Carolina Basualdo y Alejandra Torres, lo que le da volumen político a un planteo que apunta a aprovechar el contexto para instalarse en la agenda. Se trata de una señal política frente a la inacción del Ejecutivo, donde el bloque intenta mostrar agenda propia en defensa del entramado agroindustrial y en un contexto geopolítico que favorecería esa decisión.
En paralelo, el posicionamiento frente a la salida de la Organización Mundial de la Salud marca otro punto de diferenciación. Provincias Unidas salió con un pedido para que el Congreso intervenga antes de avanzar con una decisión que consideran de alto impacto sanitario e institucional. La defensa del sistema de salud y del rol del Parlamento aparece, así como otro de los ejes donde el espacio busca pararse con autonomía.
A esto se suma que la diputada Carolina Basualdo insistió con el pedido de transferir los fondos de programas de atención primaria de la salud a la Provincia y sus municipios. También se movió en torno a la situación de la Ley de Glaciares: actualmente viene articulando con distintos sectores para advertir sobre la protección de recursos estratégicos.
Pero otro de los gestos que termina de confirmar la maniobra cordobesista en el Congreso tuvo que ver con la Memoria, Verdad y Justicia, que cobra nueva centralidad a 50 años del golpe. En las vísperas del 24 de marzo, el plano de la memoria toma fuerza como rasgo identitario del cordobesismo, con historias -como la del propio Juan Schiaretti- atravesadas por los crímenes de la dictadura. En un contexto donde el Gobierno tensiona el consenso en materia de derechos humanos, el cordobesismo se prepara para sostener el “Nunca Más” como una bandera no negociable, tanto en la Provincia como en el Congreso.
Producción, salud y memoria. Tres ejes que, más allá de cualquier acompañamiento coyuntural al oficialismo, configuran un núcleo duro de identidad que el espacio no está dispuesto a ceder. Allí es donde empieza a leerse la diferenciación que toma forma en un periodo de tiempo corto, en un lapso corto y en paralelo a un Gobierno presionado por otros frentes -el caso Libra, por ejemplo.
Pero el movimiento no es solo defensivo. También tiene proyección. En un escenario de polarización creciente, alimentado por la propia dinámica del presidente Milei en su confrontación con el kirchnerismo, el cordobesismo busca fortalecer a Provincias Unidas como una tercera vía con volumen político. Un espacio que, sin romper con el Gobierno, tampoco se diluya en su órbita.
El contexto abre una ventana. Mientras Mauricio Macri intenta revitalizar al PRO como alternativa, su alineamiento con el oficialismo deja vacante el lugar de oposición moderada con anclaje productivo. Es en ese vacío donde el cordobesismo empieza a ensayar su posicionamiento, con la mirada puesta no solo en el presente legislativo, sino también en la construcción de una opción competitiva hacia 2027.
Sin estridencias, pero con señales consistentes, los diputados cordobeses avanzan en una recalibración que combina identidad, oportunidad y estrategia. El intento: dejar de ser aliados circunstanciales y empezar a jugar como opción propia en un tablero cada vez más polarizado.